Conoce a… Ignacio Castro: "Yo no hablo de una pesadilla definitiva, sino que tiene solución"

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Filósofo, profesor, crítico de arte y escritor, Ignacio Castro nos muestra en su último libro “Votos de Riqueza” (Machado Libros) una aguda visión sobre el mundo consumista en el que vivimos, diseccionando a través de diversos capítulos temas como el anti-tabaquismo, el poder de las marcas, la ambigüedad de la edad juvenil o la función del icono mediático.
¿Ignacio, a qué alude el título “Votos de Riqueza”?
El título hace referencia a las órdenes mendicantes de la Edad Media, al voto de pobreza que hacían. Lo que intento es diagnosticar el orden mundial del consumo como una especie de religión sin dios, una religión que tiene fieles, dogmas, Iglesia… En suma, votos de riqueza que deben salvarnos de una pobreza que amenaza por el hecho de existir.

¿Qué papel juegan las ONGs y las Asociaciones Ecologistas en esta realidad?
El mundo sería mucho peor sin ONGs, sin ecologismo, sin Obama… sería la pesadilla definitiva. Yo no hablo de una pesadilla definitiva, sino de una parcial, que tiene solución. Pero mi libro encuadra todo eso dentro de lo mismo, algo que muchos en la tierra consideran un integrismo.

Hoy en día muchas personas deciden pasar los sábados de compras, ya que les produce satisfacción. ¿Por qué ocurre esto ahora y no antes?
En cierto modo, no ha cambiado nada. La “cura” del ser humano, en cualquier sentido, la cura de tu aburrimiento, de tu dolor, es a través de la variación. Las compras son parte de esa variación. ¿Qué se le decía antes a alguien afectado de melancolía? “Haga un viaje”. Ahora es lo mismo, haga un viaje, salga a la calle, vaya a ver a su abuela… Ahora bien, el ser humano ha perdido “armas” para afrontar las sorpresas de la existencia, de la vida desnuda. En ese sentido, mi libro invita a que el ser humano arranque de los choques y las crisis nuevas formas de sobrevivir sin acudir a un especialista, que además te va a cobrar carísimo. Gracias a los mil servicios anímicos, la humanidad está cada día más indefensa.

También hablas en el libro del miedo a lo simple.
Lo simple, la entereza de las cosas es la ley de la misma vida: me quieres o no me quieres, soy feliz o no los soy, mi hija está bien o no lo está. La vida se resuelve en preguntas pueriles. Todo lo grave, lo bueno y malo en la vida es elemental. Palabras como amor, odio e indiferencia son claves. Y sin embargo, jugamos todo el día con la “complejidad”. El estrés de lo complejo y la velocidad es nuestro sistema de defensa. Por debajo, la cosa es muy simple: has nacido aquí y morirás allí. Me parece que algún día hay que afronta eso.

Alguna vez has dicho que debemos desconfiar de la gente “guapa y feliz”.
No es una frase mía, sino de Pasolini, autor que está muy presente en el libro. Lo que viene a decir es que no le interesa alguien sin grietas, sin arrugas en su existencia. ¿Qué va a escuchar de ti alguien protegido en la perfección, en un blindaje de titanio? Alguien así no tiene con quien hablar: lo tiene todo dentro, y ese autismo es peligroso. Me apena que, en este punto y en otros, hayamos cedido a la lógica puritana del Norte. Mi libro está en contra de les felicidad programada y a favor de afrontar con cierta ironía el fracaso, el accidente. Todo en la vida es un accidente. Yo mismo, igual que esta entrevista, hemos nacido fuera de programa.

Hablas de que no podemos vivir sin una raza minoritaria a la que machacar.
Sí, no podemos vivir sin marcar una raza o cultura que represente el mal. Nuestra cultura maniqueísta no puede vivir sin “judíos”. Los rusos, los árabes, los palestinos… son ahora nuestros judíos.

¿Qué es lo que mueve el mundo?
Por encima, la ilusión por el poder, que es una ilusión pueril, pero temible. Por debajo, espero, el dolor y el coraje ante la muerte.

Afirmas que si se pincha el “globo” todo cae. ¿El globo no está ya un poco pinchado?
Sí, el globo está felizmente pinchado, no s perfectamente esférico. De todas maneras, antes ya de esta crisis, yo no creo en la globalización. En un 85% (odio la estadística) la globalización es mentira: en cuanto escarbas un poco bajo la publicidad aparece lo individual, lo local, el peso irremediable de las culturas. En el libro se combate la idea de que la globalización supone una oferta general nueva que nos va a librar de lo elemental. Ya antes de esta “crisis”, eso es mentira. El universalismo occidental es casi siempre patético, cuando no directamente criminal, como en Iraq. No hay remedio “global” para las diferencias radicales entre las culturas, que sólo se pueden acercar con un esfuerzo heroico de comprensión.

¿Y qué pasa con la crisis?
Vivimos en un sistemas especulativo que pierde la referencia de lo real. Creo en la experiencia traumática con lo real. Lo más preocupante es que la famosa “crisis” quizá sólo sirva para crear otras empresas y mejorar las prótesis de la mentira. En ese caso, la próxima etapa sobreviva sólo con unos parches. ¿Exactamente que es la crisis? No hay vida sin crisis, no hay accidente sin signos. En cierto modo, a pesar de su dramatismo, esta crisis es un signo de esperanza que a lo mejor nos permite entender cosas que jamás entenderíamos por la información, que sólo nos ayudan a seguir “flotando”.

Fuentes del texto
Igancio Castro www.ignaciocastrorey.com
Fuentes de las imágenes
Igancio Castro

1 Comentario

  1. un excelente articulo sacando lo bueno de Ignacio Castro y hablando de toda la realidad que estamos viviendo en estos momentos.hay tanta crisis?y la gente no para de gastar.
    un buen articulo Eva,enhorabuena

  2. Pues si esto es lo mejor de Ignacio Castro no me gustaría conocer lo peor. Habla como si hubiera descubierto la teoría de la relatividad en lugar de deciruna simpleza a nivel de un niño de siete años.

  3. Me parece una visión realista de la vida , que no todo el mundo puede aceptar, y que nadie va a hacer nada por cambiar, incluido el propio Ignacio.

  4. Mmmmm, por un lado buena entrevista Eva, aunque alguna pregunta no termina de convencerme.
    Por otro lado me disgusta el posicionamiento radical según la percepción del autor del libro. Me refiero a las afirmaciones radicales; globalización no existe.. o la descripcion sobre la crisis sumamente limitada.
    Tambien es cierto que es una pequeña entrevista y que muchas cosas quedan en el tintero.
    Pero el radicalismo en las ciencias sociales es y siempre será enorme, todo el mundo puede ser filósofo, todo el mundo puede ser sociólogo, etc, sin haberlo estudiado. Para mí un sociólogo un filósofo, etc. tiene que percibir que todo es relativo, y que por un lado la globalización esta haciendo mella en multitud de partes de la estuctura social, por ahora más en grandes ciudades, pero va a más. Ahora bien, ¿podrá convivir con la cultura potencial regional?

    Dependiendo del punto de vista desde el que se vea sacaremos unas conlusiones u otras,siendo estas muy variadas, obteniendo tantas como variables a analizar. Haciendo casi imposible un claro posicionamiento, es el claro problema de las ciencias sociales.

  5. Para 4 millones de españoles que están en el paro la pesadilla del consumismo terminó. Un libro que llega, cada vez son más los que no pueden mantener los votos de riqueza.

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