Copenhague no da el cambio

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Del 7 al 18 de diciembre. Ese era el plazo que tenían los líderes mundiales para firmar un nuevo tratado que sustituyera, en 2012, al de Kioto y que lograra frenar el avance del tan temido cambio climático. El resultado: un acuerdo de mínimos y decepción.
La cumbre de la ONU sobre el cambio climático empezó con mucha expectación. Más de 100 jefes de Estado, 20.000 delegados, casi 30.000 activistas y 3.000 periodistas. Y el objetivo era claro: frenar el calentamiento global con un acuerdo aceptado por todas las partes. Pero una vez más este propósito se ha demostrado imposible. Una vez más, porque esta cumbre viene precedida de otras que compartieron la misma meta y que igualmente fracasaron. En 1992 se dio el primer paso en Río de Janeiro, en la llamada cumbre de la Tierra, donde se aprobaron un plan de acción para promover el desarrollo sostenible; los derechos y deberes de los países con el medio ambiente; y unos principios para proteger los bosques. Cinco años más tarde se aprobó el tratado de Kioto que establece un protocolo de reducción de gases de efecto invernadero, pero que no ratificó Estados Unidos que, en ese momento, era el país que más contaminaba del mundo. Hace dos años, se dio luz verde al plan de Bali, que pretendía reducir las emisiones y hacer frente al daño ya causado al medio ambiente. Esos objetivos tenían que cumplirse antes de Copenhague, pero no ha sido así. En pocas palabras, las buenas intenciones de todas esos cumbres se quedaron obsoletas. Entre 2000 y 2008 las emisiones de CO2 no han parado de crecer, según diversos estudios, aunque Europa si se ha comprometido de forma más sólida y se cree que para 2012 consiga reducir en un 13% la emisión de gases contaminantes.

En la ciudad danesa tampoco se han conseguido grandes avances, simplemente aplazar otra vez el compromiso con el medio ambiente. Esta cumbre partía con objetivos muy ambiciosos. Frenar la deforestación, el aumento de la temperatura terrestre y las emisiones de CO 2, estaban entre los principales. En el caso de los países desarrollados, se pretendía que redujeran sus emisiones contaminantes, al ser posible, en un 40%, tomando como referencia la cifra de 1990. Dicho de otra forma, que en 2050 contaminasen la mitad de lo que contaminaron en 1990. Por su parte, los países emergentes tendrían que reducir sus emisiones entre un 15 y un 30%. Pero éstos dejaron claro que los países desarrollados debían comprometerse seriamente con esos objetivos, para que ellos pudiesen cumplir los suyos propios.

China es ahora el país que más contamina, seguido de Estados Unidos. Juntos generan el 40% de la contaminación mundial. Por eso les ha sido fácil aliarse para llevar las riendas de la cumbre, bloqueando las negociaciones para intentar conseguir que lo pactado estuviese más cerca de sus intereses que del bienestar del medio ambiente. China proponía reducir sus emisiones en un 40%, pero tomando como referencia el año 2005. Mientras tanto, Estados Unidos llegó a Conpenhague con la intención de que sus emisiones contaminantes fueran un 17% menos que en 2005. En otras palabras, sólo un 4% menos que en 1990. De ahí la complejidad de contar con la aprobación de todos los países que participaban, 192, algo que la ONU considera obligatorio para que un acuerdo sea vinculante. Pero pese a esto y según Obama, “cada país enseñará al mundo lo que está haciendo”.

Finalmente, la cumbre se cerró con una acuerdo de mínimos, firmado in-extremis y que ha despertado una gran decepción entre muchos de los participantes y el rechazo de los ecologistas. El nuevo texto no recoge cifras de reducción de emisiones, aunque todos los países las tienen que presentar el 1 febrero de 2010. También se ha dejado fuera un sistema de “verificación” para comprobar y controlar las emisiones de cada país, algo a lo que China se oponía. Por eso, aunque se habla de “sistemas internacionales de consulta y análisis”, no se define cómo se va a vigilar que los países cumplan su compromiso de frenar su actividad contaminante. Algo que no encaja con el objetivo de evitar que la temperatura del planeta aumente dos grados, que sí se mantiene en el recién estrenado acuerdo. También se han aprobado ayudas para los países en vías de desarrollo con el fin de que mitiguen y hagan frente al cambio climático. Serán de 30.000 millones de dólares entre 2010 y 2012 y, a partir de 2020, de 100.000 millones de dolares anuales. Los países que reciban este dinero deberán medir sus emisiones y, cada dos años, informar a la Convención de la ONU del Cambio Climático.

Precisamente, desde la ONU se ha dicho que el “Acuerdo de Copenhague” es una declaración de intenciones, un primer paso. La Unión Europea prefiere esta declaración a nada. Estados Unidos dice ser consciente de que aún queda mucho por hacer, pero que en la ciudad danesa se ha conseguido algo importante. China está satisfecha y entiende que todos los países deberían estarlo. Pero no es así. Brasil está muy decepcionado. Países como Cuba, Bolivia y Venezuela se oponen a él. Y los países más pobres lo ven como una imposición de los ricos, alegando que el acuerdo fue elaborado, en su mayor parte, por Estados Unidos, China y la Unión Europea.

Y de nuevo nos enfrentamos al mismo resultado. Una cumbre que durante 12 días ha captado la atención de miles de personas y medios de comunicación, en la que ilustres personalidades mundiales han participado, pero que no ha conseguido lo que se esperaba: un compromiso verdadero y vinculante para frenar el deterioro del daño que, nosotros mismos, estamos causando al medio ambiente. La próxima cita será en México, en noviembre de 2010. Visto lo visto, es difícil mantener el optimismo. Aunque si hacemos caso al dicho popular, la esperanza es lo último que se pierde.

Fuentes del texto:
http://copenhagen2009.blogspot.com/
http://www.rtve.es/noticias/20091206/nueve-pistas-para-entender-copenhague/304656.shtml
http://www.rtve.es/noticias/20091219/acuerdo-copenhague-omite-suma-global-reduccion-emisiones-gases/306794.shtml
http://www.un.org/spanish/conferences/cumbre&5.htm
http://www.elmundo.es/elmundo/2009/12/18/ciencia/1261172856.html
http://www.elpais.com/articulo/sociedad/pacto/climatico/minimos/elpepusoc/20091218elpepusoc_10/Tes
http://www.elpais.com/articulo/sociedad/anos/paso/elpepisoc/20091219elpepisoc_8/Tes
http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Cumbre/Clima/aprueba/medio/gran/polemica/pacto/minimos/elpepusoc/20091219elpepusoc_2/Tes
Fuentes de la imagen:
http://www.diariocordoba.com/img/noticias/529548_2.jpg
http://www.ecologismo.com/wp-content/uploads/2009/05/efectos_cambio_climatico.jpg

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