Conoce a… Neleta Barragán: “La mirada de mi hijo es la aspirina para cuando te duele la cabeza”

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Joven, madre y venciendo cada impedimento que se atraviese

Abrimos el periódico y encontramos noticias en torno a niñas precoces que dan a luz y que forman una gran revuelo por su edad. La clase social, la cultura o la situación familiar son factores que pueden diagnosticar por qué las niñas cambian sus juguetes por los pañales. Pero, ¿se juzga sólo a la inmigrante o a una persona que proviene de zonas marginales? ¿La educación influye?

Una madrileña, ya mayor de edad, con pareja estable, con estudios y con familia de clase media-alta. No es el perfil de niña “madre” que sentenciamos con nuestra mirada, pero ella sí fue el blanco de nuestros prejuicios. Con 24 años espera a su segundo bebé con la misma ilusión con la que recibió a David, el principito de su hogar. Licenciada en Trabajo Social, forma parte actualmente de la Fundación Madrina y que, como cualquier chica de su edad, tiene metas y sueños, pero con la diferencia que cuando los cuenta se aferra a su vientre en el que desde hace diez semanas se está gestando una nueva vida. Hoy conocemos algo más por lo que pasan estas chicas día a día a través de ella y de su trabajo.

A los 21 se queda embarazada. Pero ella no deja que pare su vida. Confiesa que el ser madre te cambia la vida pero de forma positiva: ” La gente piensa que si te quedas embarazada te quitas las libertades o el tener una vida que supuestamente debería llevar una persona de tu edad. Se hace una lectura totalmente negativa de la maternidad cuando es al contrario: maduras, creces, aprendes valores, moral, prioridades, te haces responsable…”

La reacción de sus padres fue de peor a mejor hasta que lo asumieron. Según Neleta “les he dado muchos quebraderos de cabeza durante muchos años y entonces era como otra preocupación pero que al final se lo tomaron bien”. Se siente mimada por su marido y muy feliz con su vida. Le gustaría darse una escapada con sus amigas porque nunca lo ha hecho: “cuando tenía edad, dinero y estaba bien, me quedé embarazada; es lo único que echo de menos”.

” El mejor momento del día es cuando lo despierto por la mañana”

Esta chica con tímida sonrisa, que te abre las puertas de su casa como si fueses de la familia y que se aparta el pelo a menudo manteniendo su mirada fija en ti con total convicción, comenta que siempre quiso ser madre pero no tan joven. Daniel tiene ya dos años y su madre se derrite al hablar de él.

“Estoy en contra del aborto y sabía que si algún día me quedaba embarazada, lo iba a tener”. Después de tener el primero, Neleta tiene claro que hay que darle un hermano porque necesita compartir y no ser el centro de atención.

“Tiene un montón de adultos pendiente de él durante las 24 horas al día y si yo no le daba un hermano, podría tener una ego que no le cabría ni el Campo del Athletic”.

“Me encanta mi trabajo, me gusta trabajar con mamás y bebés, creo que es muy gratificante”. Comienza en su trabajo cuando, haciendo un curso con niños hiperactivos o con dislexia, conoce a unas chicas que trabajaban allí y necesitaban una trabajadora social; y que ella siendo madre tan joven y estando en contra del aborto, cumplía los requisitos. Fue a la Fundación Madrina y tras tres entrevistas empieza a trabajar con ellas por la empatía que pueda tener con jóvenes desorientadas en esta nueva etapa de su vida.

Su función es detectar las necesidades que tienen y de ahí se pone en contacto con el resto de compañeras. “Cada uno o dos meses, se hace un seguimiento a cada mamá.” No deja de agarrarse al lugar donde crece poco a poco su próximo hijo. Continúa contando el perfil de las mamás que aterrizan en su trabajo: “Suelen ser mujeres en su mayoría sudamericanas que carecen de red social aquí, cuyas parejas se han desentendido del embarazo. Normalmente tienen estudios elementales con escasa experiencia laboral y con pocas habilidades para echar ‘para delante’ y jovencitas. La mayor población de chicas que yo atiendo gira en torno entre los 17 años a los 25.” Este año han atendido ya a 500 personas y continúan su labor día a día para que los recién llegados al nuevo mundo puedan tener las mismas oportunidades.

“Hay que ponerse en la piel de esas personas”

Al tratar temas como la chica con diez años embarazada Neleta opina convencida que el punto de inflexión de los embarazos no deseados radica en la sensatez de las personas: “Sé responsable y si no, no tengas relaciones sexuales, porque tu bebé no tiene la culpa; hay que ser consecuente con lo que se hace”.

Se sobrecoge contándome historias de chicas que pasan por allí. Cada término acompañado de su respectivo relato asoma a la verdadera joven que vive eso a diario. Se pone en la piel de esas madres reflexionando que el día que no tenga para dar de comer a su hijo, “se tratará de un momento angustioso, frustrante y debes de sentirte mal padre”. Ella y el resto de compañeras sienten empatía con las que ayudan porque también son madres. Pero Neleta tienes más aspectos comunes con ellas como el ser juzgada por miradas impertinentes y prejuicios por parte de personas que no la conocen. En esta situación, se siente afortunada por el entorno que le rodea pero piensa en “sus chicas” y sabe que no tienen las mismas oportunidades. A aquellas madres que pasan malos momentos, afirma que son pasajeros y que llegan buenas rachas: “tu hijo siempre te va a traer suerte”.

“Ser bulímico es luchar contigo mismo 24 horas al día”

Continuamos indagando en la vida de esta enérgica chica que nos permite ser sus espectadores y se sincera diciendo que tuvo bulimia, ” va a ser siempre mi telón de Aquiles”. Su hijo fue el empujón hacia el otro camino, el que le animaba a seguir hacia delante. Ella se conoce y no tiene reparos en pedir ayuda porque ve que evoluciona con grandes progresos, ” siempre voy a tener revisiones pero me sirven para controlarme”. Define a su hijo como alguien especial, sensible y perfeccionista. “Un hijo es un aliciente para salir de los problemas y una motivación”. Sus ganas de ver al que en unos meses, irrumpirá en su vida, crecen día a día.

3 Comentarios

  1. Estoy con ella, tengo 24 y una nena de 7 meses, me alargó el último año de la carrera, no resulta fácil, pero la satisfacción que se siente cuando apruebas y además puedes despertarte gracias a los grititos de esa personilla que ha salido de tí…no tiene precio.

    Es verdad que avanzas

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