Conoce a… Nacho Vegas: “Las canciones siempre tienen que tener su germen en un tipo de sentimiento muy extremo”

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Nacho Vegas ha vuelto tras tres años de silencio con La zona sucia, un disco editado por Marxophone que le ha devuelto la ilusión tras la buena acogida del público y con el que ha comenzado nueva gira.

El artista asturiano ha querido unirse a la primera edición del Heineken Music Selector de este año, junto a Refree, para dar varios conciertos a lo largo y ancho de nuestro país. Sobre esa gira y las sensaciones desprendidas de su nuevo disco hemos charlado en esta entrevista.

Pregunta: Imperfecciones, zonas sucias, historias acabadas,… ¿Cómo puede sonar tan positivo un disco que se anuncia tan desolador en su texto?
Respuesta: Espero que mis discos siempre suenen positivos de alguna manera. Las canciones parten de la desolación pero la combaten de algún modo, son una resistencia frente al dolor.

P.: Después de El Manifiesto Desastre (2008), decides sacar un disco auto editado con el proyecto Marxophone. ¿Cómo te planteaste tu situación en la música tras ese proyecto?
R.: Llevaba diez años trabajando con Limbo Starr y quería hacer las cosas de otra manera, tomando las decisiones y asumiendo los riesgos. En el fondo no es tan diferente, sellos como Limbo Starr y Marxophone estamos en el mismo barco, el de la gente que decide editar música anteponiendo su pasión por la misma a las exigencias de la gran industria. La independencia y la autogestión siguen siendo un foco de resistencia, igual que antes comentaba de las canciones.

P.: La Zona sucia es un proyecto muy personal, ¿cómo te sientes cuándo casi todo el mundo sabe que algunas canciones están muy personificadas?
R.: Es extraño. Las canciones deben trascender cualquier referente real, hacerlo irrelevante. Por otro lado, yo no sé hacer canciones con otra cosa que no sea mi vida, pero es que mi vida es como la de cualquier otro miserable occidental.

P.: ¿Sabías desde el principio que “La gran broma final” iba a ser el single? Muchos la han elogiado como tu gran obra maestra, ¿qué opinas tú?
R.: No, no decidí que fuera el single hasta el último momento. Ninguna de mis canciones es una obra maestra, obviamente, pero en mi opinión esa ni siquiera es la mejor del disco.

P.: En “Perplejidad” y “Lo que comen las brujas” utilizas voces de niños en los coros. ¿Cómo fue trabajar con ellos y cómo surgió la idea?
R.: Lo había hecho ya en el EP Esto no es una salida y en la canción de “El hombre que casi conoció a Michi Panero” y me gustó el contraste. Los niños pueden sonar melancólicos pero siempre transmiten pureza y plenitud. Los niños son, generalmente, seres felices y encantadores, y eso es porque todavía no les han podido obsesionar con el dinero y con el sexo como condiciones indispensables para eso que llaman “triunfar”.

P.: Al escuchar el disco vemos una estructura más clara en tus canciones, un estribillo más marcado y un cierto sonido menos oscuro. Háblanos un poco del planteamiento de estos cambios.
R.: No estoy del todo de acuerdo. “Incendios”, por ejemplo, puede ser una de las canciones más claras, con una estructura más clásica y un estribillo que creo remite a algunos temas antiguos de los años 50, pero sin embargo tiene un sonido muy oscuro, casi cavernoso. Esos claroscuros son imprescindibles para mí. “Reloj sin manecillas” puede sonar optimista, pero precisa de esas estrofas que están llenas de desasosiego, y algo parecido se podría decir de “Perplejidad”.

P.: Vas a actuar en el Heineken Music Selector, junto a Refree en cinco fechas. ¿Cómo vais a enfocarlo? ¿Cómo ves este tipo de proyectos?
R.: Me parece bien que una gran empresa destine parte de sus ganancias a promocionar la música, y que lo haga con un criterio tan definido. Por supuesto que también es un tema de publicidad, pero al menos no se trata de Telefónica, que se reserva unos cuantos de sus muchos millones de euros de beneficios para llevar a cabo un despido masivo. En fin,… Para esa fecha me gustaría que Raül y yo nos uniéramos en algún momento en el escenario, aunque aún no hemos pensado en cómo lo haremos.

P.: ¿Cómo es tu relación con el mundo de la música en Internet? ¿Utilizas alguna red social para contactar con tus fans personalmente?
R.: No, la verdad. Eso lo llevan desde la oficina; yo me he quedado en el sms.

P.: Comentabas que la creación de tu anterior disco fue bastante caótica, ¿has conseguido unificar las canciones y dar al proyecto una forma más compacta?
R.: La creación siempre es caótica; en realidad yo utilizo los discos para tratar de ordenar un poco ese caos, para poner juntas una serie de canciones que pertenecen a un mismo momento. Nunca se consigue del todo, por suerte las canciones tienen algo así como vida propia y se vuelven ingobernables.

P.: Sueles tender a crear canciones de larga duración, pero en este disco vemos algunas más cortas, ¿te lo aconsejó Paco Loco? ¿Cómo fue trabajar con él?
R.: La que decide lo que dura cada canción es la canción misma, no soy yo ni desde luego ninguna otra persona. Trabajar con Paco es siempre un placer, pero nunca es el mismo placer. Su manera de proyectar su mirada sobre las canciones y de sobrellevar las grabaciones es genuina y genial.

P.: Una de las canciones más enigmáticas del disco es “Taberneros” con esa base tan próxima a la música tradicional. ¿Cómo surgió?
R.: Precisamente surgió de un tema tradicional que encontré en un disco de Dulcamara, un grupo de chicas que rescatan y reinventan canciones populares de toda Asturias. Luego fui retorciendo la canción original, cambiando letra y melodía, y añadiendo algunos versos que, por cierto, yo creí tradicionales pero resulta que pertenecen al poeta Martín López Vega, que espero no esté molesto por ello.

P.: Agotas entradas para la mayoría de tus conciertos antes de sacar disco, ¿eso te aporta seguridad?
R.: No, no. Es ilusionante, pero no pienso mucho en ello porque sería un error creer que tienes algo ganado de antemano.

P.: ¿Cómo va el proyecto musical Lucas 15 que compartes con el guitarrista Xel Pereda?
R.: De momento en barbecho, aunque supongo que lo retomaremos en algún momento. Depende del tiempo y de Xel, que aquí es quien manda.

P.: La canción “Incendios” es una de las más introspectivas, y en cambio, “Reloj sin manecillas”, de las más positivas. ¿Eres de los que prefieren componer en las situaciones con más carga emotiva?
R.: Para mí las canciones siempre tienen que tener su germen en un tipo de sentimiento muy extremo, pero necesito tomar distancia para volcarlo en la canción. Cuando estoy en medio de una situación emocionalmente fuerte no soy capaz de mirar más allá de mis narices, así que no escribo o lo que escribo resulta ser de una imbecilidad insufrible.

P.: Coméntanos un poco cómo será el directo de la gira de presentación, ¿ya tienes fijas todas las canciones? ¿Cómo estás notando al público?
R.: Procuramos ir probando el repertorio en cada fecha, o más bien dejar que el repertorio nos ponga a prueba a nosotros. Las giras también deben tener vida, y se van haciendo actuación tras actuación.

P.: Para terminar, ¿crees que muchos grupos y solistas están volviendo a cantar al castellano tras ver tu éxito?
R.: No, no, en absoluto. De verdad que no se me ocurre ningún nombre que haya hecho tal cosa por causa mía.

+ Info Nacho Vegas – Heineken Music Selector 2011:
29 de marzo – Nacho Vegas / Refree – Teatro Circo Price – Madrid.
13 de mayo – Nacho Vegas / Refree – Sala Plateruena – Durango.
14 de mayo – Nacho Vegas / Refree – Sala El Hangar – Burgos.
20 de mayo – Nacho Vegas / Refree – Sala Capitol – Santiago.
21 de mayo – Nacho Vegas / Refree – Sala Karma – Pontevedra.

Nacho Vegas – “La gran broma final”
[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=MYK1SQS4dSQ[/youtube]

Entrevista: Elena Matías.
Fotografías: Pablo Zamora.

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