Crear células madre en la cocina

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Las noticias sobre células madre son habituales en la prensa generalista, y mucho más en la científica. Las células madre son una potente herramienta para la investigación biológica y una posible fuente para el tratamiento de enfermedades, de ahí la importancia de disponer de ellas de una forma sencilla. Se pueden obtener de embriones en los cuales todavía no se han diferenciado o mediante la reprogramación de células normales con tratamientos químicos largos y que tienen una baja tasa de éxito en la conversión, son las células madre pluripotenciales inducidas (iPS son sus siglas en inglés). Ahora, según un artículo publicado esta semana en Nature por unos investigadores japoneses, el proceso podría ser sumamente sencillo y rápido: someter las células a estrés las convierte rápidamente y con mayor tasa de éxito en células madre, que además se pueden diferenciar en más tipos de células que las iPS. Si se confirma el hallazgo, cambiarán muchos de los conceptos actuales de la Biología y se abrirá la puerta a una nueva serie de tratamientos de ciertas enfermedades.

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El descubrimiento se produjo cuando Haruko Obokata, una joven bióloga del Centro Riken para la Biología del Desarrollo de Kobe, en Japón, se dio cuenta de que cuando hacía pasar células de un cultivo por un tubo capilar, éstas encogían hasta un tamaño similar al de las células madre. Entonces probó a aplicar diferentes factores estresantes, como calor, pH bajo, niveles elevados de calcio y presión, observando que todos hicieron que las células mostraran indicios de pluripotencia. El que procesos tan simples dieran lugar a células madre era tan asombroso que los investigadores del centro dudaron de que en realidad fuera cierto, y tardaron cinco años en confirmar sus investigaciones y refinar la metodología para publicarlas.

Para poder decir que una célula madre es pluripotente hay que demostrar que se puede transformar en cualquier tipo de célula. Esto se hace inyectando células a las que se incorpora un marcador fluorescente en un embrión de ratón, si son pluripotentes, todos los tejidos del ratón resultante serán fluorescentes. Esta prueba, inicialmente, solo produjo ratones ligeramente fluorescentes por lo que fue necesario cambiar la estrategia y estresar células de ratones recién nacidos, con lo que sí se logró embriones totalmente verdes. Aún así, el concepto era tan radical que su publicación fue rechazada en varias ocasiones.

Obokata tuvo que probar que las células pluripotentes procedían de células maduras reconvertidas y que no eran células madre previamente existentes. Para ello recurrió a reconvertir células T (un tipo de globulo blanco cuya madurez no ofrece dudas) y grabó el proceso en video y bautizó su procedimiento como stimulus-triggered acquisition of pluripotency (STAP). La técnica final es tan sencilla como tomar células de un cultivo y someterlas a un baño de acidez ligeramente inferior al del vinagre durante 25 minutos, a continuación se las devuelve al cultivo original y, después de una semana, el 25% de las células sobreviven, y de ellas, un 30% son pluripotentes y proliferan indefinidamente e, incluso, se pueden agrupar formando embriones, pues son capaces de generar tejido placentario. En contraste, el proceso usado actualmente para generar iPS es largo y complejo, puede dar lugar a mutaciones indeseadas y solo resulta en un 1% de células reprogramadas, que además tienen una capacidad de diferenciación inferior. La otra técnica existente de obtención de células madre es a partir de embriones, lo cual da lugar a numerosos problemas éticos y limitaciones a los trabajos de los investigadores.

El siguiente paso de los investigadores es ver si el proceso funciona con células humanas y con células de animales adultos. Si fuese así, la investigación en medicina regenerativa recibiría un gran impulso y, desde luego, la clonación de mamíferos sería mucho más sencilla que lo que permiten las técnicas actuales si las células STAP pueden crear su propia placenta. Obokata ha reprogramado una docena de tipos de células, incluyendo las del cerebro, piel, pulmón e hígado, apuntando que el método debe funcionar con la mayoría, si no con todas.

Los resultados de esta investigación van a reavivar un antiguo debate. Diversos científicos han reportado el hallazgo de células pluripotentes en el cuerpo de mamíferos, pero otros no han conseguido reproducir esos resultados, dando lugar a la polémica. Pero ahora el trabajo de Obokata sugiere una nueva explicación: las células pluripotentes se crean cuando las células son sometidas a un estrés físico, siendo esta la forma que tiene la naturaleza de responder al daño.

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