Conoce a… Úbeda & Ríos – Ruedo Ibérico: “Procuro que las canciones se entiendan, que es algo que no ocurre últimamente en la música en español”

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Cuando llegué yo, ya estaba él. Miré mi reloj y pensé “qué puntual, sólo han pasado tres minutos de las doce”. Habíamos quedado al mediodía en el madrileño Café Van Gogh, situado en pleno centro de Moncloa. Entramos y en seguida me llevó a una mesa un poco apartada del resto “Es para estar más tranquilos, que aquí siempre hay un jaleo…”- me dijo.

Estoy refiriéndome a Jesús Fernández Úbeda -en la fotografía, a la izquierda-, un joven de 22 años de edad protagonista absoluto de este artículo, y al que desde luego merece la pena conocer en todas sus facetas. Hoy vamos a tratar de conocer su faceta más artística, aunque debido a su transparencia, observaremos también su naturaleza inquieta, su inteligencia y el ácido humor que le caracteriza.

Tuvimos una tarde muy agradable, durante la cual él me habló de los proyectos que está llevando a cabo como compositor y cantante junto a Paco Ríos, el otro miembro del dúo. Ambos se iniciaron en esto de la música como afición, pero ahora están tratando de salir adelante y hacerse un hueco en ese duro mundo.

Pregunta: Jesús, te apellidas Fernández Úbeda, pero ¿por qué sueles firmar con el segundo apellido?
Respuesta
: No hay ninguna razón freudiana. Es que Úbeda es un apellido bonito y, llamándote Fernández, en este mundo –el de la música, digo- no vas a ningún sitio. En mi bloque hay cinco tíos que se apellidan así. Además, Úbeda es un pueblo muy bonito, y es la cuna de Sabina y de Muñoz Molina. No está nada mal.

P.: ¿De dónde procedes?
R.
: Fui criado en Arenas de San Juan, un pequeño pueblo de Ciudad Real. Hubo una época en la que no me gustaba mucho decir que era de ahí, y nombraba a Daimiel, el pueblo en el que cursé la ESO. Ahora digo que soy de Arenas, no sé si orgulloso, pero sí satisfecho. Para saber adónde va uno, debe tener claro de dónde viene.

P.: ¿Estudias o trabajas?
R.
: Estudio quinto de ‘Pedorrismo’, soy redactor en Libertad Digital y colaborador en La Huella Digital. Qué honor para mí, qué deshonor para La Huella.

P.: ¿Tienes alguna afición, aparte de la música?
R.
: Escribir, leer, emborracharme, pecar de lujuria,…

P.: ¿Quiénes son tus ídolos?, porque en alguien te inspirarás…
R.
: Nombraré a cuatro en un par de campos, para no extenderme. En música, yo soy muy de Nacho Vegas, de Bob Dylan, de Leonard Cohen y de Joaquín Sabina; en literatura me tiran Francisco Umbral, Charles Bukowski, John Kennedy Toole y Francisco de Quevedo; en cine, mejor no lo digo.

P.: ¿De dónde viene lo de “Úbeda & Ríos – Ruedo Ibérico”?
R.
: Somos Jesús Úbeda y Paco Ríos. El asunto es más que sencillo. Además, la “&” es copulativa, y nos deja al mismo nivel. Lo de “Ruedo Ibérico” se le ocurrió a Paco, por eso de que tenemos previsto tocar en bastantes sitios. Suena a Valle-Inclán. Me gusta mucho.

P.:  ¿Cómo os conocisteis y cómo surgió la idea de crear un grupo?
R.
: Desgraciadamente, he destruido demasiadas neuronas desde ese momento. Sí sé que surgió la idea de tocar juntos, el germen, hace dos años, una noche que estuvimos hasta largo en la casa de Enrique Sánchez. Recuerdo que acabé descamisado. Poco más. La idea de la vuelta fue jodidamente literaria: yo pasaba por un mal momento –y creo que ya he detallado demasiado-, y no es que tuviera ganas de componer o tocar, es que no tenía ni ganas de tener ganas. Paco vino en Semana Santa, estuvimos en la librería de nuestro amigo Plaza, y cuando me preguntó si seguía tocando, le respondí que estaba en blanco. Me dijo “maricón”, “acojonao”, todas esas cosas, me animó y me picó. Volví a componer, le pasaba las canciones a Paco, y a su vuelta, ensayos, retoques por su parte, y vuelta al ruedo.

P.: ¿Qué estáis buscando en el mundo de la música?
R.
: Yo no soy un tipo intimista en el sentido de que, lo que hago, no me gusta guardarlo para mí. Creo que hay gente a la que le puede interesar, aunque sea difícil hacer llegar, tal como está el patio, algo propio y que merezca la pena. Sin embargo, eso es secundario: lo que busco con los conciertos es meter más (risas). Lo que pasa es que todas están loquitas por El Duque (risas).

P.: Habéis tocado en algunos locales. Cuenta alguna experiencia que os haya dejado huella.
R.
: Para huir de convencionalismos, reconozco que me llamó la atención que una alemana, a la que le tiré borracho en una discoteca y de la que luego no me acordaba, se presentara por sorpresa en un concierto nuestro. Me cagué de miedo. A ese recital también acudieron mis padres. Fue todo muy embarazoso.

P.: ¿Cuándo fue el último concierto que disteis?
R.
: El 23 de septiembre, en un sitio que se llama Encinas y Olivares.

P.: ¿Cuál es vuestro próximo proyecto?
R.:
Con lo recaudado, grabar una maqueta en condiciones. Soy muy amigo de un sobrino carnal de Christina Rosenvinge, Benja se llama. A ver si su tía nos deja el estudio. Además, queríamos tocar en la boda de la Duquesa de Alba, pero en el Palacio de Liria no admiten a greñudos y barbudos, salvo a la propia Cayetana.

P.: Las letras de tus canciones son bastante duras, destilan auténticos sentimientos,… ¿son composiciones propias?
R.:
Yo compongo la letra y la melodía básica, y Paco las maquilla. Yo siempre pongo el ejemplo de la mina. Yo soy la piedra en bruto y Paco es el pulidor.

P.: ¿Y qué es lo que deseáis transmitir con ellas?
R.:
No concibo una canción como un poema, y no debe, obviamente, tratarse de un texto recitado. Pero sí me gusta que una letra tenga una estructura, que las frases tengan sujeto, verbo y predicado, y no decir gilipolleces. También procuro que las canciones se entiendan, que es algo que no ocurre últimamente en la música en español.

P.: ¿Qué mensaje enviarías a los lectores de La Huella Digital?
R.:
Les digo: hola, damas y caballeros. Nosotros ‘semos’ Jesús Úbeda y Paco Ríos, viuda e hijos, y queremos invitaros a nuestro próximo concierto, el día 13 de octubre en la sala La Leyenda, que está ubicada en la Calle San Bernardino, metro Plaza de España. Es un concierto muy importante para nosotros, en el que guardamos un par de sorpresas muy gratas. Ojalá veamos allí a todos los lectores de La Huella posibles. Un beso.

Ahí lo tienen. Para conocer a este “nuevo talento” lo tienen muy fácil; ya saben cuándo y dónde.

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