Conoce a… Joaquín Barraquer, Oftalmólogo: "Vivimos en la era del ojo seco, no nos damos tiempo ni para parpadear"

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El apellido Barraquer es sinónimo de buen ojo. De salud ocular. También de de la saga de oftalmólogos más conocidos de España y una de las familias con mayor raigambre en la sanidad internacional. El más veterano de los Barraquer es Joaquín Barraquer (Barcelona, 1927). Dirige su clínica, imparte conferencias, da clases a sus alumnos de la Universidad Autónoma de Barcelona y practica quince operaciones por semana. Es un puntal de la investigación oftalmológica. Sostiene que la clave es tratar con cariño a los pacientes. Y llevar una vida tranquila, sin estrés. Vive en un piso de su clínica y se describe como un tipo sencillo que, de no haberse dedicado a la oftalmología, hubiera sido director de orquesta.
Empezó a ejercer de oculista viendo trabajar a su padre, Ignacio Barraquer. Entonces tenía 13 años. “Estaba viéndole operar en el quirófano un ojo con tumor maligno por dentro aunque por fuera estaba bien. Lo operé bien, pero no sirvió de nada porque el ojo tenía un tumor”, confiesa Joaquín Barraquer. Al cabo de los años, echando mano de un aplomo difícil de superar, fue él mismo quien se encargó de sacarle los ojos a su padre, media hora después de que éste muriera víctima de un cáncer de hígado. El objetivo: donar sus órganos al banco de ojos creado en la clínica de la familia. Él lo explica con tranquilidad: “Hay quien puede decir: mira, un hijo que le quita los ojos a su padre. No, esto era su voluntad y además es un acto médico”.

La sede de la Clínica Barraquer es un edificio racionalista levantado en la calle Muntaner, en la parte alta de Barcelona. Tiene siete plantas y un sinfín de pasillos y recovecos. En cambio, el despacho personal de Joaquín Barraquer es un reducido espacio, poco luminoso, con las paredes repletas de cuadros, diplomas, fotos, recortes de prensa y una librería bien nutrida de gruesos volúmenes y miles de anotaciones. El profesor Barraquer es un veterano con espíritu joven. Habla con serenidad y exhibe una expresión risueña, alegre. Es amable y afectivo en las distancias cortas. Tiene fama de inventor casero y lo demuestra en su rincón particular. Allí ha diseñado un entramado de botones desde los que puede bloquear la puerta de entrada a su despacho, dar la orden a sus asistentes para que no permita la entrada de nadie o, simplemente, accionar el aire acondicionado. Todo lo controla con una mano. O con un dedo. “Una vez vino un doctor alemán a pasar unos días a la clínica y me dijo: “Barraquer, lo que más me gusta de usted es que con un dedo controla toda la clínica”, cuenta con ironía.

A sus casi 82 años, Joaquín Barraquer mantiene una actividad diaria frenética. Se despierta a las ocho menos veinte. No sufre atascos ni aglomeraciones para ir al trabajo: vive en un piso de la clínica. El mismo ascensor le comunica con su piscina (en la azotea), con su residencia privada, con su despacho y con los quirófanos. Desayuna con calma en la cama, se ducha y baja a cirugía para operar hasta la una y media del mediodía. Atención: Ejecuta quince operaciones a la semana en tres sesiones de cinco. “El día que deje de operar –sostiene- me sentiré muerto”. Eso sí, después del trabajo le gusta darse un baño en la piscina climatizada que dispone en la azotea de la clínica. Se echa la siesta, con pijama, y a las cinco de la tarde vuelve al trabajo hasta la noche.

Quizá fruto de su envidiable actividad pueda entenderse que a una edad en la que cualquiera desea la jubilación, el profesor Barraquer siga al frente de su clínica. No es director comparsa. Es director ejecutivo. Y manda. Manda mucho. Está pendiente del personal y supervisa todas las decisiones. Según sus propios cálculos, ha operado 40.000 ojos y ha realizado más de 150.000 visitas. Su abuelo, José Antonio Barraquer, fue el primer catedrático de Oftalmología de la Universidad de Barcelona. Y su padre, Ignacio Barraquer, fundó la clínica en 1940. En aquel momento tenía consultorios, 30 camas y varias dotaciones. En la actualidad, dispone de 120 camas, 8 salones de operaciones, 3 salas de láser, boxes para la cirugía ambulatoria, consultorios, 300 empleados y 30 oftalmólogos a tiempo completo. La saga Barraquer, que va por la quinta generación, está garantizada. Su hijo, Rafael, dirige el equipo de investigación de la clínica. Y su hija, Elena, está al frente de la Fundación Barraquer, dedicada a proyectos solidarios en el Tercer Mundo. ¿Genética o educación? Responde el doctor: “Que hay genética, estoy seguro, pero también educación. Mi padre fue mi maestro y sobre todo mi amigo. De él aprendí muchísimo”.

Además del trabajo en la clínica, el profesor Barraquer no pierde ritmo en sus labores de investigación y de docencia. Le gusta enseñar y tratar con los estudiantes: “Hay expertos que dan conferencias para mostrar lo mucho que saben. A mí me gusta explicar casos en los que hemos superado problemas”, dice. En 1970 fue nombrado catedrático de Cirugía Ocular en la Universidad Autónoma de Barcelona. Sus descubrimientos en el campo de la oftalmología se han centrado, sobre todo, en los trasplantes de córneas y en el uso de los medicamentos para evitar que los trasplantes se rechacen. El invento por el que despuntó fue la utilización de fermento extraído del páncreas de una ternera, colocado detrás del iris, para desprender el ojo cataratoso. “Lo descubrí por casualidad, como ha pasado muchas veces”, remacha.

Joaquín Barraquer ha sido testigo privilegiado de los cambios que se han producido en esta ciencia. Piensa que la transformación más relevante es la incorporación total de maquinaria y técnicas modernas. Y agrega: “cuando ayudaba a mi padre se operaba con anestesia local y con unas lupas pero sin microscopios, ahora se opera con anestesia general o sedación para que el paciente no tenga dolor”. Está convencido que el mayor reto actual de la investigación oftalmológica es dar visión a los ciegos, tanto a los que han perdido los ojos como a los que han nacido ciegos. Y ya trabaja en ello: “Pienso en colocar un chip electrónico en la zona del cerebro donde se sitúa la vista, con su batería. No ha de salir ningún cable porque podrían entrar infecciones”, detalla. De momento, es una utopía.

Entretanto, para cuidar los ojos recomienda llevar una vida sin estrés. Y sin ansiedad. No tener prisas. No parar, pero sin correr. “Vivimos en la era del ojo seco porque no nos damos tiempo ni para parpadear”, asevera. Y la cosa va a peor. En el año 2000, le nombraron “Oftalmólogo del Milenio”. Preguntado por las razones, no vacila en contestar: “Hay que saber mirar. Hay que saber observar”, subraya. Y no se refiere, sólo, al microscopio biocular o cualquier otro artilugio con el que puede ver la córnea, el iris o el cristalino de los ojos. Se refiere al trato humano con los pacientes. Indispensable. Básico. Fundamental. Escucharles, dejarles hablar.

¿Los ojos son el espejo del alma? Para contestar, Barraquer echa mano de la dedicatoria que le envió la periodista Julia Otero: “Querido doctor Barraquer: Cada día estoy más segura que si usted sabe tanto de ojos es porque es el lugar por donde se asoma el alma”.

Textos y fotografías:
Raúl Conde

2 Comentarios

  1. Saludos: Soy el Dr. Jose M. Font de Puerto Rico: solicito URGE saber cuantas,si son mas de 100 Cirujias al mes que realizan de Transplante de Cornea, Vitrectomias, Enucleación, Desprendimiento de Retina, Estrabismo Endotropico, Glaucoma Filtrante, Catarata Extracapsular sin Lente Intraocular y Pteriguim Recidivante:
    Es para Información que mé requieren unos Pacientes Pudientes (alrededor de 50) que he suguerido se Operen en su Instituto de Oftalmologia en Barcelona . Enviarla Información al Dr. Jose M. Font internet email: drjosemfont@yahoo.com

  2. ud. serecuerda de hace 40 años de un niño que fue de argentinacon su madre no tendria mas datos en archivo de este caso el niño fue ciego y ud. le coloco una protesis y logro que viera no mucho pero ve este niño o joven busca a su madre biologica que no fue la que lo llevo a Barcelona serian tan amables de mandarme informacion el se llamaba antes de ser adoptado Carlos Orlando Levato y luego le cambiaron por Carlos Alberto Martin seria muy util si me mandasen algo sobre el la señora ya fallecida se llamaba Elba Luisa MARTIN sANCHEZ PORQUE ESTA EN LA JUSTICIA EL EXPEDIENTE EL QUIERE SABER QUIEN FUE SU MADRE LE QUEMARON LA RETINA EN LA INCUBADORA SEGUN EXPRESA EL Y SE ACUERDA QUE LO OPERO EL DR BARRAQUER GRACIAS Y ESPERO NOTICIAS

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