Conoce a… L.A.: “Nuestra gran baza es el directo que llevamos”

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Corría el año 94 cuando Lluis Albert Segura debutaba sobre los escenarios tocando la batería. Ahora L.A. lleva un año presentando en directo su útimo trabajo discográfico, Heavenly hell, grabado en los estudios mallorquines Cosmic Blend Studios, producido por Antoni Noguera y mezclado por Nick DiDia, inventor del sonido de gente como Matthew Sweet, Pearl Jam o Stone Temple Pilots, y mano derecha del reputado productor Brendan O’Brien.

Universal Music Spain se encargó de editar el cuarto disco de los mallorquines el pasado mes de octubre, un trabajo lleno de buen rock americano independiente interpretado en inglés por Lluis Albert Segura, Carlos Pilán, Ángel Cubero, Pep Mulet y Antoni Alorda. Músicos de primera que consiguen llevar sus canciones en concierto a otra dimensión más rockera y más potente.

Este verano L.A. está de moda, con una gira que les está llevando por los mejores festivales nacionales y a salas de conciertos que se llenan hasta la bandera. El líder y artífice del grupo balear, Lluis Abert, es un amante de la música, un genio heredero del mejor rock americano de raíz que atesora una voz iluminada de calidad que se empasta a la perfección con su banda de rock auténtico, único en su especie.

P.: ¿Qué o quién es L.A. como proyecto musical?
R.: Es complicado definirse a uno mismo. Comencé como batería, siendo miembro de varias formaciones como The Green Cherries, Glycerine, Los Valendas o The Nash. Con ello he ido acumulando experiencias musicales, intentando hacer cosas nuevas porque tenía muchas ideas en la cabeza. L.A. es un culo inquieto, alguien que necesita sacar todo lo que lleva dentro y lo consigue a través de esas siglas como músico español (risas).

P.: L.A.: Los Ángeles, The Doors, los años setenta; ¿una asociación intencional o simplemente unas iniciales?
R.: No, son mis iniciales. Es como empecé a almacenar maquetas con trece o catorce años. Escribía en las cintas “L.A. demos”, porque Lluis Albert no cabía, y seguí trabajando con ese nombre hasta que llegó el momento de plantearse el primer disco. Me gustó cómo sonaba aunque sabía lo difícil que es buscarlo en Internet, pero así se quedó aunque tenga sus pros y sus contras.

P.: L.A. tiene un largo origen musical…
R.: Sí, he ido reclutando gente e ideas musicales a través de mi trayectoria como músico, como batería en varias bandas. Carlos Pilán tocó conmigo en el año 94 en mi primera banda, The Green Cherries, a Ángel Cubero lo conocí en The Nash a partir de tocar con ellos en 2003, y en mi caso empecé a componer cosas con trece o catorce años, a grabar mierda por un tubo en las primeras maquetas. Pero vas aprendiendo, cogiendo ideas de unos y de otros, tocar con grupos ayuda mucho.

Y de esas maquetas salió el primer disco de L.A. en 2004, Grey coloured melodies, y después un segundo en 2005 titulado BellFlower Blvd. Después, en 2006 saqué un tercer disco doble que se llama Wellcome Halloween. En enero de 2007 comencé a trabajar en Heavenly hell, que en 2008 cae en manos de Carlos Mariño, nuestro manager, que se enamora del proyecto casi más que yo, y empieza a moverlo. De ahí sale una serie de propuestas de discográficas grandes, de las cuales salió el fichaje con Universal.

P.: Desde Mallorca… L.A. Cuando menos tiene que ser difícil triunfar desde Baleares.
R.: Sí, es muy difícil. Más que nada porque al estar acotados en una isla nos cierra la salida. Cuando actúas en Palma o en pueblos donde programan conciertos cada poco tiempo, se te acaba la isla en nada. Salir fuera es plantearte hacer un bolo en Barcelona o Madrid, o en cualquier otra ciudad, es desplazar toda la banda con backline en barco o en avión. Y eso sólo para ponernos al nivel del resto de bandas nacionales y para tocar en escenarios nacionales. A parte de lo jodido que está todo con la crisis.

P.: Álbum con una multinacional como Universal, ¿cómo se hace?
R.: Quizá podré decirlo dentro de un año, porque el cuarto disco de L.A. se ha editado con Universal, pero al igual que los anteriores trabajos fue creado para ser autoeditado con mi propio sello discográfico Dreamville Records. Heavenly hell fue creado para autoeditarlo, con su propia portada y con su propio plan de lanzamiento. Pero llegó Universal y compró el paquete completo. Por eso digo que dentro de un año quizá podré decir que hacer un disco con una multinacional es una mierda, mola mucho o me han dado carta blanca. Pero por ahora no lo he experimentado. Es ahora cuando estoy inmerso en un proceso creativo para una discográfica, preparando un disco nuevo, y la verdad es que no sé lo que me voy a encontrar.

P.: Desde la publicación del disco el año pasado todo han sido excelentes críticas, pero conciertos en la Península pocos…
R.: No es del todo cierto. Creo que ahí es al revés. En Mallorca hemos tocado mucho estos dos últimos meses porque hemos tenido la suerte de que hay fiestas en los pueblos y la gente nos está pidiendo a nosotros. Pero este año hemos salido de la isla mucho, cada fin de semana. Creo que tal como están las cosas y lo complicado que es para un grupo como nosotros hemos salido mucho, con más de cincuenta conciertos, algo que está bastante bien.

P.: Dentro de tu discografía Heavenly hell es un punto y aparte totalmente diferente.
R.: Sí, y totalmente premeditado. A mí se me antojaba hacer un disco totalmente diferente de mi trilogía casera, grabados en mi casa en el cuarto, en la cocina, en el salón o en cualquier sitio con un cuatro pistas, primeras tomas que suenan como suenan porque los hacía sin ningún miedo a desafinar. Y en el cuarto disco me plantee hacer algo marciano, hacer un disco profesional y “comercial” a nivel de producción. Un disco muy trabajado en el que se han hecho incluso hasta once tomas de una canción, invirtiendo tres años de trabajo, amén de la pasta que se ha invertido con posterioridad en la mezcla.

P.: El álbum ha sido producido por Antoni Noguera y mezclado por Nick DiDia, inventor del sonido de gente como Matthew Sweet, Pearl Jam o Stone Temple Pilots. ¿Era el sonido que buscaban?
R.: Sí. De hecho, es curioso porque cuando empezamos a trabajar en el disco fantaseábamos con esto. Antoni Noguera y yo soñábamos con trabajar junto a Nick DiDia. Tengo mogollón de influencias de bandas como Pearl Jam, Stone Temple Pilots, Counting Crows o REM. Curiosamente muchos de estos grupos han pasado por las manos del productor Brendan O’Brien, y Nick es su ingeniero y fotocopia de su cerebro, alguien increíble, una bestia parda (risas). Lo que ocurre es que Brendan era inalcanzable para nosotros. Estaba el segundo en la lista de productores con los que queríamos trabajar y que presentamos a la discográfica, y el tercero de la lista era Nick DiDia, que era la opción más “barata”.

P.: Incluso regrabasteis algunos temas en el trabajo de mezcla con Nick DiDia.
R.: Claro, Nick se involucró tanto con el proyecto que merecía la pena. Estuvimos con él una semana y el tío trabajaba con nosotros doce horas diarias con un ratito para comer. Llevábamos algunas canciones con ochenta o noventa pistas que él escuchaba y luego se limitaba a dejar lo que a él le gustaba, lo que ahora se escucha en Heavenly hell es su visión de la historia. Para mí fue un sueño, y lo bueno de toda esta historia es que tiene una continuidad porque Nick sigue ahí, estamos en contacto y está muy pendiente de las cosas que voy haciendo, quiere que vaya informándole cómo va todo y poder casar fechas cuando tengamos preparado el nuevo disco.

P.: ¿Ya estáis trabajando en un nuevo disco?
R.: Sí, estoy trabajando en canciones nuevas desde hace unos meses, porque para mí Heavenly hell tiene cuatro años, cuatro años escuchando las mismas canciones, tocando las mismas canciones en directo durante un año, con bolos continuos, ensayos,…. Que me siguen gustando esas canciones, porque nos subimos al escenario y me lo paso teta tocando estas canciones anteriores, pero siempre te tienta tocar nuevos temas, nuevo material. Y Nick está muy atento a este nuevo proyecto, estamos estudiando irnos toda la banda a Atlanta para grabar, o grabar con él una mitad aquí y la otra mitad en Atlanta, pero siempre con una continuidad en esta historia. Esperemos que salga para finales del 2011.

P.: ¿Por qué unas letras tan agridulces?
R.: Las letras son fruto de una historia que me ocurrió, que pasa a un mogollón de gente pero que a mí no me había ocurrido en la composición de un disco entero. Con Heavenly hell viví una etapa muy agridulce, con muchos altibajos. De hecho hay un primer ‘Heavenly hell’ que se desechó porque tenía unas diez o doce canciones muy oscuras, muy pesadas y muy espesas. Mi vida cambió, tenía una relación de muchos años que justo en el proceso de grabación se fue al traste, y de repente estás sumergido en la mierda más absoluta y sacas cabeza a lo grande, con toda la luminosidad que aporta a las composiciones en temas como “Crystal clear” o “Elizabeth”.

P.: ¿El infierno es celestial?
R.: Sí, el infierno es celestial. Empezó siendo el título de una canción, me gustaba cómo sonaba y lo metimos como título del trabajo. Fue a raíz de todo lo que me iba ocurriendo, primero estaba de puta madre porque empezamos la grabación muy bien, de repente me doy la hostia de mi vida, y después salgo para arriba y nos empieza a ocurrir cosas increíbles. Heavenly hell describe a la perfección el disco por las letras, por lo que ocurrió, por la música, por todo lo que ha ocurrido en esos tres años.

P.: Rock americano de toda la vida pero con un sonido en directo muy potente…
R.: En eso ha influido la formación de la banda. Ellos no se conocían con anterioridad tanto como ahora, pero yo tenía una corazonada, creía en el proyecto y en cada uno de ellos. Yo sabía que eran ellos, y aquello cuajó desde el primer ensayo, con un sonido especial, nos entendíamos perfectamente y en el segundo ensayo ya éramos los mejores amigos de la tierra.

La gran baza de L.A. ahora mismo es el directo que llevamos, sobre todo por la banda que es, porque juntos tienen una fuerza increíble, alucinante, y cuando vas a tocar fuera ves con claridad lo que ocurre con este grupo. Aunque es el principio de algo, porque hemos tocado en salas medio vacías y luego hemos cerrado hasta la bandera la Sala Caracol de Madrid.

P.: ¿Cómo suenan y qué ofrecen L.A. en directo?
R.: Lo que a mí me excitaba del proyecto no era plasmar el disco igual en directo. De hecho se nos planteó al principio. Chema Rey nos vio en directo y nos dijo que nos dejábamos muchos detalles que tenía el disco, pero yo le dije que el disco era el disco y el directo es el directo, son cosas diferentes. A mí no me gusta ir a ver un grupo en directo y oír una réplica exacta del disco, nunca me ha gustado y me voy decepcionado porque no siento que ellos estén creyendo en algo especial allí arriba.

P.: Con este cuarto trabajo discográfico estáis llegando al gran público de manera arrolladora.
R.: Creo que sí, pero esto hay que seguir currándoselo, porque nos queda mucho camino, o eso creo (risas), de algo grande. Eso espero, porque nunca he pretendido pegar un pelotazo con un hit del verano. Personalmente estoy muy involucrado en esto, lo vivo tanto porque yo no he estudiado una carrera ni he tenido un trabajo fijo, no tengo nada. Mi carrera es esto, mi música, mis discos y mi voz, nada más. Y el día que esto se vaya al garete volveré a trabajar en un H&M como he estado trabajando antes o donde sea.

P.: Estáis presentes en muchos festivales de verano como el Low Cost, el Sonorama o el B-Side…
R.: Estamos muy orgullosos de lo que está ocurriendo, porque los festivales son como el premio que esperas después de todo el año tocando, fin de semana tras fin de semana haciendo bolos, esperas los festivales como agua de mayo para ver cuántos caen y a cuántos te llaman porque son muy divertidos, con toda esa gente delante, el sol, los horarios,… Además, tuvimos la suerte de tocar el año pasado en el FIB sin disco aún en el mercado, y esperamos que esto no decaiga, porque es cuando te das cuenta de que estás ahí, que piensan en ti.

L.A. – Crystal clear
[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=C0y-NsxounY[/youtube]

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