Conoce a… Héctor Barbotta, periodista, delegado del diario Sur en Marbella y co-autor de “La última gota. La novela del Caso Malaya”

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“No hay medio que renuncie a contar una buena historia, pero muchas veces faltan recursos para conseguirla”

El caso Malaya, la investigación que desveló el poder oculto de Juan Antonio Roca en la trama de corrupción del Ayuntamiento de Marbella, es ahora mucho más fácilmente entendible. Con la publicación de La última gota, Héctor Barbotta y Juan Cano, tras cuatro años de trabajo y multitud de informaciones publicadas, revelan los entresijos de la investigación policial que destapó el entramado corrupto más grande de la historia de España hasta el momento. Barbotta, un periodista al que no le gusta poner apellidos al periodismo, pero cuyo trabajo de investigación, combinado con la redacción diaria en el periódico Sur, hace posible que las buenas historias, aún con falta de recursos, puedan seguir siendo contadas.

Argentino de nacimiento, pero con Marbella en el corazón, Héctor Barbotta empezó junto a Juan Cano en el Caso Malaya “como todos los periodistas que cubrieron el caso cuando estalló en marzo de 2006”. Fue después, sobre todo a partir de que tuvieran acceso al sumario, cuando fueron indagando cada vez más a medida que iban consiguiendo información. Y es que es precisamente esta indagación lo que les vale a ambos el apelativo de periodista de investigación. Pero aún entendiendo que “se suele llamar periodismo de investigación al referido a informaciones que han requerido un trabajo previo de recolección de datos más intenso o importante que las informaciones que se elaboran habitualmente”, Barbotta no se muestra nada de acuerdo con ponerle “apellidos al periodismo”, pues no cree que exista un periodismo de investigación, un periodismo de precisión o un periodismo ciudadano. “Pueden cambiar las circunstancias concretas pero solo existe mal o buen periodismo, nada más.” Y se reafirma en su pensamiento al referirse a la curiosidad innata, al rigor, al respeto por la verdad, a la ética y a la independencia como cualidades básicas que “valen para un periodista que hace investigación como para uno que cubre una rueda de prensa”.

Pero, ¿hay tiempo para cubrir ruedas de prensa y a la vez estar inmerso en una investigación? Barbotta es consciente de la situación actual de los medios, en la que se deja al periodismo de investigación de lado en pro de periodismo donde no se contextualiza ni se profundiza en la información. “El día a día impide muchas veces dedicar tiempo a la investigación, pero es un problema al que se le debe buscar una solución, porque sin tiempo para recolectar información y verificarla no se puede hacer periodismo.”

En este punto es inevitable referirnos a Wikileaks. Este portal ha sido para muchos una estaca que ha dejado al periodismo de investigación en evidencia. Diversas opiniones se han alzado preguntando qué han estado haciendo los periodistas mientras Assange y sus colegas se hacían con las filtraciones, e incluso hay quien ha visto en ellos los nuevos “brotes verdes” del periodismo de investigación. Héctor Barbotta se pronuncia muy en contra de estas declaraciones con un “en absoluto” tan rotundo que se puede entrever la pequeña ofensa que supone para un periodista que se llame periodismo a lo que no lo es. “Wikileaks no hace periodismo”, afirma, y explica que los archivos sólo tuvieron relevancia cuando fueron seleccionados, contextualizados y explicados por periódicos.

Para el delegado de Sur en Marbella, vivimos tiempos difíciles donde las empresas periodísticas atraviesan situaciones complejas, pero no todas las empresas afrontan esas dificultades de la misma manera. A pesar de la falta de recursos y de los problemas económicos, a juicio de Barbotta “no hay medio que renuncie a contar una buena historia”. Y como el caso Malaya era una buena historia, Cano y él contaron con todo el apoyo del periódico cuando se lanzaron con su proyecto. “No tuvimos más obstáculo que la dificultad para encontrar información y contrastarla”.

Tras empezar “como todos los periodistas”, decidieron novelar la investigación por dos motivos: “primero, porque creímos que así la lectura se haría más fácil y podría llegar a más gente. Segundo, porque en este caso la realidad reunía todos los elementos de una novela negra y creímos que sería mejor contarla de esa manera.” Y es que asegura que aunque el libro puede leerse como un gran reportaje, hay situaciones de la investigación de Malaya que no se podían contar desde los cánones clásicos del periodismo.

Y así nació La última gota. La novela del Caso Malaya, una obra que, basada estrictamente en hechos reales, refleja la investigación de los inspectores Bruno y Ricardo (nombres ficticios pero personajes reales) y de su equipo del Grupo III de Blanqueo de UDYCO- Costa del Sol, que marcó el punto de inflexión tanto en Marbella como en España por ser la primera vez que salían políticos esposados de un Ayuntamiento hacia diligencias policiales. Desde entonces, innumerables son las informaciones que han salido publicadas sobre el asunto, pero, paradojas de esta Era de la Información, poco nos enteramos de lo que sucede de verdad debido a esa falta de contextualización. En realidad mucho queda por saber aún, y “mucho de lo que ha pasado posiblemente no se sepa nunca”, afirma Barbotta con cierta pena. Pero precisamente con su trabajo ambos periodistas han desenmarañado la trama, y no puede evitar reconocer que su mayor satisfacción se produce cuando los lectores comparten con ambos autores el agradecimiento por un libro que, tras su lectura, les ha hecho comprender el Caso Malaya.

Pero la información sigue produciéndose, y el juicio, que empezó al día siguiente de la publicación del libro, es seguido por gran interés por el periodista. “La cobertura diaria la hace la compañera responsable de la información de tribunales, pero yo hago de vez en cuando alguna columna de análisis”, afirma refiriéndose a “Blog Malayo”, el sitio web desde donde además de brindar información adicional, ofrece las claves para entender el caso. Además, “en la web de Sur (www.sur.es) se pueden seguir las declaraciones [del juicio] en tiempo real.”

Conocer que, como afirma José  Antonio Frías, director del diario Sur, en el prólogo del libro,  “el ayuntamiento no era gobernado por los representantes elegidos en las urnas sino por un poder en la sombra que había puesto a la institución municipal a su servicio” no tuvo que ser plato de buen gusto, ni como ciudadanos ni como periodistas. El resquicio por el que Juan Antonio Roca es capaz de convertirse en ese poder sombrío del consistorio marbellí se encuentra para Barbotta “en la incapacidad de los poderes públicos y de los partidos políticos para detectar que el grupo de Jesús Gil no era un partido político, sino una banda de delincuentes”. Pero para el periodista de Sur el problema no es sólo la corrupción, sino la indiferencia ciudadana y la complicidad institucional. “Marbella se debe una autocrítica por la tolerancia ciudadana con la corrupción.”

Esta misma ciudadanía que cada día está menos informada, a pesar de que vivamos en la época en la que existen más medios técnicos que nunca. Esa ciudadanía que confunde información con lo que no lo es, que echa de menos la contextualización, el análisis y la profundidad. Pero aún así Héctor Barbotta no pierde la esperanza, y dibuja un halo de fe alrededor de los futuros profesionales que quieren dedicarse al periodismo, alentándoles primero a que se formen, segundo a que comprendan que el futuro de este oficio es una incógnita, y tercero a que, si a pesar de eso sienten pasión por la profesión, que pongan su esfuerzo en intentar ganarse la vida con el periodismo. “Los periodistas tenemos mucho trabajo por delante.”

Fuentes del texto:
La última gota. La novela del Caso Malaya
Fuentes de las imágenes:

blogs.canalsur.es
www.diariosur.es

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