Conoce a… Celia García, modelo: “La moda no es sólo posar o desfilar, sino conocer todas las facetas artísticas”

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La incipiente modelo malagueña Celia García, que acaba de cumplir 18 años, luce una larga melena rubia –muy ondulada–, tiene la piel salpicada de lunares y percibe la realidad a través de unos grandes ojos zarcos. Pero, más allá del privilegiado físico, esta muchacha reúne las condiciones necesarias para convertirse en una modelo, si atendemos al sentido más puro del término: un arquetipo, un punto de referencia para las desorientadas adolescentes de hoy. Y es que Celia valora, por encima de todo, el esfuerzo y la formación (ha estudiado en la Escuela San Telmo de Arte, en Málaga), arremetiendo contra los concursantes de los reality shows y los superficiales representantes de algunas agencias de moda, a quienes les cuesta recordar “que las modelos somos personas, no maniquíes vacíos”. Esta Celia se considera “muy sensible, quizás un poco melancólica, muy cariñosa, y, a veces, bastante payasa y risueña”, es decir, “una noria de sentimientos”. Soñadora y terrenal. Lectora y deportista. Los ojos asombrados y las esbeltas piernas desnudas…

-¿Cómo, cuándo y por qué decidió dedicarse a la moda?
-Siendo muy pequeña, ya me atraía este mundillo, pero nunca me planteé formar parte de él… hasta que un día me pararon por la calle unas chicas de una empresa de maquillaje, a fin de hacerme una sesión de fotos. Tenía unos 14 años. Desde entonces di la lata a mis padres para comenzar a formarme e intentar hacerme un huequito.

-¿Cómo consigue mantener semejante silueta? ¿Son necesarios muchos cuidados?
-Con hábitos saludables. Es verdad que hay que hacer ejercicio y comer sano, pero ya no sólo para el mundo de la moda, sino para la vida en sí: es muy importante llevar una vida equilibrada.

-¿Practica algún deporte?
-Normalmente hago bicicleta. También me encanta caminar, y siempre que tengo tiempo me escapo un ratillo a patinar.

-¿Se siente más cómoda posando delante de la cámara o desfilando en una pasarela?
-Me encantan las dos cosas y me siento igual de cómoda, pero es verdad que en una sesión de fotos se demuestra más lo que uno lleva dentro.

-Refiriéndose a su manera de interactuar con la cámara, el fotógrafo Pablo Souviron dice, en Fotopunto.com, que usted es caprichosa y felina.
-Cuando Pablo me define como caprichosa, imagino que se refiere a que soy muy exigente conmigo misma: hasta que no consigo lo que el fotógrafo busca en mí, no cejo en el empeño. Y es que dentro del mundo de la moda lo verdaderamente importante es lograr dar lo máximo de uno mismo delante de la cámara. Respecto a lo de felina, puede que Pablo se refiera a mi mirada…

-Ha cursado el Bachillerato artístico en la Escuela San Telmo de Arte. ¿Qué refuerzos cree que da a una modelo esa formación artística?
-Al haber cursado el bachiller artístico, tengo posiblemente más conocimientos sobre el diseño, la publicidad o ciertas materias relacionadas con este mundo, que una persona que haya estudiado otro bachiller. La moda no es solo posar o desfilar, sino conocer todas las facetas artísticas.

-En el futuro, ¿le gustaría dedicarse profesionalmente a la moda?
-Claro que me gustaría, pero sé que vivir de la moda es muy difícil: sólo triunfa una de cada mil. Además, por mucho que triunfes, a una cierta edad ya no te llaman, porque los años en esta profesión no perdonan. Por eso, tengo claro que he de estudiar algo que me dé para vivir todos los días.

-¿Ahora mismo está formándose?
-Pese a que ahora mismo estoy más dedicada a la moda, formo parte de un grupo de teatro en la Escuela Superior de Arte Dramático de Málaga. También perfecciono mi nivel de inglés en la Escuela Oficial de Idiomas de la misma ciudad.

-¿Qué condiciones ha de reunir una modelo? Imagino que no son suficientes unas medidas perfectas…
-No, para nada. Es verdad que el físico es una de las cosas más importantes, pero la actitud de una modelo no se queda atrás. No vale tener sólo una cara bonita, porque hay miles de niñas preciosas y con medidas de infarto. Para mí lo que diferencia a unas modelos de otras es las ganas de ser la mejor, de dejarse la piel en cualquier trabajo, de hacerse valer y no dejarse pisotear.

-¿A qué se refiere cuando habla de “no dejarse pisotear”?
-Quiero decir que en este mundo hay mucha envidia y competencia: tanto es así que, a veces, algunos individuos intentan destruir a ciertas compañeras. Lo que buscan es destacar por encima del resto, aunque yo creo que lo único que consiguen es dejarse en evidencia.

-En la mayor parte de sus posados adolescentes, la sonrisa o el colorido cobraban mucha más importancia que la sugerencia. En cambio, sus trabajos más recientes desprenden cierta seducción, cierta carga erótica, gracias a la potenciación del físico, pero, sobre todo, gracias al andamiaje de la mirada. Se diría que a sus 18 años está dando de manera natural el paso (y me refiero al plano artístico) de la adolescencia a la madurez…
-Creo que soy como otra chica cualquiera; los cambios que se producen en mí no son premeditados, simplemente voy aprendiendo con las circunstancias, de los errores… Aplico mis conocimientos a la vida, y de esa manera voy madurando.

-¿Se pone algún límite en su trabajo?
-Hasta el momento nunca me he negado a hacer alguna foto o sesión, pero sí que me negaría si me propusiesen algo con lo que yo no me sienta cómoda… o algo que crea que puede perjudicarme a mí o a mi imagen.

-Pero trabajar en la moda requiere, las más de las veces, una enorme capacidad de adaptación a las demandas de la sociedad y de la publicidad…
-Es evidente que uno no siempre hace lo que le gusta, pero considero que cada persona tiene un cierto límite en el que se siente seguro o preparado. Yo, por ejemplo, me negaría a posar desnuda simplemente porque no creo que esté preparada como para posar de ese modo ante una cámara. No me sentiría cómoda. Quizás me desnude algún día, pero no por ahora.

-¿Qué opinión le merecen, en la fotografía, los desnudos (totales o parciales, como el topless)?
-Un desnudo bien hecho es precioso; posando así, pueden quedar fotos realmente bonitas. No creo que los desnudos perjudiquen –siempre y cuando sean artísticos– al modelo. Quiero decir que un desnudo es bonito cuando intenta transmitir algo, no cuando el modelo se desnuda porque sí.

-Es decir, valora la sugerencia, más que la muestra.
-Creo que sugerir es más bonito que mostrar. La sugerencia deja la puerta de la imaginación abierta, mientras que la muestra es directa…

-La gente del común está convencida de que el mundo de la moda exuda superficialidad e impostura. ¿Es erróneo el tópico?
-El mundo de la moda es muy superficial, ya que se trabaja a partir de la imagen que se pretende dar. En ese sentido, es comprensible que las empresas sean un poco exigentes, pues, al fin y al cabo, se venden ellas mismas a través de la publicidad. Pero también hay que recalcar que, a veces, esa frialdad resulta desagradable e incómoda: el trato podría ser mejor.

-¿Podría profundizar, basándose en su propia experiencia, en el aspecto del trato recibido?
-En algunas agencias, no me trataron con demasiada cordialidad… Cada uno va a lo suyo, y, a veces, a algunos de los representantes de esas agencias les cuesta recordar que las modelos somos personas, no maniquíes vacíos.

-Hasta la mitad del siglo pasado (aproximadamente), el canon de belleza femenino estaba asociado a un cuerpo estilizado pero sinuoso. Hoy un tema controvertido socialmente es la extrema delgadez (que no se da en su caso) de muchas modelos que parecen maniquíes, aplicando el símil utilizado por usted. ¿Cómo valora este asunto?
-Me parece fatal no sólo porque a las que estamos menos delgadas nos rechacen en algunos trabajos (muchas veces la ropa que te dan para posar es minúscula), sino porque un montón de niñas se fijan cada día en las chicas que salen en la tele, creando su modelo a seguir a partir de lo que ven. Hoy hay muchas niñas con problemas de alimentación que intentan adelgazar porque las “delgadas son las guapas”, e imitan ese modelo…

-¿No sería muy positivo para la sociedad que en la moda existiese más de un canon de belleza?
-Por supuesto. No creo que sea positivo un único prototipo, pues la belleza es muy relativa: depende de los ojos del que la aprecia.

-Los modelos crean estereotipos de conducta, lo que nos lleva a suponer que deben dar un ejemplo a la sociedad (especialmente a los más jóvenes)…
-Los modelos, al igual que otros personajes públicos, deben mantener siempre una conducta acorde con las circunstancias. Como dice, es necesario tener en cuenta a los jóvenes, ya que continuamente intentamos copiar lo que hacen nuestros ídolos.

-¿Cuáles son sus principales aspiraciones en el mundo de la moda?
-Me encantaría triunfar, llegar a lo más alto y ser reconocida por mi trabajo y esfuerzo. Mi sueño dentro de este mundo es desfilar para Victoria’s Secrets, pero sé que es muy complicado…

-Pero el triunfo es muy relativo: hoy puede estar uno en la cresta de la ola… y mañana en el olvido absoluto. ¿No cree que, a veces, mantenerse (y saber caer) es más difícil que llegar a lo alto?
-Sí, cuesta mucho llegar a lo alto y mantenerse, pero, como dice, también es muy complicado hacerte a la idea de que esto no es un trabajo con un contrato permanente, sino que cualquier día se acaba. Por eso, hay que mentalizarse para dar lo máximo: y así, intentar que dure lo máximo posible.

-La cultura del esfuerzo parece estar olvidada. Hoy son idolatrados el cantante de “Operación Triunfo”, el tertuliano de la prensa rosa o el concursante de un reality show. ¿Qué diría a esos jóvenes que quieren ser famosos de la noche a la mañana?
-Esos individuos que quieren ser famosos por hobby no me parecen muy serios: la fama se gana con el tiempo y el esfuerzo. Las personas que se dejan la piel cada día en su trabajo (y pienso, por ejemplo, en los cantautores) no se merecen que otro que dice que canta se haga famoso –de la noche a la mañana– por el simple hecho de salir en un reality show.

-¿Le haría especial ilusión ser portada de revistas de corte masculino como Interviú, Man o FHM?
-Claro, a cualquier modelo o actriz le gustaría ser portada de revistas. Las chicas que salen en esas portadas suelen ser reconocidas y preciosas.

-¿Qué estaría dispuesta a hacer para aparecer en esas portadas?
-No sé qué estaría dispuesta hacer, pero tengo claro que mi límite sería la lencería; como he dicho, ahora mismo no haría desnudos, ni nada que crea que pueda perjudicarme.

-¿A qué dedica su tiempo libre?
-Tengo poco tiempo libre, pero mi gran hobby es leer. Me encanta desconectar a través de un buen libro, y también me gusta escribir.

-¿Le gusta algún escritor en particular?
-En especial no sigo a ninguno, pero me encantan Federico Moccia, C. S. Lewis o Laura Gallego.

Fuente de las imágenes:
Melania Brescia.

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Periodista cultural y escritor nacido en Santiso de Abres (Asturias), en 1987. Es licenciado en Periodismo por la Complutense y Máster en ‘Investigación en Periodismo: Discurso y Comunicación’ por la misma universidad, donde ultima su tesis: ‘La metáfora en la poesía de Antonio Martínez Sarrión’. Es jefe de la sección de Folio en Blanco en LA HUELLA DIGITAL y colabora en el diario lucense ‘El Progreso’, en cuya redacción ha trabajado. Ha escrito artículos culturales para diversas publicaciones, como el periódico asturiano ’La Nueva España’ o ‘Revista de Letras’ (canal oficial de libros de ‘LaVanguardia.com’). Es autor del poemario ‘Camas de hierba’ (Vitruvio, 2011). Su lírica ha aparecido en diversas revistas poéticas y ha sido antologada en las obras colectivas ‘Amores infieles’ (2014) y ‘La primera vez… que no perdí el alma, encontré el sexo’ (2015), ambas editadas por Sial-Pigmalión y coordinadas por Antonino Nieto Rodríguez. También ha participado como narrador en ‘Cuentos y reencuentros’ (Laria, 2009), antología colectiva coordinada por Tino Pertierra. Escribe letras en gallego —su lengua vernácula— para la banda Foxnola. El líder de dicho grupo, Abel Pérez, musicó, para su anterior proyecto musical (Os Folkgazais), un poema de Acebo, ‘Desafío’.

3 Comentarios

  1. Estoy orgulloso de conocer a Celia. Es una bellísima persona por fuera y aun más bella por dentro. Yo, como muchos de los que la conocemos, estamos convencidos de que va a llegar muy alto!

  2. La opinión exacta de Pablo Souviron es:

    “Celia es deliciosa. Caprichosa, felina, imaginativa… Es un placer preparar una sesión sabiendo que se va a trabajar con alguien que dedica todas sus energías a superarse tiro a tiro. En mi trabajo, siempre busco rostros con carácter y energía, pero también profesionales que sean capaz de llevar esas posibilidades en la dirección que requiere el encargo y Celia es una opción segura en ese campo. Siempre estoy dispuesto a trabajar con ella y la recomiendo totalmente.

    No es bueno extraer dos adjetivos descontextualizándolos, no me parece serio. Al menos yo lo considero así. He usado esos términos para referirme a la forma en la que Celia, durante sus desfiles y sesiones interactua con la cámara y los sostengo.

    Es una gran chica, me gusta tenerla al otro lado de la cámara y, si toma las decisiones correctas será lo que desee ser.

    Un saludo, interesante lectura.

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