Conversando con Shirley Davis & The Silverbacks

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Shirley 2La conversación se ha prolongado más de lo previsto, una hora larga de charla con Shirley Davis y Edu Martínez, guitarrista de The Silverbacks. Tienen una mañana apretada, una entrevista tras otra, y llegan tarde a la siguiente. Tanto ajetreo se debe a la presentación de Black rose, el primer disco que Shirley Davis graba en España con The Silverbacks, la banda residente de Tucxone Records, el sello especializado en música negra que dirigen Alberto Peces y Génesis Candela. En Tucxone Records presumen de servir “recetas clásicas cocinadas analógicamente”. Black rose es un perfecto ejemplo. Desde el diseño, que recuerda a las portadas de los discos de la época dorada del soul, cuando Stax y Motown dominaban la Tierra, hasta la música, todo está cuidado hasta el mínimo detalle. Con este señor disco se presenta en España Shirley Davis, una artista a la que hay que seguir muy de cerca.

¿Cómo te convertiste en la vocalista de The Silverbacks?

Coincidimos en un concierto de Sharon Jones en Madrid, en el que participé y días después, a través de facebook, empezamos a hablar. Después fui a Mallorca y allí coincidí con Génesis. Hicimos unas cuantas pruebas el verano pasado y en octubre hicimos la primera grabación del disco. Luego un concierto de presentación y de noviembre a febrero grabamos las demás canciones.

¿Cómo ha sido la relación con ellos?

La banda me transmitió una confianza tremenda desde el principio, me sentí muy bien con ellos, conectamos enseguida. Me acogieron y me cuidaron, pese a que hablan poco inglés y yo aún no he aprendido castellano, se preocuparon en todo momento de que no me sintiera sola. La música es lo importante, yo quería permanecer fiel al estilo que quería desarrollar y ellos aceptaron mis ideas y mis propuestas muy amablemente. Las composiciones las hicieron pensando en mí. Marc Ibarz, el autor de las letras, tiene una sensibilidad especial, es una persona muy en contacto con su lado femenino. Charlamos, se preocupó por conocerme e intentó que las letras tuvieran algo de mí, para que yo me sintiera cómoda al cantarlas. En otras bandas hay un sonido muy definido, tú llegas y te dicen, las cosas se hacen así y punto. Aquí hay mucha comunicación. Lo valoro mucho.

¿Dónde habéis grabado el disco?

En España, hemos trabajado con toda la banda en el estudio. Lo prefiero así, cara a cara. He trabajado a distancia, grabando las voces en Australia y mandándolas a Japón, donde se mezclaban, y no es lo mismo. Así puedes compartir, probar diferentes tomas… es mejor.

¿Qué vamos a encontrar en el disco?

En el disco hay muchas influencias, está claro que los sesenta y los setenta son el punto de partida pero, a partir de ahí, le hemos dado nuestro toque. La banda tiene un sonido muy trabajado desde hace muchos años. Yo he aportado mi visión. Hemos hablado mucho y hemos probado mucho hasta mezclarlo todo.

El sábado 9 de abril actuáis en la sala Arena, dentro de los Madtown Days. ¿Cómo te sientes ante la presentación del disco en directo?

Muy emocionada, con muchas ganas. Es el momento culminante de este viaje. Desde la toma de contacto, la grabación, los vídeos… estamos agotados, eso también. Ayer, por ejemplo, estuvimos trabajando hasta la una y media de la madrugada. Esto es un trabajo y nos lo tomamos muy en serio.

Shirley Davis. Imagen de Iván Martínez Segovia
Shirley Davis. Imagen de Iván Martínez Segovia

¿Algún ritual confesable antes de salir a actuar?

Busco tranquilidad, un lugar con poca gente a mi alrededor, con eso me basta. No soy supersticiosa.

¿Imaginas cómo van a ser los conciertos los días previos?

No, antes de los conciertos, no, pero sí durante la grabación de las canciones. Siempre pienso qué quiero comunicar, qué emociones quiero trasladar… es difícil decirlo con palabras, la música son sentimientos y eso es lo que intento transmitir.

¿Estás pendiente del público?

¡Claro! El público te traslada su energía también. Si lo están pasando bien, eso te llega. Además, el público español aprecia los nuevos sonidos y reconoce también quién rinde tributo a esa época maravillosa para la música negra que fueron los sesenta y los setenta, así que espero que sepan valorar este disco que hemos hecho, del mismo modo que espero que aprecien la evolución que habrá en el siguiente disco, pues no vamos a estar tocando siempre lo mismo de igual manera.

¿Qué opinas sobre la creciente escena soul española?

Está mejorando, sí. La primera vez que vine aquí todo el mundo me decía que era algo muy minoritario, pero recuerdo que en esa primera visita con Sharon me di cuenta de que sí había un público interesado en el soul, que le gustaba la música negra…

Un efecto positivo de la globalización…

¡Claro! He vivido en Australia más de veinte años y allí también el mercado del soul es muy reducido, no como en Europa, donde hay un mayor interés por el r&b.

¿Son más clásicas las grabaciones europeas?

Sí, suenan más a los 60 y 70, más auténticas… aunque haya cosas con un sonido más pop, tipo Amy Winehouse, y a mí me encanta Amy pero da la impresión de que todo el mundo quiera imitarla ahora. A mí me va más el soul que el funk. Intento tener un estilo propio y único.

¿Qué es el soul para ti?

Esta música tienes que sentirla para hacerla sentir, nace del corazón, hay música pero también hay letra. Piensa en Stand by me, por ejemplo, hay que sentirla, no puedes cantarla sin más. Hace un tiempo hablaba de Charles Bradley con un amigo de Londres. Hablábamos de su personalidad, de su inmenso corazón que está presente en cada tema que interpreta… le agradezco que siga mostrando a la gente lo que esta música significa de verdad.

Shirley Davis. Imagen de Iván Martínez Segovia
Shirley Davis. Imagen de Iván Martínez Segovia

¿Cómo han sido tus inicios?

Comencé estudiando jazz en una escuela clásica como la de la serie Fama, pero lo dejé. Después probé con diferentes bandas. Me encantaban los directos, actuar sobre el escenario, el maquillaje, la peluquería… en realidad, adoro el arte y la creatividad. No podría trabajar en una oficina haciendo todos los días lo mismo, me moriría. Del mismo modo que no podría cantar siempre la misma música ni de la misma manera.

¿Y en Australia?

La primera vez que llegué a Australia no conocía a nadie. Me sentí muy sola. Allí tomé la decisión de dedicarme a cantar. Gracias a la música conocí a mucha gente. Veinte años después sé que tomé la decisión correcta, que la música era mi camino. No sería feliz sin cantar.

¿Y musicalmente qué tal allí?

En Australia era imposible convertirme en una estrella. Soy negra y no represento a la mayoría de la población. Una pregunta muy habitual que me hacían allí era cuándo regresaba a mi país, cuándo me iba. ¿Perdona? ¡Llevo veinte años aquí! También me preguntaban cuándo me volvía a América. ¡Como si mi acento fuera americano! Eso es algo curioso porque aunque nací en Londres, llevo tanto tiempo fuera de allí que no tengo acento británico. Pero tampoco tengo acento australiano, así que sólo escuchándome no saben decir de dónde soy. Soy universal.

¿Y cómo reaccionaban al verte?

En mi primer gran concierto, habría unas 30.000 personas en ese festival, estaba a punto de salir a cantar un tema que fue número 1 en Australia, un gran éxito por todo el país durante todo el año, y la gente no me conocía, no me había visto. Yo tenía ocho canciones por delante en ese festival y cuando salí me di cuenta de la sorpresa de la gente. ¡Es negra! Y yo les devolvía la mirada como diciendo ¡sí, soy yo, mirad mis labios, mirad cómo canto! No quiero que la gente me vea, quiero que me escuchen.

Naciste en Londres, vivías en Australia, ¿cómo llegas a España?

Por la música. Después de los primeros contactos con Tucxone y las pruebas con la banda, que resultaron casi un flechazo, me decidí a venir. Creo que Tucxone está logrando, en sus diferentes proyectos, un sonido de gran calidad, muy clásico. La semana pasada, cuando tuve el disco en las manos por primera vez casi lloro. Lo sientes como si fuera un hijo. Es por lo que vine aquí.

¿Sientes que ha llegado tu tiempo?

Estoy en mi mejor momento, acabo de cumplir 42 años, ¡esta es mi década! Por todo lo que he vivido, por todo lo que he aprendido, por todo lo que he hecho. Ahora mi voz suena más cerca de cómo quiero que suene, evoluciona también, pero el trabajo no ha terminado, aún queda mucho por hacer. Siempre avanzando, nunca retrocediendo. ¡Ya estamos pensando en el segundo disco!

 

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