CR7 recupera el gol con una exhibición en Málaga

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Hay pocos jugadores en el mundo con la capacidad de generar noticias que tiene Cristiano Ronaldo y todo lo que hace en el terreno de juego y fuera de él adquiere un grado de interés extraordinario. Pero una cosa es informar sobre hechos que se pueden probar, que son veraces, y otra cosa es manipular.

El penúltimo episodio sucedió el pasado sábado en Málaga, donde el Madrid brilló venciendo por un contundente 0-4. Los blancos protagonizaron una excepcional primera parte ante un buen Málaga que no perdió su estilo de juego a pesar de semejante castigo. Higuaín volvió a lograr el primero que encaminó el resultado final, y Cristiano marcó tres goles que terminan con su “sequía” y le colocan en lo más alto de la lucha por el Pichichi. Tres golazos (once veces ha logrado un hat-trick desde su llegada a Madrid).

Con el pitido final no se vio al portugués acudir a solicitar al árbitro el balón para llevárselo de recuerdo y cuando el jugador salió a hablar con los medios le preguntaron por este hecho. Un detalle sin importancia que al tratarse del portugués se convierte en noticia.

En algunos programas de radio esa misma noche, en varios telediarios del día siguiente y en numerosos medios escritos, se aseguró que Cristiano no se había llevado el balón: “No me llevo el balón porque no tengo espacio”. Cualquiera que lea estas declaraciones podría pensar que es un tanto egocéntrico o presumido, porque esa es la intención de la noticia. Pero si uno se molesta en escuchar y observar la jugada completa se da cuenta de lo fácil que es distorsionar, y la consiguiente impunidad que conlleva.

Ante la pregunta de por qué no se lleva el balón, CR7 contesta: “No, no tengo espacio (señalándose la mochila) me lo dan en Valdebebas”. La historia cambia de modo radical. No es que diga que es tan bueno que tiene tantos que ya no le caben, no; es que dice que como no le cabe en la bolsa se lo lleva gente del equipo y lo recogerá en la Ciudad Deportiva.

Y si su opción fuera no llevarse el balón a casa, ¿por qué puede suponer esto una ofensa para nadie?

Cuando hace unas semanas le preguntaban a Cristiano por qué creía que le silbaban contestó la célebre frase: “Yo creo que por ser rico, por ser guapo, por ser un gran jugador… Las personas tienen envidia de mí. No tiene otra explicación”. Nadie puede discutir que son palabras tan insultantemente honestas que pueden herir a todos aquellos que ven en él todo lo que querrían ser y no son, y, cuya única manera de vengarse por ello es acudir a un campo a insultar a un profesional que solo está haciendo su trabajo.

“Es verdad que mucha gente me odia, pero hay muchos más que me quieren y me apoyan. Solo me siento mal cuando juego mal. Afortunadamente, eso pasa poco. Cuando no marco, no me preocupa. Si el equipo gana, yo también gano. Si marco, perfecto; si no, también estoy feliz”. No son palabras de un jugador que no juegue para el equipo o de alguien tan ensimismado en sí mismo como muchos se esfuerzan en dibujar.

En estos últimos años hay un debate sobre quién es el mejor jugador del mundo y resulta gracioso escuchar que Messi es muy humilde y que eso le da más puntos. No le hacen un favor al argentino vendiendo que es perfecto y poniendo a Cristiano como el malo de la película. No hay malos ni buenos, es solo fútbol, o debería serlo.

Se puede reconocer que el argentino se encuentra en estado de gracia y que tal vez haya estado últimamente un milímetro por encima de Cristiano (habría que valorar el tiempo que ha permanecido lesionado cada uno, el estado de forma de los compañeros que juegan a su lado, los sistemas empleados por sus equipos e incluso los arbitrajes sufridos por uno y por otro) pero decir que su supuesta humildad le hace ser más querido es ridículo. Se valora la profesionalidad, lo que se demuestra en el campo y no un comportamiento que en todo caso juzgarán las personas cercanas a ellos y no una afición, la propia o la contraria, que no les conoce en realidad.

“En este momento el que ha sido considerado mejor jugador del mundo es Messi, así que actualmente lo es él. Somos muy diferentes, él lo está haciendo bien y yo también”. Cristiano no tuvo reparos en reconocer al argentino como el mejor jugador cuando recogió el Balón de Oro demostrando su deportividad y dijo una gran verdad: los dos son extraordinarios.

Lo que llama la atención del  asunto es que, por parte del Barcelona, de su entrenador y sus compañeros en particular, hay una obsesión casi enfermiza por colocar al argentino como el mejor futbolista de todos los tiempos. Messi es demasiado joven como para tener semejante urgencia por su coronación mundial.

Cristiano se esfuerza por ser mejor que él mismo pudiendo ser la consecuencia final convertirse un día en el mejor de la historia y tal vez sea eso lo que moleste: “Creo que todos los profesionales del fútbol tienen talento, pero si no lo trabajas, nunca vas a ser un gran jugador. Es lo que siempre procuro hacer. Intento demostrar mi calidad en el terreno de juego, ya sea en un partido o en un entrenamiento, intento hacer siempre las cosas bien”.

Una cosa es que sea ambicioso y otra que no tenga humildad. Son conceptos distintos. Cualquier buen aficionado al fútbol conocerá la vida de ambos jugadores y si algo queda claro es que los dos han llegado a lo más alto desde el trabajo duro, el esfuerzo, los sacrificios y la ambición.

¿Alguien duda que si Messi tuviera el aspecto físico de Cristiano no le pitarían igual? Parece que el madridista debiera disculparse por ser un jugador top. Lo mismo le pasó a David Beckham a lo largo de toda su carrera en Europa y le sigue sucediendo incluso en los Galaxy. El inglés nunca fue lo bastante reconocido dentro de un campo de fútbol, porque independientemente de su belleza, indiscutible y por lo que se ve tan insultante como la de Cristiano, es un extraordinario jugador y un grandísimo profesional. También tuvo que aguantar en Inglaterra y en España cánticos absurdos (lo de gritarle “feo” resultaba hasta gracioso) y desagradables que no pueden empañar una carrera ejemplar. Se debe juzgar el fútbol y no la imagen que tenga la prensa o la afición de cómo es un futbolista fuera porque conduce a la injusticia y al error. Y la vida privada de cada uno no cuenta a la hora de valorar su valía profesional.

Se puede dar la imagen de que Cristiano mira primero por él y luego por el equipo (el supuesto trato de favor que obtiene por parte de Mourinho deberían denunciarlo, en todo caso, sus compañeros. Guardiola en cambio no oculta su favoritismo por Messi y se entiende bien), pero si se ve la trayectoria de CR7, esa teoría pierde todo su valor. Que cada día quiera mejorar, superarse y lograr nuevos récords en ocasiones le ha llevado a no dejar tirar faltas a sus compañeros o a chutar hasta cansarse sin pasar el balón, pero como contrapunto ofrece un desgaste titánico los noventa minutos, y sólo si te dejas la piel tienes derecho a actuar de este modo. Gustará o no, pero aquí no entran ni el ego, ni la humildad, ni el compañerismo; es solo su filosofía, su manera de entender el fútbol, y es tan respetable como todas las demás. Y no hay un jugador en el mundo que no quiera lo mejor para él.

¡Qué ingrato es esto del fútbol y qué pronto se olvida! Si Van Basten, Romario o Ronaldo ni siquiera aparecen en ese debate por ver quién es el mejor es que no es una batalla real. Pero además es gratuito decir quién es el mejor de la historia porque hay quien nunca ha visto a Di Stéfano, Gento, Cruyff o Maradona y se permite el lujo de decir que Messi es mejor que ellos. Por lo que asegurar que Cristiano está por debajo del argentino no es más que palabrería sin sentido. Que atraviesa mejor momento pase, pero de ahí a juzgar la calidad…

Y todos los que van a un campo a gritar el nombre del argentino cuando Cristiano está jugando no aman el deporte ni el fútbol. Es tan ridículo como ir al baloncesto a ver a Jordan y vociferar el nombre de Magic. No sé si “de anormales” como dice Cristiano, pero de poco inteligentes sí que es. Y luego esos que se quedan afónicos de insultarle (si a Messi le cantaran “ese argentino…” veríamos qué pasaba) son los que esperan en fila para fotografiarse con él y que les dé su autógrafo.

¿De verdad no se puede disfrutar de ambos sin otro interés que apasionarse con su fútbol? Es ridículo hacer una guerra Madrid-Barcelona porque se trata de fútbol, nada más. ¿Importa quién es mejor o a quién considere nadie el mejor? Hay muchísimos más nombres que añadir.

Es un privilegio contemplar el fútbol de Cristiano y todo aquel que no lo quiera o sepa reconocer debe preguntarse sus motivos, el resto de aficionados seguiremos disfrutando cada domingo de uno de los mejores jugadores de todos los tiempos. Y poco importa si se entienden o no sus declaraciones, si se quiere buscar un conflicto donde no lo hay o si te parece guapo o feo. Lo mejor es que cada uno se queda con lo que ve, y más allá de manipulaciones o no, el fútbol español es el verdadero beneficiado de la clase de CR7.

“A quien le gusta el fútbol seguramente le gusta ver jugar a Cristiano Ronaldo”.

Fuentes del texto:
Elaboración propia
www.as.com
Fuentes de las fotografías:
www.as.com
www.fifa.com 

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