Conoce a… Mamá Ladilla, vividores del jamón beibe

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Mamá Ladilla, el grupo de vividores más mordaz, regresa con una nueva ración de canciones en su nuevo trabajo, un disco-libro titulado Jamón beibe. La Huella Digital afiló su cuchillo jamonero para la ocasión y junto Juan Abarca, guitarra y voz de la banda, nos atrevimos a cortar en finas lonchas este séptimo disco sazonado con un curioso libro.

Letras y dibujos, Mamá Ladilla y colaboradores, todos ellos se mezclan en una ácida ensalada que conforma este fresco y original trabajo con ese característico toque de humor que nunca les falta. Jamón beibe es un auténtico pata negra con denominación de origen que Mamá Ladilla quiere compartir con todos nosotros.

Pregunta: Cinco años sin sacar un disco, ¿dónde habéis estado todo este tiempo?
Respuesta: Hemos estado tocando sin parar, siendo padres, cambiando de bajista, de casa, de trabajo, formando otros grupos, etc.

P.: La fecha de caducidad parece que no va con vosotros, ¿cómo hacéis para seguir manteniendo ese sabor picante en vuestras letras?
R.: Supongo que viene dado. Tiene que ver con la forma propia de ver las cosas, de observar el mundo y reírte de él, que en esencia no es algo que caduque a nadie. De todas maneras, suponemos que la forma de hacer canciones de Mamá Ladilla habrá ido cambiando en cierta medida, evolucionando o madurando o lo que sea, pero no nos corresponde a nosotros describir todo eso. ¡Bastante tenemos con hacer lo nuestro!

P.: Se dice que el tiempo cambia las cosas, ¿qué hay de nuevo en este disco?
R.: Más canciones, un miembro nuevo, cosa que al ser sólo tres se nota bastante, un libro estupendo lleno de colaboraciones,…

P.: A finales de 2007 el grupo cambió de bajo y esta es la primera vez que grabáis juntos, ¿qué tal con las nuevas cuerdas de Javi Rojas?
R.: Muy bien, ha encajado a la perfección y estamos los tres la mar de contentos y bien avenidos. La verdad es que era difícil llenar el hueco dejado por Llors, no valía cualquiera.

P.: Otra novedad en este último disco es su formato. Un disco-libro en tapa dura de noventa y seis páginas que envuelve el suculento trabajo, incluye las letras y, por cada una de ellas, una ilustración y un texto. ¿De dónde sale esta idea?
R.: La idea surgió de Ferro, el batería, que nos hizo ver la cantidad de gente ingeniosa que hemos ido conociendo por España, y cómo juntos podríamos hacer una movida coral la mar de curiosa. El resto fue laborioso, pero vino rodado.

P.: Encontramos colaboraciones de todo tipo, algunas como la de Paco Alcázar o el Gran Wyoming destacan por sí solas, pero son muchos los que han participado en vuestro proyecto. ¿Cómo habéis conseguido juntar esta macedonia de nombres y personajes en un mismo libro?
R.: Pidiéndoselo a la gente uno por uno. A la mayoría los conocíamos ya y hay mucha confianza, así que de alguna manera sabíamos que iba a haber una gran cantidad de síes. El caso es que al final fue un pleno, un cien por cien de respuestas positivas. Así da gusto.

P.: ¿Ha sido difícil el trabajo de coordinación o era preferible encargar el trabajo a otros antes que hacerlo vosotros?
R.: No creemos que tenga que ver una cosa con la otra. Decidimos hacer esto, que implicaba trabajar con un contenido cuya autoría sería de otros, asociado a letras escritas por mí –contesta Juan Abarca-, formando un todo con lo demás. Coordinamos a treinta y tantas personas y luego maquetamos el resultado. El trabajo que nos correspondió hacer a nosotros fue bastante laborioso, además del propio disco, que como es un posavasos de bolsillo parece que se hace solo. Pero desde luego que valió la pena en cualquier caso. Además, normalmente preferimos encargarnos de todo lo que se pueda.

P.: ¿Disteis algunas pautas a seguir de lo que queríais conseguir o fue una cosa personal el que cada uno aportara su ingrediente secreto?
R.: Dimos la siguiente pauta: ¡Haz lo que te salga del orto!

P.: Parece que no tenéis pelos en la lengua y las letras de vuestras canciones dicen mucho, ¿qué os inspira a la hora de escribir?
R.: Nunca sé qué responder a esa pregunta, si acaso tal cosa es posible. Yo me pongo a juntar palabras y ya está –afirma de nuevo Juan-. De hecho, a veces no sé ni de qué voy a hablar, o peor aún, no sé ni de qué estoy hablando. Me guía mucho más de lo que parece la sonoridad de las palabras, las rimas, la longitud de las frases, etc. Creo que a veces acabo “diciendo cosas” por casualidad. Otras veces el punto de partida es muy concreto, por ejemplo me digo: voy a hacer una versión femenina de “Janfri Güein”, y sale “Mérilin Feifa” sola, a poco que tire del hilo. O digo “voy a hablar de la tele”, y como me cae tan simpática me sale un torrente de exabruptos sin fin, y no tengo más que elegir los que más me gusten.

P.: El juego de palabras, los dobles sentidos y demás usos que dais a la lengua caracteriza vuestro recorrido musical. En esta ocasión contáis con la colaboración de Julito Abrelatas, éste tiene un amplio “diccionario culonario”, ¿habéis recurrido a él para alguna elaboración de una receta con jamón?
R.: Pues habría sido un bonito “crossover” cósmico de esos, dado el nombre del disco. Pero que sepamos, de las recetas suyas que hemos probado hasta la fecha no llevaba jamón ninguna. Lo más parecido, chorizo criollo.

P.: ¿Es Jamón beibe una iniciativa para abriros al mercado internacional cantando en espanglis o es sólo para despistar?
R.: Es una chorrada como la copa de un pino, como el resto de nombres de nuestros discos.

P.: La canción que lleva el mismo nombre que el álbum, “Jamón beibe”, cuenta una historia surrealista, ¿cuál fue la decisión de llamar así al disco?, ¿o había otras posibilidades?
R.: Había otras, pero no nos convencía lo bastante. Hubiéramos preferido un nombre más aplastante, como cuando hicimos Analfabada, Autorretrete o Requesound. Pero no salió nada de ese calibre, así que decidimos llamarlo como una de las canciones y ya está. Y mira, es un buen ejemplo de letra errática. Venga, qué pasaría si el cerdo evoluciona y se pone de pie, chorrada que soltó hace años Ferro, así de pronto. Así que nos pusimos a hacer esa especie de Planeta de los Simios en marrano, que ni habla de nada ni conduce a ningún lugar.

P.: Tras borriquito como tour, abuelito dime tour y autoretretour, ¿habéis bautizado con un nuevo nombre esta gira de Jamón beibe?
R.: Joder, la verdad es difícil encontrar otra mongolada que acabe en “tour”. Mira que lo hemos intentado, pero no acababa de cuajar.

P.: Con el Festival Mundo Idiota ya tenéis un veterano vínculo. ¿Cómo surgió esa relación sentimental que os une desde hace tanto tiempo?
R.: De la vida privada no hablamos (risas). Pero si te refieres a la relación laboral, pues surgió sola, como un puzle de dos piezas. Es normal que vaya Mamá ladilla a un festival así, aunque por supuesto hay otras mil opciones.

P.: ¿Nos podéis adelantar algo sobre el cartel del festival de este año?
R.: No nos ha sido dado el don. Lo hará la organización este sábado durante el Mundo Idiota de Salamanca, en la sala Camelot.

P.: El próximo 26 de febrero Mundo Idiota celebra un pequeño festival en Salamanca con Reno Renardo, Los Gandules y Engendro. ¿Puede ser esto un adelanto del festival en Madrid?
R.: Suponemos que algún grupo coincidirá, pero no lo sabemos.

P.: Juan Abarca, lo abarca todo, ¿nos puedes explicar qué es Engendro y qué tiene qué ver con Mamá Ladilla?
R.: Es un grupo de versiones de coña, sin más. Lo más que tiene que ver con Mamá Ladilla es que lo formé en un momento en el que precisamente estaba un poco atascado, un punto aburrido de Mamá Ladilla quizá, y una de las cosas que me apetecía hacer era dar rienda suelta a todas esas versiones chorras que se me ocurrían. Así que decidí hacer un grupo sólo de eso, y ha sido divertido. Pero por mi parte ya le he dado carpetazo, este año va a ser el último de Engendro, al menos conmigo a bordo.

P.: Con tantos discos, y temas míticos, ¿cómo hacéis para decidir las canciones que lleváis al directo?
R.: Pues como todo el mundo, un poquito de aquí y un poquito de allá. En principio hay una cierta cantidad de “carnaza” ineludible, y solemos tocarla toda o casi toda. También nos gusta presentar siempre una buena cantidad de lo más nuevo. Por ejemplo, de Jamón beibe tocamos ocho temas, es decir, la mitad del disco. Luego está el que te dice al final de un concierto que “te has dejado muchas canciones“. ¡Nos ha jodío, gilipichis! Para tocar todas tendríamos que estar cuatro o cinco horas en el escenario.

P.: De postre, vuestro libro ofrece una estupenda ensalada de palíndromos, ¿tenéis algún escritor favorito que practique este uso?
R.: De los tres que participamos, Alberto Monge es nuestro maestro y mentor, con su mochila cargada de miles de palíndromos propios. Es el que nos aficionó. Las aportaciones de Javier Álvarez y mías -Juan Abarca- son más en plan bisoño, aunque la verdad es que seleccionando bien nos quedamos la mar de contentos con cada palíndromo que metimos. Fue la risa. Estamos pensando abrir un blog de palíndromos sólo para dar rienda suelta a la tontería, porque al final esta es una técnica que agarras y ya no la sueltas. ¡Lo lees todo al revés! Yo tuve que parar unos meses porque me estaba quedando gilipollas.

P.: Y para terminar, de este menú de diecisiete platos que compone vuestro séptimo disco, ¿cuál es el tema más elaborado?
R.: Pues quizá “El clip”, o “Truños catódicos”. También hay una ‘deconstrucción’ llamada “El Piercing”, ya que nos ponemos culinarios.

Mamá Ladilla – “Jamón Beibe”
[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=-DHHPNfD50o[/youtube]

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