Conoce a… Mònica Planas, crítica de TV y colaboradora en Mundo Deportivo, Diari Ara y RAC1

La televisión no pasa por su mejor momento en cuanto a calidad en estos tiempos turbulentos. De ello se ha contagiado inevitablemente el mundo del deporte. Mònica Planas, colaboradora habitual de Mundo Deportivo entre muchos otros medios y profesora universitaria, ha venido explicando en sus columnas en la cabecera catalana cómo ha ido viendo las diferentes retransmisiones y programas dedicados al mundo del deporte. Una vez terminado el curso deportivo, a la espera de comenzar dentro de pocas semanas otra vez con la imparable rueda de competiciones oficiales, la periodista no ha dudado en atender vía e-mail a La Huella Digital para hacer un balance de la televisión española que disfrutamos y sufrimos a partes iguales.

Usted es crítica de TV en pleno 2011. ¿Recomienda su consumo o conviene buscar otras alternativas?

Recomiendo un uso responsable. Y creo que es tan importante saber qué dan en la tele y saber escoger entre la oferta como saber apagarla.

¿Existe la TV de calidad gratuita?

Por supuesto que existe. Es difícil encontrar una parrilla entera así, pero es posible encontrar buenos programas en la televisión. Y en lo que a deporte se refiere creo que el nivel es mucho más alto que en otro tipo de oferta y contenidos.

¿Es TV3 un ejemplo a seguir para el resto de las públicas?

TV3 es un buen ejemplo, por supuesto. Es una cadena que ha sabido blindarse a los programas del corazón, a un determinado tipo de realities. Y a la vez, TV3 es un referente para muchas otras cadenas a nivel de contenidos informativos, el trato que se da a la actualidad… Esto no quiere decir que TV3 sea perfecta, pero sin duda es una televisión que en muchos aspectos puede servir como modelo y referente para otros. En lo que a deporte se refiere, tiene muy buenos profesionales, aunque a veces siento que algunos se han acomodado un poco, la verdad, y ya trabajan por inercia.

Creo que las retransmisiones deportivas de TV3 son muy buenas, que los especiales de determinados acontecimientos deportivos son muy completos… Quizá no me gusten tanto los programas diarios que informan de la actualidad deportiva de manera lúdica y desenfadada. Cumplen la primera función de informar, pero el humor que usan y los chascarrillos entre ellos son a veces muy mejorables. Siento que a veces han bajado un poco la exigencia propia de TV3 en general.

A nivel de realización (en lo que a deportes se refiere), TV3 tiene un equipo extraordinario. De hecho se ha encargado a TV3 en varias ocasiones la realización de la señal internacional de grandes eventos. Recuerdo la final de la Champions de la temporada 2009-2010: la realización fue espectacular.

En el terreno deportivo, ¿existe algún programa o espacio completamente independiente y neutral?

¿Es el periodismo en general completamente independiente y neutral siempre y en todos los casos? ¿Es la mirada periodística siempre absolutamente imparcial, objetiva, neutral? Me temo que no. Creo que es importante el rigor, la veracidad y la profesionalidad. Y sí, en el ámbito del periodismo deportivo sí creo que hay profesionales (no solo en la televisión, sino también en la radio y en la prensa) que más allá de querer beneficiar a nadie, se preocupan por informar y opinar desde el rigor y la veracidad. Pero el punto de vista de un periodista ya implica una determinada mirada que no sé si la podemos llamar “neutral”. En un mismo acontecimiento, dos periodistas distintos seguramente no contarán igual lo que sucede, pero ambas versiones nos pueden parecer ajustadas a la realidad. Los dos habrán cumplido con rigor (como es de esperar) su tarea.

Ahora bien, es cierto que a veces la intensidad, la pura voluntad comercial o la necesidad de vender la moto conlleven “aspectos extra” que resten esta independencia y supuesta neutralidad a la que apelas en tu pregunta. Es decir, la necesidad de marcar diferencias respecto al resto ha implicado en algunos casos el excesivo posicionamiento de algunos periodistas o de algunas líneas editoriales. El mismo Jaume Roures definió laSexta como una “cadena merengona” en una entrevista que le hizo Andreu Buenafuente. Si lo dice él que es accionista de la cadena, y se lamentaba de ello.

¿Cuándo empezó la deriva de retransmisiones completamente parciales?

Es difícil esta pregunta. La aparición de los canales autonómicos es evidente que han conllevado la aparición de narraciones parciales: en TV3 los narradores son del Barça. Esto no implica (por supuesto) que no expliquen la realidad de lo que sucede en el campo. Pero la parcialidad también existe desde hace muchísimos años en las retransmisiones de la selección española, por ejemplo. Es lógico. En TV3, los presentadores del programa que hablan del Espanyol son, los dos, pericos. Me parece perfecto.

Personalmente no creo que sea mala o negativa una retransmisión parcial, siempre y cuando (por supuesto) se mantenga el rigor en contar lo que sucede, perjudique o no al equipo favorito. Lo que me parece absurdo es que en ocasiones se niegue la evidencia, se pretenda simular la parcialidad, o no admitir los favoritismos.

La tertulia es el género rey de la televisión. ¿Qué aporta esto al telespectador?

En su origen, la tertulia sirve para generar un estado de opinión en el espectador/oyente. Es decir: en la tertulia se exponen distintos puntos de vista, diferentes argumentos y opiniones sobre uno o varios temas. El consumidor de esa tertulia puede construirse su propia opinión mediante todo lo que ha visto/oído. Esto, en el sentido más puro.

¿Qué pasa? Que en muchos casos ahora las tertulias se han convertido en simple espectáculo, donde lo de menos son los argumentos, sino lo que pretenden es crear corrientes de opinión determinadas, reforzar actitudes. Fíjate que en muchas tertulias todos los colaboradores están de acuerdo: esto es absurdo. O, si no están de acuerdo, se olvidan los argumentos basados en la razón y se centran en constantes vómitos de emociones límite. Esto no permite que el espectador/oyente se cree su propia opinión, sino simplemente entra en una rueda de crispación, se lo excita a favor (o también en contra, que también vende). No solo pasa en las tertulias deportivas, pero quizá las tertulias deportivas hayan servido de semilla para demostrar que funciona. Aunque determinadas tertulias deportivas parecen inspiradas en formatos de tertulias del corazón.

La tensión generada desde los medios, ¿en qué grado se traslada a la sociedad?

En un grado muy alto. La prueba más evidente está en el horroroso mes que tuvimos con los cuatro clásicos. Al principio hacía gracia tanta coincidencia. Ahora deseo que no vuelva a suceder algo así. El nivel de crispación acabó siendo extraordinario y, aunque Mourinho fue un gran responsable de ello (no creo que con Pellegrini, por ejemplo, hubiese pasado lo mismo), los medios actuaron como un perfecto y muy nutritivo caldo de cultivo.

 

En muchas ocasiones incluso los informativos se dedicaban a ampliar y contraponer lo que sucedía en cada bando. Y no a nivel de jugadores o directivas (que ahora saben ser más prudentes) sino que iban a buscar al aficionado. Esto lo hacen mucho los deportes de Cuatro: Escogían una noticia del Barça, un vídeo del Barça, e iban a buscar al aficionado del Madrid y le preguntaban qué le parecía, si se sentía provocado. Lógicamente (porque son equipos rivales) los aficionados mostraban desprecio hacia ese hecho y hacia el rival. Y después hacían el camino al revés. Algo del Madrid lo trasladaban al aficionado del Barça, que también sentía rechazo por lo merengue.

Después emiten esas muestras de rechazo del uno hacia el otro, y se amplía el efecto a toda la audiencia. Y ya tenemos un peldaño más en el estado de crispación entre aficiones. Es decir, los medios en ocasiones, actúan como chivatos entre aficiones para caldear el ambiente, porque necesitan rellenar los informativos de contenidos “calientes”, que den que hablar.

¿Cuál es su periodista deportivo favorito en TV?

¡Buf! Me hacen a menudo esta pregunta y no me gusta responderla. Escoger es renunciar a muchos. Y no me gusta tener que renunciar a tantos que son igual de buenos. Creo en esta profesión, y no creo que solo haya un buen profesional. No me gusta escoger al “periodista estrella” y que parezca que los demás no aportan nada al oficio. Te diré por lo tanto el perfil del profesional que me gusta, y que cada uno le ponga la cara del que/la que quiera 

Me gustan los periodistas que comunican con personalidad y naturalidad, que huyen de los tópicos y los patrones periodísticos más resabidos, que reflexionan sobre sus propios criterios, que a menudo revisan si esos criterios siguen siendo válidos y los siguen cumpliendo. Creo en los periodistas que tienen capacidad de autocrítica y que de vez en cuando se plantean si lo que hacen lo están haciendo bien. Y que saben corregir o admitir sus fallos. Los periodistas que se preocupan del rigor, de la honestidad, de la profesionalidad y no tanto de su proyección y de su imagen. Me gustan los periodistas que se centran en su trabajo y no en los que, permanentemente, se dedican a calcular riesgos de lo que hacen: esto no lo digo porque tales se ofenden, eso no lo hago porque esos otros se molestan, o esto lo hago porque así demuestro lo bueno o lo simpático o lo generoso que soy, esto me lo callo porque es impopular… Muchos prefieren caer en la demagogia más fácil y barata (y muchas veces innecesaria) para ganarse a la audiencia. Algunos prefieren caer simpáticos a la audiencia que no transmitir rigor y profesionalidad. Y eso me cuesta entenderlo. Sufro mucho cuando veo que un periodista intenta hacerse el simpático demostrando lo versátil y dicharachero que es. No oiga: usted trabaje bien y ya verá como la audiencia se lo reconoce. Es posible que luego no te llamen para ir a un desfile o a Mira quién baila (me lo invento) o a un concurso, pero es que no estamos en esta profesión para esto, vamos.

Me gustan los periodistas valientes, que tienen opinión propia y no los que antes de dar su opinión observan qué es lo que opina la mayoría para sumarse. Pero también me gustan los periodistas que a veces dudan, y que reflexionan antes de hablar. O que se plantean seriamente cómo ejercer su oficio en determinados casos, y no los que simplemente van a remolque de lo que hacen los demás.

¿La aparición de grandes deportistas españoles ha empobrecido las retransmisiones deportivas al tener que defender siempre al de casa?

No. Espero que no. Eso creo que solo sucede en narraciones mal planteadas. Pero no podemos culpar de ello a los grandes deportistas. Se puede ser parcial y a la vez riguroso. Es decir, me parecería de idiotas no reconocer el nivel futbolístico del Barça a pesar de ser del Madrid o del que sea. Pues lo mismo pasa con los grandes deportistas. No valorar la calidad de Djokovic o Vettel (por ejemplo), o en natación sincronizada por ejemplo que España siempre es segunda detrás de la rusas, y decir que las rusas no son tan buenas sería de mal profesional, de no entender sobre lo que estás hablando. Sí creo que sucede en algún caso concreto, pero también creo que el espectador se da cuenta inmediatamente de ello.

¿Hasta qué punto hay chovinismo en el periodismo deportivo español?

Lo hay. Yo diría que incluso hay algunos que temen no parecerlo lo suficiente. A veces tengo la sensación que hay competiciones de sentirse español cuando juega la Roja. Y lo mismo con los deportistas españoles que compiten: se vincula el deportista a una cuestión patriótica de forma excesiva. Si valoras a su rival parece que seas un traidor de la patria. Parece que el periodista/comentarista que más llore y grite y anime lo español sea el que sienta más esa camiseta, el que se identifica más con esos jugadores. Y, en cierto modo, es más campeón que los demás. Creo que es inevitable que los periodistas sintamos (en mayor o menor grado, cada uno sabrá) unos colores (la Roja, la del Barça, la del Madrid…). Y que no es malo que se sepa, y que en ocasiones esas emociones puedan transmitirse. Pero, por favor, el forofo, el hooligan, el que se rasga la camisa para demostrar a todos lo mucho que lo siente; ese que se quede en casa. Porque quizá con ese arrebato de emociones que al parecer le resulta tan y tan incontrolable, pasa a convertirse en protagonista. Y no creo que el periodista deba ser el protagonista en un acontecimiento deportivo (ni en ninguna parte). Los protagonistas son siempre los deportistas, entrenadores…

Un ejemplo: a los periodistas (no deportivos) a veces les toca narrar o explicar acontecimientos atroces, desgracias brutales… Muchas veces a los periodistas nos ha tocado ver, presenciar escenas terribles que también nos tocan el alma, nos desbordan las emociones… ¿Te imaginas al periodista llorando, o dando golpes en la mesa, o histérico para demostrar lo consternado que está? ¿O simplemente dejando de hacer su trabajo para ir a abrazar a los afectados, o ayudarlos o consolarlos? Pues es lo mismo. Hemos escogido ser periodistas, no actores de los acontecimientos. Si unos periodistas deben aguantarse sus emociones más bestias en condiciones muy límite, creo que los periodistas deportivos también pueden controlar sus arrebatos más “primarios” (por decirlo de alguna manera). Está bien demostrar tu alegría, tu tristeza, tu consternación, porque eso contribuye a dar personalidad a una narración. De eso a los actos chovinistas exagerados, al arrebato más visceral, creo que es ridículo. O a parecer un traidor si no lo haces. Me parece un error.

¿Cree que con tanto defensor acérrimo nos podemos estar perdiendo el disfrutar de grandes deportistas como Djokovic, Federer, Hamilton o Stoner?

Espero que no. Cada vez la audiencia tiene más nivel porque ha consumido más televisión, porque las retransmisiones tienen más calidad, porque hay más bagaje en las narraciones. Se puede animar a Nadal, desear más éxitos a Gasol o a Alonso, pero no se puede evitar valorar lo que hacen los demás. Además, no olvidemos que una narración deportiva no debe centrarse en animar sino en explicar al espectador. Y no precisamente explicar lo que ya puede ver con sus ojos, sino explicar lo que, como expertos, los periodistas y comentaristas puedan aportarle que todavía no sabe: que se fije en determinados aspectos del juego (o carrera, o partido), o en determinadas actitudes o comportamientos de los deportistas, o en explicar decisiones de los técnicos. No sirve que te digan que fulanito hace un punto o adelanta a tal, porque eso lo vemos con nuestros ojos. Los narradores sirven para contar las claves de por qué sucede eso, o qué debe pasar para tal cosa o tal otra. La calidad de narradores y comentaristas se nota en lo que aportan de más a la imagen, no en reiterarse con la imagen, porque el espectador no es tonto, y en muchos casos incluso puede tener un nivel muy alto de conocimiento de ese deporte. Hay que saber satisfacer a un espectro muy amplio de espectadores: los neófitos y los expertos. Una buena narración será aquella que no solo nos haga sentir emoción por lo que estamos viendo, sino saber disfrutar del deporte globalmente, no de que Nadal gane o pierda. En las narraciones hay parte de pedagogía del deporte: se transmiten valores, actitudes, se refuerzan comportamientos y se condenan otros, y debe haber una labor de amar el deporte en general, no adorar a nadie en concreto. 

De fútbol ni hablamos, ¿hay vida más allá de Madrid o Barça?

La hay, pero algo menos. Obedece a razones numéricas, de aficionados, pero sí hay programas que demuestran que hay vida: lo ha hecho siempre El Día Después de C+, o Fiebre Maldini. En los informativos tienen espacio en función del tiempo del que dispongan para los deportes. Es como si te preguntara: ¿Hay vida más allá del deporte masculino? Sí, la hay, pero en España le hacen menos caso. Es imposible dedicar el mismo tiempo a todos los equipos de Primera División. Hay un criterio de selección de noticias, y hay que elegir.

¿Cuál fue la última retransmisión deportiva que le gustó?

Pues mira, justo ahora (hace unos minutos) acabo de ver el GP de Estados Unidos de Motociclismo y me ha gustado.

Hablemos de motor: ¿Ernest Riveras o Antonio Lobato?

Ambos periodistas disponen de unos equipos fantásticos para llevar a cabo las narraciones. Y creo que los dos entienden mucho sobre el deporte que retransmiten.

Quizá como me incomoda un poco el alonsocentrismo de Lobato (que a menudo él niega y siente que él trata a todos los pilotos por igual), elegiría a Ernest Riveras, porque comparto más el modelo global de narración. Me parece más equitativo. Y no es que el alonsocentrismo me incomode porque yo prefiera a Hamilton o a cualquier otro, sino porque a veces sí tengo la sensación que me estoy perdiendo algo de los demás pilotos, de la carrera global. Que la ofuscación por Alonso me hace perder los matices de la carrera. No me pasa lo mismo cuando sigo la F1 por TV3. Pero Lobato cuenta con De la Rosa y Marc Gené como comentaristas, que me parecen los dos impecables y excelentes comentaristas, y que aportan muchísimo a la narración.

Viendo la calidad de comentaristas como Àlex Crivillé o Pedro Martínez de la Rosa, ¿cree que deberían darles más protagonismo?

Los comentaristas son eso: comentaristas. No hay que decidir qué nivel de protagonismo se les da de antemano. El protagonismo de un comentarista lo decide el juego. La labor de un comentarista (como experto en la materia) es el de aportar información que el espectador pueda ignorar. Es decir: Crivillé o De la Rosa, pero también Michael Robinson, Àlex Corretja (excelente comentarista que debemos recuperar), o Manel Comas. Es gente que ha vivido aspectos de ese deporte que el espectador en general desconoce. Y es esa experiencia la que deben aportar. Y deben mojarse. No sirve de nada tener a un experto para simplemente animar a tu equipo favorito. Eso lo saben hacer muchos otros. Es difícil encontrar buenos comentaristas: deben saber compaginar sus conocimientos con el don de saber comunicar. Pichi Alonso es un muy buen comentarista. Es más, creo que es más buen comentarista que futbolista. Pero sin duda, eso se lo ha dado su experiencia como futbolista. Pasa en más casos. Corretja, que fue un gran tenista, tiene una capacidad de explicar con una sencillez enorme cuestiones muy complejas del tenis. No negaré las virtudes de Hugo Sánchez como futbolista, pero como comentarista deja muchísimo que desear.

Pero insisto: el nivel de protagonismo (o mejor dicho, el papel que deberá desarrollar) irá en función de las necesidades del juego ese día: para decir obviedades no hace falta que diga nada. A veces en las retransmisiones echo de menos el placer de disfrutar del silencio, del sonido de ambiente, del clima del estadio. Eso también comunica al espectador.

¿Cuál es el deporte mejor cuidado mediáticamente?

Sin duda, el fútbol. También la F1, pero eso se nota en la cadena que tiene los derechos. Y pasa lo mismo con otros deportes: los derechos de una cadena determinan el “cariño” con que trata lo suyo. Y no tener esos derechos implica cierta “ignorancia” o excesiva brevedad de la cadena hacia ese acontecimiento. Pero el fútbol es amado, cuidado, adorado y requerido por todas las cadenas.

¿Con qué televisión deportiva sueña?

No sueño. En cuestiones televisivas (y otras más mundanas) prefiero no soñar. No me gusta anticiparme ni elucubrar deseos. Puestos a soñar, tengo más fe en soñar en una audiencia más crítica, consciente de los mensajes televisivos, que no se trague lo que le dan porque simplemente lo emiten, sino que se plantee por qué han hecho una cosa o la otra los periodistas, por qué se hace tal programa de tal manera, que se plantee qué busca cada programa, cómo desarrolla sus contenidos, de qué manera se tratan los contenidos… Sueño en espectadores que piensan y reflexionan (que ya existen, eh), y no en espectadores que simplemente consumen. 

A día de hoy, ¿volvería a comenzar a estudiar Periodismo?

Por supuesto. Y animo a los que sientan esa vocación a que lo hagan. Pero que estudien Periodismo los que saben que serán capaces de desarrollar su trabajo sin que les conozcan por la calle, sin que les aplauda el público. Aquí está la auténtica vocación: los que sepan que van a saber disfrutar de esta profesión sin la fama y las chorradas. Los que solo se imaginen al frente de una cámara y dando órdenes, que se lo quiten de la cabeza (a no ser que estén convencidos que lo conseguirán, claro). Y doy clases de Periodismo en la Universidad. No lo haría si creyera que no volvería a dedicarme a lo mismo. Me gusta mi oficio, sigo creyendo en los buenos profesionales y espero mucho de las generaciones futuras. 

¿Algún consejo para los que, aun viendo el ambiente y la situación, quieran seguir peleando por conseguir dedicarse al periodismo deportivo?

Primero que tengan claro lo que he planteado en la anterior respuesta. Si ven que esa es su vocación, que insistan y que no reparen en horas de dedicación: que no se sientan explotados ni simples esclavos. La selección de personal viene por cuestiones muy naturales: viene muchas veces porque el más tozudo, el que está ahí siempre haciendo lo que no quieren hacer los demás, el que está ahí siempre porque no hay nadie más, el que siempre está dispuesto y con buen humor, el que siempre pide que quiere que le den más trabajo, el que no para de preguntar: “¿y ahora que queréis que haga?”; ese es el que demuestra que es un buen compañero de redacción, que es lo que quieren los que ya tienen su sitio. Y se van subiendo peldañitos y el trabajo es cada vez más agradecido. Es cuando, poco a poco y a base de picar mucha piedra, se empieza a ver recompensado lo anterior. Es un camino muy lento. Pero no falla nunca. Entiendo (eso sí) que la precariedad económica que hay en muchos ámbitos de esta profesión complica mucho el camino, pero es lo que hay. No hay horarios, no hay fines de semana. El que busque hacerse rico, tener horarios cómodos y todos los festivos, que se busque otra cosa. Y lo hice así. No es que haya llegado muy lejos, pero siento que estoy haciendo lo que me gusta (y esto para mí es un auténtico éxito personal). Yo nunca me marqué objetivos profesionales: lo único que deseaba era dar con algo que me gustara de una forma especial y que me imaginara muchos años haciéndolo. He dado con ello y me siento cómoda. No ha sido fácil, a veces sentí que tenía ganas de tirar la toalla, pero decidí insistir. Supongo que la vocación será esto. 

Fuente del texto: Elaboración propia. Agradecimiento especial a Mònica Planas

Fuente de las imágenes:

Principal: Carles Rodríguez (http://www.blogdelujo.com/2011/07/monica-planas-con-las-redes-sociales.html)

Imagen del texto: Cedida por Mònica Planas.

Una respuesta a Conoce a… Mònica Planas, crítica de TV y colaboradora en Mundo Deportivo, Diari Ara y RAC1

  1. Jaime de Ramon Lillo 25 enero 2012 a 19:58

    Hola me llamo Jaime, tengo 50 años y como soy un superviviemte, si de algo se es de mi hecho vital y supongo que por extensión de la Vida.
    Monica me encnataria conocerte porque creo que tu tarayectoria profesional desprende buenas vibraciones y positividad siempre que sea posible. Un posible admirador

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