Cristina Morató rindió homenaje a las viajeras y exploradoras olvidadas

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El pasado jueves, la Facultad de Geografía e Historia de la UCM acogió la ponencia Viajeras y exploradoras olvidadas, una charla encuadrada en el ciclo La maestría es un grado y que corrió a cargo de la periodista Cristina Morató, que en su exposición realizó una suerte de homenaje a todas aquellas mujeres, pioneras en el campo de la investigación, cuyos nombres quedaron injustamente en el olvido. 

Minutos previos a la conferencia “Viajeras y exploradoras olvidadas”, en el salón de actos de la Facultad de Geografía e Historia.

Periodista, fotógrafa y escritora, Cristina Morató (Barcelona, 1961) tiene una gran trayectoria profesional. Programas como “A mi manera”, “Ésta es tu casa”, “Sucedió en Madrid” o “Testimonios” la llevaron a lo más alto. A pesar de sentirse en deuda con la profesión, la verdadera pasión de Morató son los viajes y las historias sobre mujeres. Muestra de ello son los temas de sus últimos libros, entre los que destacan Viajeras intrépidas y aventureras, Las Reinas de África, Cautiva en Arabia o Las damas de Oriente.

Viajeras y exploradoras olvidadas es el último análisis conmemorativo realizado por la periodista, que en esta ocasión rinde tributo a las exploradoras y descubridoras que, invisibilizadas por sus homólogos masculinos, recorrieron continentes desconocidos y peligrosos como África o Asia.  “Aquellas viajeras, que no sabían si iban a regresar, se lanzaban a una geografía inexplorada y por cartografiar; eran tachadas de excéntricas y locas”, explicó Morató durante su ponencia.

Según la reportera, “lo que más asustaba a las mujeres eran los brutales rituales, los frecuentes castigos corporales y la esclavitud”, pero la mayoría de estas viajeras consiguieron salir airosas gracias a que nunca representaron un peligro para los nativos, pues iban solas y desarmadas.

De una manera muy personal, Morató repasó la vida de las mujeres que más le han impresionado a lo largo de su vida. Entre las intrépidas destacó a Mary Kingsley, una de las grandes exploradoras del continente africano a finales del siglo XIX. Kingsley recogió especímenes de fauna africana y estudió las costumbres de los indígenas. Gracias a su exhaustiva labor, una institución tan “rígida y masculina” como el Museo Británico se comprometió a publicar sus estudios y a quedarse con las muestra obtenidas.

Otra memorable exploradora fue May Sheldon, de carácter excéntrico pero aventurero. Viajó a África con la intención de organizar una expedición totalmente femenina, pero su principal objetivo era que ningún nativo que la acompañase muriera en el camino y, de hecho, su expedición fue la menos sangrienta de la historia. 

A Oriente, explicó Morató, viajaban mujeres aristócratas de elevado nivel económico que tenían una vida aburrida y programada, y ansiaban vivir aventuras y ser libres, la mayoría influenciadas por el libro Las mil y una noches. Lady Montagu y Lady Jane Digby, por citar dos ejemplos, se enfrentaron a peligros como el pillaje, las emboscadas, epidemias, una geografía implacable, largas travesías en camello, tormentas de arena o escasez de agua.

Pese a las desventajas, estas mujeres poseían un punto a su favor: el desconcierto de los árabes. Ellos nunca habían visto nada parecido a las mujeres aristócratas, las consideraban un tercer sexo, ni hombres ni mujeres, y así evitaron que las encerraran en algún harén.

En última instancia, Morató alentó a olvidar el derrotismo y animó a las mujeres a luchar por todo aquello que se propongan, con el ejemplo de estas intrépidas que, pese a sus adversas circunstancias, lograron cumplir sus sueños.

Fotografía: Ángela Sánchez

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