Conoce a… Félix Gómez, actor: “Todo Vicent ha sido un sueño hecho realidad”

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Lo conocimos una tarde Al salir de clase, hicimos el Camino de los ingleses durante un verano. Gracias a la casualidad ¿o no? en 3:19 se convirtió en Heredero y fuimos testigos -y complices- de su ascenso al olimpo de la música como Raphael. En pocos años Félix Gómez -Sevilla, 1977- se ha convertido en una de las caras más valoradas y respetadas de esta generación de actores -la cantera de Al salir de clase: Pilar Lópz de Ayala, Rodolfo Sancho, Víctor Clavijo, Elsa Pataki, Hugo Silva… – que han tomado el testigo y representan el presente y el futuro de nuestro cine. Félix, que se siente igual de cómodo ya sea cine, teatro o TV, llega, a punto de estrenar serie y obra teatral, con Agnosia, su primer gran papel en cine y compartiendo cartel con Bárbara Goenaga y Eduardo Noriega.

Pregunta: ¿Qué nos puedes decir de Vicent, tu personaje?
Respuesta:
Primero que es una gran oportunidad para mí. Desde el momento que llegó este guión todo el equipo que me rodea lo vio como una gran oportunidad, no sólo dentro de mi carrera sino como intérprete, era la primera vez que en cine sostenía un protagónico de los bestias. Además, un protagónico con ese arco emocional que tiene el personaje. Era la primera vez que tenía una de estas pelis de como yo quiero hacer cine. Una historia donde haya una gran historia de amor, donde haya aventuras, persecuciones, donde haya thriller, donde haya misterio. Un coctel molotov importante.

Además, luego me he ido enterando que no sólo era una apuesta del director, sino que era también un capricho y una apuesta personal del productor, de MA. Muchas veces les digo: “¡Qué cabrones!, soy vuestro Pacino en El Padrino. Habéis apostado por mí cuando realmente os querían imponer a otra persona”. Y la verdad es que estoy tremendamente agradecido, es una gozada.

P: Hasta ahora en cines te habíamos visto en películas dirigidas a un público más juvenil o en papeles secundarios
R:
Sí, nunca había llegado en cine… Igual que en TV si había estado sosteniendo mis propias series y encabezando los repartos, en cine curiosamente nunca había llegado, no sabes por qué, pero esas cosas pasan. Y de repente ha llegado con esto. Y feliz porque te llegue, que no sea un papel alimenticio, que no sea un papel que tienes que hacer porque sí; que sea un papel que te enamora, que te vuelve loco, que además es un personaje serio dentro de una envergadura como la que tiene esta película. A mí me vestían, me maquillaban y me peinaban… me entraba una presión, porque el personaje ya estaba, y pensaba: “La voy a cagar. Interpretando la voy a cagar. No va a ser creíble nada de lo que llevo puesto” y era como de: “Por favor que me salga bien, por favor que diga bien el texto”. Todo Vicent ha sido como un sueño, un sueño hecho realidad.

P: El personaje de Vicent es de todo menos lineal, porque es un personaje que tiene que interpretar a otra persona, se enamora, al principio parece un poco canalla…
R:
Es bonito… quizás en España no estamos acostumbrados a películas en que el multigénero forme parte de la película. Estamos acostumbrados a que si es un drama, es un drama; lo que es una historia de amor, es una historia de amor; si es una película social, es una película social… Para mí fue uno de los grandes dones de esta película, porque sí estamos acostumbrados a que el cine que nos viene de Norteamérica o que el cine rodado en otros sitios, sí tenga todo esto. Y mi personaje, además, formaba parte de cada uno de ellos. Hay otros personajes que están más en un sitio, pero mi personaje hacía el recorrido entero. Le decía: “¡Qué gozada, tú! Porque me voy a enamorar, voy a correr, vamos a tener una persecución, peleas…”.

Fíjate que gilipollez pero me encanta pelearme en el cine, no sé, supongo que hemos crecido todos con pelis de acción y tú estás deseando hacer una y sacar pistolas, espadas, caballos, dar ostias y jugar. Porque esto es, sobre todo una generación, lo que entendemos por cine. Y era muy bonito hablar con el dire porque para él Indiana Jones también era un héroe, Spielberg, George Lucas… era nuestro mundo. Y muchas escenas las planteábamos como: “¿Te acuerdas la bofetada que le dan a Indiana Jones en tal momento que hace así y que tal? Eso es lo que quiero que hagas”. Y yo decía: “Eugenio, ¿de verdad me estás pidiendo esto?”. Y muchas veces actuábamos así. Yo me lo he pasado de puta madre.

P: Os habéis juntado una generación de directores, actores… que, sobre todo en el cine de género, está perdiendo los complejos
R:
Creo que somos una generación que ha cogido el testigo. Y además nos hemos criado con aquel cine y queremos hacer ese tipo de cine y es que aquí también podemos hacerlo. ¿Por qué no? Hay talento, sólo hay que tener ganas de hacerlo. Y bueno, muchas veces es encontrar lo que si nos falta, encontrar las infraestructuras políticas, económicas para que esto sea posible. Está Amenábar, que ya ha salido, pero últimamente Oskar Santos, Eugenio, Mateo Gil mismo, hay un grupo que somos de la misma quinta y de productores como MA. Estamos ávidos de tener la posibilidad económica y fiscal y todo para poder hacerlo. Porque se puede hacer. Y hay ganas para hacerlo.

P: Hasta hace bien poco se te recordaba sobre todo por Al salir de clase
R:
Pero yo estoy super orgulloso, muy feliz de que la gente me recuerde por Al salir de clase. Además, algo muy bonito es que ahora estoy encontrándome con una generación que ya se encarga de los puestos de ayudantía de producción, de dirección… que fue una generación que se crió -que eran los 12, 13 años- que veían Al salir de clase y ahora llegan al rodaje y es como: “Ostia tío que voy a rodar contigo”. Sí, que pasa. “Es que yo te veía en Al salir de clase. Jero era mi héroe”…  Claro, esta gente tiene ahora 25 años ya y están ahí. Para mí es una gozada. Jero me lo dio todo. Fue el principio de mi carrera y sin Jero no existiría nada de lo que ha venido después.

P: Nosotros somos de esa generación
R:
Lo ves, (risas) lo sabía. Si me lo estaba diciendo, “verás tú como van a ser de esta”. Pero es una gozada. Mola, mola mucho. Es como cuando yo admiraba a Antonio Banderas, que me volvía loco y de repente me llama al teléfono y dice: “Félix, hola, soy Antonio Banderas y quiero invitarte a mi Camino de los ingleses”. Yo te juro que pensé que me estaban vacilando. Pensaba que eran mis colegas que me estaban gastando la broma. Y me dice: “Félix, soy Antonio Banderas y te estoy invitando a mi Camino de los ingleses”. En ese momento empecé a balbucear “eh… eh… no… puf… ¡guau tío!” (Risas) Hice el verdadero gilipollas porque para mí era un sueño.  Y claro, codearme con él era como de “¡madre mía!”.

P: El camino de los ingleses era una apuesta bastante arriesgada
R:
Era una apuesta muy personal de Antonio. Era su visión de esos años, pues su infancia. Era la novela de su amigo… yo creo que fue una película que será mejor valorada dentro de unos años. Bueno, ya está empezando. Ya me voy encontrando con mucha gente que viene y me dice: “Yo era super fan de esa peli”. Nunca he entendido lo que pasó con aquella peli en la prensa. Creo que la gente se esperaba otra cosa y de repente se quedó como: “¿de qué es esto?”. Pero es una grandísima peli. De las pelis que me siento más orgulloso.

P: Sí, al verla no es lo que te esperas…
R:
Es de puta madre ¿no? Que tú te sientes en una butaca y no sepas lo que te espera… Mira, Misión Imposible 4, voy a ir a verla, porque me voy a reír pero ya se lo que es: ostias y tiros. Pero esto de que te sientes en un teatro o en una sala y que no sepas lo que vas a ver y que te sientas como… recuerdo que cuando era pequeño y alguien te cuenta una historia y era como de “¡oh!,  ¡oh!”… yo quiero que eso sea el cine. Y creo que Agnosia tiene eso. No sabes lo que vas a ver. Ves a dos tíos, ves una tía en medio, alguien que aparece que se da de ostias, que lo secuestran, que lo meten aquí, que lo llevan allí. Estás como de “y ahora que pasa, y ahora que pasa”. Me encanta que sea así. Tiene lo que yo necesito en el cine. Que me siente en una butaca, que lleve mis palomitas y tal, y que muchas veces ni me las acabe porque  me quedé ahí emocionado hasta el final.

P: ¿Seguirás haciendo tanto cine como TV?
R:
Siempre. Eso va a ser una constante si me lo permiten y si los proyectos que me siguen llegando son tan buenos como los que están llegando ahora. Yo soy actor, me da igual que sea aquí, en Hollywood, en cine, en teatro, en TV… Quiero una gran historia, que me remueva las tripas, que me conmueva. En la que yo crea que el público que se siente va a ser capaz de disfrutar. Y ya sea por el melodrama maravilloso o por una comedia desternillante. Y yo mientras los proyectos sean así, voy a saltar. Nunca he decidido por el formato, decido por historias. O decido cuando puedo, claro.

Fotos:
Roberto García

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