Conoce a… Javier Álvarez, cantautor: “La felicidad para mí es el mar”

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Javier Álvarez, a sus 40 años recién cumplidos ya es un reconocido cantante. Pero lejos de acomodarse, Javier innova y no para quieto. Sus últimos experimentos han sido una obra de teatro musical junto a Nieves Arilla (Las Maris) y un disco que ya lleva unos meses en el mercado con las letras de un extremeño (Pablo Guerrero) al que admira. Y, por ello, fue una de las letras de Pablo Guerrero la que me arrebató las riendas de la entrevista.
Eran las 5 de la tarde de una soleada, aunque fría, tarde de miércoles. Javier apareció puntual en el sitio donde habíamos quedado. Deportivo, relajado y muy cordial me reconoció nada más llevar la vista al sitio dónde me hallaba esperándole (y eso que nunca me había visto). Subimos, amistosamente, a la planta de fumadores de la cafetería que personalmente había elegido el entrevistado. Pedimos dos cafés bien calientes, sacamos un par de cigarros (uno rubio y un mentolado) y, antes de sacar la grabadora Javier, con su asombrosa mirada y aquella sonrisa enigmática ya había conseguido caldear el ambiente de tal manera que había entre los dos esa agradable capa (que solo suele existir entre dos buenos amigos cuando llevan mucho tiempo sin verse) que conseguía aislarnos de todo lo que nos rodeaba para poder llegar a ese punto intimista al que todo periodista desea llegar pero que pocas veces consigue. Javier consiguió hacer de una sencilla entrevista un rato inolvidable. Gracias….

Pido misericordia por estar cansado…

P: ¿ya ha hecho Javier todo lo que tenía que hacer musicalmente hablando o todavía nos queda alguna sorpresa?
J:
Hombre pues si yo creo que acabo de terminar el primer acto de mi vida con 40 años que acabo de cumplir y estoy por empezar el segundo, imagínate si ya tuviese la sensación de haberlo hecho todo… Para mí no he hecho nada. He hecho la primera etapa y medio bien y lo digo de verdad.

P: ¿Entonces que nos queda por ver a corto plazo?
J: A corto plazo nos queda por ver el desarrollo de los dos proyectos que acaban de nacer, el nuevo disco “Guerrero Álvarez” y “Las Maris” junto a Nieves Arilla, porque estoy luchando mucho por ellos

Pido la paz de todos porque se merece…

P: ¿Eres feliz?
J:
Sí, aunque completamente no existe. Con 40 años es la sensación que tengo.

P: ¿Qué es para ti la felicidad?
J: La felicidad para mí es el mar. Simple y llanamente.

Pido el agua que vierte su sed sobre las lunas…

P: ¿sigues jugando con la noche o te pasaste al café de media mañana?
J:
Sigo jugando con la noche pero de una manera distinta a como lo hacía hace unos años. Con más cabeza, con más asunción de las cosas, sabiendo lo que hago,…y con responsabilidad.

P: Pero, ¿qué te gusta más: el día o la noche?
J: El día. Me gusta mucho más la luz que la oscuridad, y mucho más el día que la noche también.

Pido la mar donde se ahogan las dudas

P: ¿A Javier Álvarez ya no le quedan miedos o sigue sintiendo el vértigo?
J:
Una cosa es el vértigo y otra cosa es el miedo. El vértigo no se tiene que perder nunca pero tienes que tener cuidado para no caerte y que no te coma que, en realidad, es lo mismo que pasa con el miedo. El miedo es una condición humana que está pegada a nosotros queramos o no y lo primero que hay que hacer es reconocerlo para luego dar una ostia y que se vaya a la porra. Es lo que hay que conseguir y, desde luego, no podemos guiarnos por el miedo. Yo tengo mis miedos que voy superando día a día y otros que aparecen nuevos y yo creo que es una condición innata pero los voy lidiando y me los voy trabajando.

Pido una canción tan frágil como nubes…

P: ¿la encontraste en este último disco?
J:
En este disco hay una canción más frágil que las demás que es “Arde la tarde” porque estoy solo, desnudo, sin banda, sin arropar, y grabado en mí casa con unos micros puestos ambiente grabando el sonido de la calle también, el de los balcones,…

P: Pero, ¿has encontrado, aún en cualquier otro disco esa fragilidad de la que habla la canción?
J: Es que yo busco más la fortaleza de la canción. La fragilidad me enternece mucho y yo soy muy frágil, que también es una condición humana innata, pero, digamos que pretendo hacerme fuerte.

P: ¿Y la canción soñada?
J: Pues, como dirían muchos compositores mucho más maduros que yo a los que admiro, todavía no he compuesto la canción que siempre he soñado componer

Pido un refrán donde estén mis preguntas…

P: Elige una frase o refrán
J:
Puede sonar como suene, pero, en realidad, casi cualquiera de Pablo Guerrero. Y si tengo que elegir una en concreto, me quedo con el título de un disco de Pablo que dice “toda la vida es ahora”.

P: ¿No existe, para ti, pasado ni futuro?
J: Yo procuro que esa frase se haga realidad. La tengo en la cabeza y me viene muchas veces. Procuro que toda la vida sea ahora, aunque no siempre es así. Ya quisiera yo….

Pido las llaves que abren el medio día…

P: ¿qué es lo primero que piensa Javier Álvarez cuando se levanta por las mañanas?
J:
En verano y en invierno en una naranja fresquita. Y en un vaso de agua. La segunda cosa en verano es una fruta. Y la tercera un café.

Pido una llama que a la vileza queme…

P: ¿qué quemarías para el nuevo año?
J:
Quemaría el dinero. Quemar papel, pero no el que incluye poesía, ni el de los libros. Quemaría el plástico si no contaminara. Por eso digo que quemaría el plástico, quemaría el dinero, pero de una manera simbólica porque yo creo que hay van incluidas muchas cosas que nos hacen daño a todos como el miedo, la frustración, la violencia,…

Pido, pido, por pedir que no quede.

P: ¿Cuál sería tu mayor deseo?
J:
Salud y ya.

Pido las nubes que alientan mis poemas…

P: ¿ya se fueron las musas del retiro?
J:
Yo creo que no. Al retiro voy como paseante, me relaja mucho, pero voy menos que hace unos años. Pero yo lo que he hecho en el retiro es más tocar, sentar las tablas escénicas. Las musas están, desde los tugurios infestos o las cavernas profundas hasta en el mar que vivo. Las musas lo pueblan todo. Aunque no siempre están para uno. Son muy suyas y yo nunca voy por ellas. No se me ocurre osar porque ellas no se dejan y si vas detrás te huyen.

Pido una casa donde arda una vela…

P: ¿qué significa tu familia en tu vida?
J:
Es muy importante. Porque es mucho amor. Mis padres y mi hermano es la gente que más me quiere y que más quiero. Esto mi familia sanguínea pero considero que tengo más. Me siento muy querido y tengo mucho amor por los demás.

Pido el amor que alimenta las noches…

P: ¿cantas a alguien en la madrugada?
J:
A mis plantas jeje y estoy esperando a mis sobrinos que estará con nosotros dentro de unos meses. Hay más gente pero como mi sobrino no va a haber nadie.

Pido el perdón aunque no se merezca

P: ¿te queda algo o a alguien por perdonar?
J:
Creo que para nada. Esto es una lección de la vida. Me puede la mente a la palabra. Creo que hay que respirar y pensar antes de responder, cosa que yo aún no he aprendido con 40 años. Ya me vale jeje Y te iba a responder que no, pero sí que hay gente a la que tengo que perdonar porque aunque yo he pensado toda la vida que no, pero sí que tengo dentro cosas que no molan y que están por curar y eso me queda y en ello estoy. Lo que si procuraré es estar totalmente atento porque creo que no hay nada que no puedas perdonar en la vida. Sinceramente. Pablo, mientras estábamos grabando me dijo un día que hay que pedir de todo menos perdón. Es una frase que yo todavía ni siquiera entiendo y ahí está dando vueltas.

Pido abrir puertas a la lluvia celeste…

P: ¿Qué se siente cuando abre uno las puertas del teatro?
J:
Lo que pasa que aunque tenga algo escénico, no deja ser un concierto, un musical. Nieves y yo somos dos músicos que nos hemos puesto hacer algo especial, “Las Maris”. En ese sentido, estamos luchando por tener un circuito teatral aparte de los conciertos. Pero sí que es distinto porque el silencio en un teatro impone de otra manera a otro tipo de escenarios. Aunque yo estoy encantado, nervios todos los del mundo pero mi amiga Pilar dice de una forma muy sabia que los nervios te alimentan. Pero son miedo, son pila.

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