Conoce a… Zanzíbar Café: "Esto no es 'Vamos a la playa con la guitarrita y nos tocamos unas canciones', es dedicarle tiempo"

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Jesús Acosta, economista de profesión y dueño de un pequeño bar en la playa de La Antilla (Huelva), es un apasionado de la música, a la cual siempre le reserva un par de horas para ensayar con su guitarra eléctrica en el estudio de su casa. Un día, no hace demasiado tiempo, en su propio bar, llamado Zanzíbar Café, conoció a Jesús Gea, músico de profesión que toca el contrabajo y el bajo en distintos grupos por diferentes locales de la costa onubense.
Quizás, lo típico es pensar que estos amantes de la música, se unieron para tocar piezas de flamenco dado su ubicación en la tierra andaluza, pero nada más lejos de la realidad, ya que asistir a su concierto en el Zanzíbar Café, es encontrarse con una atmósfera que evoca tiempos pasados a través de su repertorio. Un viaje desde la época del James Dean rebelde, pasando por los detectives privados y gángsters, hasta llegar a la Cuba pre-castrista o a una playa paradisíaca de Brasil en los cincuenta.

La música Standards Jazz y Bossa consiguen esta evasión de la mente con clásicos como Georgia on my mind, de Hoagy Camichael, Chega de Saudade, de Carlos Jobim y Vinicius de Moraes, Summertime, de George Gershwin o Black Orpheus de Carlo Jobim y Luís Bonfá; pero el repertorio de este dúo de cuerda va más allá y también se adentran en las décadas del Rock y el Latino con Message in a bottle de The Police, y el tema de Compay Segundo, Chan-Chan.

Todo un descubrimiento para quienes, en un ambiente playero, huyen de los estereotipos a la hora de buscar un lugar para relajarse y disfrutar de buena música. Ellos se consideran aficionados, pero si no lo confesaran con cada felicitación que reciben, bien pueden pasar por grupo profesional, contratado para amenizar las noches de copas.

La Huella Digital– Antes que nada, nos gustaría saber ¿cómo surge esta unión de guitarra eléctrica y contrabajo?
Jesús Acosta:-Esto surge, como creo que todo en la vida, de forma espontánea, porque no se calcula. Yo conocí a Jesús aquí en el bar, y hablando de nuestra afición por la música, decidimos tocar juntos, pero como aficionados, por el simple hecho de tocar para la gente. No es una cuestión de nivel, si no que nos sentimos bien haciendo música, como si vas a la playa o a tomar una copa, y lo decidimos de la misma manera. No tenemos banda, ni nombre…todavía, porque este proyecto tiene sesenta días. Yo vengo del rock, de la música latina, y me gusta mucho el jazz, pero no me atrevía a meterme sólo, entonces cuando lo conocía a él, que toca el contrabajo, como es un instrumento que viene ideal para el jazz, pues decidimos hacer Standards de jazz que es la primera parte del concierto.

LHD– ¿Os ponéis muy nerviosos al tocar en directo?
J.A:- No es cuestión de nervios porque hemos tocado mucho en directo, aunque no de esta forma, es decir, llevamos dos instrumentos y el resto es una máquina; hay que cuadrar todo muy bien, porque enseguida se notan lo fallos. Aunque intentamos darle todo el toque natural al ordenador, no es lo mismo que con un batería que se ajusta a ti si cometes un error…

LHD– Pero eso no ha ocurrido todavía.
J.A-: No ha ocurrido porque son muchas horas de ensayo.

LHD– ¿Cuántas son esas horas al día?
J.A-: Pues…para lograr esto, yo echo al día unas seis horas, casi a diario
Jesús Gea:- Bueno, eso él, porque es el encargado de todo el trabajo del ordenador, pero son otras seis horas con Jesús, es decir, ensayando los dos juntos.

LHD– Entonces ¿cómo desarrolláis vuestro trabajo?
J.A:- En este caso que son versiones, primero localizo la versión, veo los pasajes como son, empiezo a pensar si le meto una batería o no, y en el caso de que sí, pues ya me toca componer la batería y programo cuando tiene que entrar. Para que suene de verdad como una batería, lo que hacemos es meter un sampler, que es grabar con un micrófono el sonido que yo quiero y luego lo meto en el ordenador, después lo escribo en el esquema para que esté como pista de fondo (backing tracks) para cuando lo necesitamos. Después de ese trabajo, pues ya lo paso a pista mp3 o a WAP, y de ahí lo reproduzco con el Windows media.

LHD– ¿Cuál es el truco para coordinar vuestras vidas cotidianas con ensayos y todo ese trabajo tan laborioso?
J.A-: Para esto, Jesús dijo una vez “lo que me gusta es la música y es lo que voy a hacer”; yo dejé mi trabajo de asesor y monté este negocio con mi mujer para disfrutar de esta tierra, de mi tiempo libre y de tocar la guitarra, es lo que hace sentirme bien.

Y esto, en lo que nos hemos metido Jesús y yo, no es eso de “oye nos vamos a la playa, me llevo la guitarrita y nos tocamos unas canciones”. Esto es dedicarle tiempo, aunque no hay pretensiones de momento…porque esto son versiones, no somos artistas de profesión, aunque le he propuesto dar un paso más y hacer las versiones pero con un carácter más nuestro, y ¿por que no?… intentar hacer algo nuestro.

Ahora con las nuevas tecnologías como Youtube, si conseguimos sacar algo nuevo y original, podemos grabarnos y colgarlo, pero ya se verá.

LHD– ¿Y qué significa que toquéis estas canciones, y no otras? ¿Tienen un significado especial para vosotros?
J.G-: Pues la verdad, vamos a capricho, no pensamos si esto va a gustar más o no, sólo hacemos lo que nos gusta a nosotros. Por ejemplo, yo le digo a Jesús que me encanta este tema, y él lo prepara, o al contrario.
J.A-: Con esta variedad lo que pretendemos es que, si tocamos en otro sitio con otro ambiente, con más gente joven, pues se puede eliminar el jazz y meter algo de más rock. Ahora un amigo nos ha llamado para tocar en un restaurante, pues ahí no podemos tocar Mensaje en una botella porque la gente se come el pescado estresado, sin embargo, el Black Orpheus le va muy bien. Pero en cuanto a la elección de las canciones, procuro dar prioridad a lo que le gusta a Jesús, porque aquí no se va a tocar nada que no nos guste, porque no se va a expresar bien.
J.G:- Lo bueno es que tenemos gustos a fines, y somos serios. Porque yo toco con otros cuatro grupos, más jóvenes y a veces con alguno ni ensayo, voy a tocar y es hacer lo que pueda.

LHD– En vuestras interpretaciones se ve un gran amor a lo que hacéis, algo muy privado, ¿en qué momento decidisteis compartirlo con un público?
J.G:- Yo creo que si te gusta mucho la música, la finalidad de las horas de trabajo, de estudio, de ensayo, es poderlas compartir y que la gente disfrute. Nosotros como intérpretes, disfrutamos con las caras del público que nos escucha; entonces esa es nuestra finalidad, la expectación de la gente, que a su vez, eso es lo que nos hace a nosotros ponernos un nivel, de mejorarte cada vez.

LHD– Por lo que nos habéis contado, para vosotros el público es muy importante ¿qué representa para vosotros el público? ¿Es una pasión o un juez?
J.G-: Eso es una pasión, es un amor, es una cosa que te sale…no hay palabras.
J.A-: No me preocupan las críticas en ninguna dirección; yo me alegro que os haya gustado y hayáis disfrutado, pero yo voy a seguir y voy a seguir mejorando, no por perfección, pero es que la vida de la música es estudiar continuamente.
J.G:- He entendido de tu pregunta, que si el público es una necesidad, y la verdad es que muchas veces, nosotros ensayando flipamos, o sea, que no pensamos si esto gustará o no, porque nosotros ya lo disfrutamos.

LHD– Digamos que vuestro público de aquí y hoy, es como estar entre amigos, algo muy íntimo, ¿no?
J.A:- Yo siempre me he encontrado con un público estupendo allá donde he tocado, y en general me parece que la gente es buena. Por eso muchos músicos se piensa que la gente absorbe todo lo que le eches; suben a tocar súper puesta, y eso a mí no me parece bien. Nosotros bebemos agua, y ahora que hemos terminado pues ya nos tomamos nuestras copas.

LHD– ¿Hay alguien que os inspire? Aunque sean versiones, algo habrá que os marque.
J.A:- Bueno, cuando era más jovencito era más selectivo; que si me gustaba el heavy, el rock, el flamenco o ¡el punki! Y ya no había nada más. Pero luego cuando te haces mayor, te das cuenta de que hay un campo tan amplio, que eres un inculto si no te atreves a conocerlo.
Ahora me gusta mucha gente, y también ahora que tengo más conocimientos, pues aprecio más a esa gente que no sabía ni que estaba. Eso sí, la mujer que más me gusta cantando es Billie Holiday, para mí es increíble… y tocando el contrabajo ¡Jesús! (risas)
J.G:- Para mí es un poco de lo mismo que ha dicho él, siempre hay un puente hacia todas partes, pero sí que hay alguien que me ha sorprendido mucho es Javier Limón, un arreglista y músico, que ha trabajado para muchos otros y hace unos arreglos que son muy buenos.
Yo al principio estaba un poco cerrado como decía Jesús, pero luego cuando me he abierto, me he dado cuenta de toda la música que hay, y mi conclusión es que me gusta toda.

Fotografías:
Beatriz Martínez

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