“Cosecha roja”, de Dashiell Hammett

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libro_1322196018La resolución de una trama detectivesca no viene a ser un objetivo principal, sino que la importancia de toda novela negra presenta una atmósfera asfixiante, insegura, violenta, injusta, corrompida por el poder. La división entre buenos y malos queda difuminada, sus protagonistas son individuos derrotados, en decadencia, que buscan la verdad; cuando menos un atisbo de ella. Cosecha roja concentra todas y cada una de esas características dentro de una intrincada a la vez frenética concepción de tramas siempre complejas, en el que un detective –desconocemos paradójicamente su nombre- intenta limpiar de gánsters una ciudad –la cual no es un simple espacio donde transcurre una historia, sino un personaje más, incluso una metáfora social de un tiempo-. La fuerza de la novela es arrolladora a la hora de describir escenarios (atmósferas) y personajes; la gran cantidad de figurantes dentro de casos de difícil comprensión adopta cierto carácter coral.

El estilo de Hammett es directo, siempre cortante, repleto de diálogos capciosos y violentos; sus protagonistas son víctimas del pesimismo reinante, nunca son sociables, sin duda orgullosos, también escépticos, poseen sin embargo cierto carácter noble, frente a un entorno social sucio, degradado. Dichas cualidades narrativas se denominan hard-boiled – a Onetti le apasionaba, decía que la novela negra era la mejor literatura-. Desde luego Cosecha roja es una obra descarnada moralmente. Retrataba, sin disimulo, cómo las mafias estaban ligadas al poder. No es una reconstrucción  inventada, sino que su realidad está arrancada del mismo tejido urbano.

A finales de la década feliz de los veinte, justo durante la crisis de 1929, se publica esta novela capital de la literatura negra. Para entonces su autor contaba ya con una biografía acelerada –había sido estibador, vendedor de periódicos, incluso ferroviario-, no faltaba su paso durante ocho años por la agencia de detectives Pinkerton, llevaba años publicando con diversos seudónimos relatos breves en la revista Pulp Black Mask – otro de los grandes, Raymond Chandler, también ejercía su magisterio en la citada publicación, pero a diferencia de éste Hammett no procedía de un ambiente intelectual: había dejado la escuela a los 13 años-. Además había estado en Europa durante la I Guerra Mundial, se alistó en el American Field Service, un cuerpo de voluntarios que prestaba sus servicios en Francia y proporcionaba ambulancias y transportes a los aliados. La tuberculosis lo licenció. Su mala salud lo acompañará de por vida y el alcohol pasará a ser su fiel compañero. Vivió a la desesperada, acaso murió paulatinamente. La conciencia social, su ideario político de izquierda –afiliado al partido comunista americano, Hammett se alista  a pesar de su precaria salud para luchar contra el nazismo en la II Guerra Mundial- y su desesperanza alimentan todas y cada una de sus novelas.

“Detesto esta condenada clase de charla. Pero quizá será mejor que te diga que si hubiese en juego algo más que la cárcel haría exactamente lo mismo, porque tengo mis propias ideas sobre lo que debe ser una democracia, y no permitiré que ni la policía ni los jueces me ordenen lo que debo pensar”. Estas son sus palabras, ya en la cárcel durante la época del macartismo (se rehusó a proporcionar información al tribunal de actividades antiamericanas y nunca delató a sus compañeros del Congreso de Derechos Civiles de New York, con lo que consiguió que el senador McCarthy lo incluyese en su lista negra), al gran y poliédrico amor de su vida Lilian Helman. Así, pasó tiempo hasta ser rehabilitado. Pero el compromiso literario y el compromiso social van de la mano.

Invito desde estas líneas a mis queridos cómplices lectores a zambullirse en este autor mayúsculo. Cosecha roja, El halcón maltés –ejerció de asesor de guión en la famosa cinta dirigida por John Huston-, La maldición de los Dain, El hombre delgado, La llave de cristal; y no me olvido de sus relatos breves: El agente de la Continental –atentos a la lectura de Cosecha Roja- y El gran golpe son  solo algunos de sus títulos.

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