Cosas que hacen que la vida valga la pena

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Leer una buena novela, meterte en la cama en invierno, jugar al mus, que te den un masaje, estrenar ropa, escuchar la lluvia desde casa, acabar un rompecabezas, las siestas en el sofá, la música, el café de la tarde, el silencio, el sol en invierno, los amigos que aguantan el paso del tiempo, que tu equipo gane el partido, las sorpresas, el vino tinto y el jamón serrano, la ducha después del gimnasio, las películas de amor…
“Cosas que hacen que la vida valga la pena”. Parece el título de una de las numerosas cadenas que recibes por e-mail con una lista de “cosas que te hacen sonreir”, pero no, es el título de una película. Para muchos desconocida, seguro. En parte porque se trata de una película española y en este país tendemos a mitificar lo extranjero y desdeñar el “producto español”, especialmente en lo que a cine se refiere (yo la primera lo reconozco). Pero esta película me sorprendió, disfrazada de la típica comedia de amor cuenta una historia de hoy, de dos personas a las que la vida no ha tratado del todo bien.

Hortensia es una madura e infeliz oficinista del INEM a quien su marido abandonó por una mujer más joven que ella. Hortensia no tiene intención de iniciar una nueva relación hasta que se cruza en su camino Jorge, un simpático y optimista parado, convencido de que el destino ha elegido el día de hoy para cambiarle la vida, ve en Hortensia la clave para empezar una nueva etapa. Las relaciones y enredos entre Jorge, Hortensia, su mejor amiga, el ex de Hortensia, el padre de Jorge, el nuevo novio chino de la ex de Jorge y el hijo de Hortensia aportan el punto ácido y de humor en toda esta historia.

Y así comienza, creyendo que estás viendo otra comedia más, llena de líos y enredos y con el toque de amor de fondo, pero a medida que avanzan las escenas te das cuenta que es algo más que eso. Es la historia de una gran ciudad, de dos personas cualquiera en esa ciudad, rodeados de gente pero solos (aunque suene a topicazo), gritando en silencio que llegue alguien que les aporte algo de felicidad. Aunque al principio les cuesta reconocerlo. Sobre todo a Hortensia, tan confusa que prefiere dejarlo todo antes que volver a arriesgarse, y por otro lado está Jorge, el cual sigue siendo un romántico, con ganas de cambiar de vida y convencido de que Hortensia es la encargada de ello. Un quiero pero no puedo, o no debo, o no quiero…marca la segunda parte de la película. Parte en la que los protagonistas vuelven a vivir los momentos que ya habían sufrido antes de conocerse, Jorge regresa a su problema con el alcohol y Hortensia, con las pastillas. Se dan cuenta de que están dando un paso atrás, volviendo al punto donde dejaron de ser felices pero son incapaces de hacer nada, están acomodados en su soledad. Tal como dice Jorge en un momento de la película “me caía mejor cuando estaba bebido”. La comedia se convierte, no diría en un drama, pero sí en una parte triste. Una parte que, por lo menos, te hace pensar (que no es poco).

Pero como toda historia de amor, porque en realidad es lo que es, tiene un final feliz. Sí, otro final feliz, pero es lo bueno de una película, no? Porque para finales torcidos ya está la vida real….

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