Conoce a… Ángel Pérez (Izquierda Unida): “Uno puede pasar de la política, pero la política no pasa de uno”

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Lleva varios lustros en la izquierda madrileña, haciendo llegar su voz desde la Asamblea de Madrid primero, el Parlamento Nacional más tarde, y como portavoz en el Ayuntamiento de la capital actualmente.
Ángel Pérez (Madrid, 1954) nos recibe en su despacho del grupo municipal de Izquierda Unida, donde una bandera tricolor en el escritorio delata una nostalgia y un mapa de la ciudad de Madrid, una pasión.
Amante de la buena música, confiesa sin embargo que ahora “le cortaría las cuerdas de la guitarra” a más de uno de sus amigos rockeros a los que el tiempo ha vuelto más conservadores y menos rebeldes.
Así es este hijo de ferroviario, que fue también conductor de Metro durante años. Un hombre directo, sin complejos, sin pelos en la lengua.

Quería comenzar con un triste aniversario, ya que estos días se cumplen seis años de los atentados del 11 de Marzo. ¿Qué significaron para usted esos atentados y qué significaron para la ciudad de Madrid?
Yo del 11 de Marzo tengo recuerdos diferentes; tengo un recuerdo por el hecho terrorista en sí, que yo creo que es un acontecimiento que marca a la sociedad española en un momento político muy importante de campaña electoral. Cuando sucedió esto y la derecha se inclinó por la tesis de ETA, la agresividad que se vivió en los primeros momentos en la calle era muy dura, porque inmediatamente la gente interpretó todo el entendimiento que había entre la derecha nacionalista democrática de Euskadi (PNV) y la izquierda como algo que tenía un correlato con aquella barbaridad.
Y ese es el segundo recuerdo que yo tengo de carácter personal que me marcó mucho. Yo vivo en el centro de Madrid y recuerdo que me tuve que subir a mi casa y tuvieron que subir a buscarme compañeros míos porque la agresividad en la calle era brutal.

¿Contra usted?
Sí, en general contra los políticos un poco conocidos. Vecinos míos bajaron con su hija pequeña al colegio -eran las nueve de la mañana-, se encararon conmigo me insultaron. Entonces entendí cómo en un país, en un momento determinado de enfrentamiento, de violencia y de agresividad, se pueden llegar a cometer las barbaridades que se cometen.
Vi gente absolutamente pacífica, padres de familia, gente a la que veo todos los días comprando el periódico, encararse conmigo y decirme: “esto es lo que estáis haciendo la izquierda…”.
Pude comprender lo que significan este tipo de acontecimientos en la vida de un país si desde la política no se tiene la prudencia para distinguir lo que es el debate democrático y la política, que están a un lado, y lo que es el terrorismo, que está a otro lado no ya sólo de la política, sino al otro lado de la comprensión de la vida.

Dejando atrás el aniversario del 11M y a propósito de esa relación entre la política y los ciudadanos ¿Por qué se tiene la sensación de que la política y la gente se alejan cada vez más? ¿Por qué se piensa que la clase política se ha convertido en una casta?
Vivimos en la sociedad del capitalismo desarrollado y esta sociedad si se caracteriza por algo es por el dominio de la economía sobre la política. Eso conforma también un modelo de sociedad narcotizada y dormida que, además, es una sociedad insolidaria. Una sociedad en la que vivimos de espaldas a nosotros mismos. Y hay una serie de instituciones, partidos políticos, sindicatos y organizaciones que representan exactamente eso: lo que es este sistema, que no se termina de entender. Toda esa incomprensión se refleja en las instituciones y los partidos políticos.
Y el problema de los partidos políticos es cuando, además, nos comportamos como una casta, que es cuando nos olvidamos de que estamos ahí representando precisamente a la gente que va camino de no entendernos. No hay que olvidarse de dónde venimos y de lo que somos, que es en primer lugar ciudadanos.
Luego yo creo que hay también intereses políticos en que exista la denominación “casta política”, porque evidentemente cuando se consigue que la gente no se dedique a preocuparse de sus problemas siempre necesitará de alguien que se preocupe y entonces surge aquello de “paso de la política”. Frase desafortunada, porque uno puede pasar de la política pero la política no pasa de uno.

Pasemos a la situación interna de Izquierda Unida, ¿Cree usted que era necesario adelantar el nombramiento de los números uno de IU al Ayuntamiento y a la Comunidad de Madrid al pasado mes de Diciembre, un año y medio antes de las elecciones municipales y autonómicas de 2011?
No era necesario hacer nombramientos concretos, pero sí hacer las candidaturas.
Nosotros tenemos un problema operativo. Necesitamos mucho tiempo no sólo para el conocimiento de los candidatos sino para el conocimiento de los candidatos explicando una política. Una comparecencia en televisión de media hora que la ven 300.000 personas equivale a 3.000 actos de IU. Ese es el trabajo que nosotros tenemos que hacer para equipararnos a una comparecencia en televisión.
Yo sería más partidario de que los medios de comunicación concedieran atención en función de la importancia que tiene la noticia o la importancia de lo que se dice y eso que sean los propios consumidores de información los que lo calibren y lo valoren.

¿Me podría definir, brevemente, su relación política con Inés Sabanés?
Es una relación personal y política de muchos años. Y es una relación que tiene diferencias en la manera de entender el proyecto de Izquierda Unida. Con esto quiero decir algo que para mí es muy importante: estamos los dos en el proyecto de IU y nos unen más cosas que con cualquier otra persona de otro partido. Esa es la parte positiva.
Y luego tenemos diferencias en la forma de entender IU, como lo hay en todos los partidos. En IU hay almas y siempre hay almas más proclives a entender una política de izquierdas de una forma más global o una política de izquierdas más en clave de IU, como instrumento.

¿En qué fase cree usted que se encuentra la llamada refundación de Izquierda Unida, si es que cree que realmente hay una refundación del partido?
Yo soy escéptico con las palabras, porque para mí refundarse es algo así como renacer y renacer es prácticamente imposible desde el punto de vista de un materialista convencido.
Para mí, la verdadera esencia de un relanzamiento de esta fuerza política debería ser entender precisamente algo que yo creo que no terminamos de entender en la izquierda, y es que todos juntos, hoy por hoy, organizativamente en la sociedad pintamos pocos. Un relanzamiento verdadero sería conectar con la gente que no está organizada, que es el 90% de la población que dicen que no le hablen de política, que no quieren saber nada y que lo que les preocupa es lo que tienen todos los días en sus casas. Cómo se contacta con esa gente: esa es la verdadera esencia del reto político para reformular un proyecto de izquierdas. Eso es lo que entiendo por refundación. No las interpretaciones de refundación en clave interna, porque sinceramente, yo creo que IU no está ya para peleas internas.

En uno de los últimos plenos municipales usted propuso, imagino que con un toque de sorna, o de broma, un gobierno de concentración entre el alcalde Gallardón y la presidenta Esperanza Aguirre, a propósito de la remodelación del eje Prado-Recoletos y la falta de entendimiento entre ellos.
¿Qué defiende Izquierda Unida para el proyecto de esa arteria fundamental de Madrid?
Nosotros estamos básicamente de acuerdo con el proyecto que hizo el arquitecto Oteiza para el ayuntamiento de Madrid y yo creo que los 3 grupos estamos básicamente de acuerdo. De la misma manera que lo está el grupo socialista y el grupo de IU en la Asamblea de Madrid. Hay cinco grupos que estamos de acuerdo y hay uno que no está de acuerdo, que es el grupo popular de la Comunidad de Madrid, que es el que tiene la facultad de autorizar el proyecto desde el punto de vista medioambiental y el que lo tiene bloqueado. ¿Por qué? Porque la Comunidad de Madrid lo que quiere es un túnel por Recoletos-Prado, sencillamente porque le viene mejor a su estrategia de comunicación de transporte regional. Pero a nosotros no nos parece bien desde la perspectiva de la ciudad y pedimos una recuperación del espacio público: recuperar el Salón del Prado y recuperar el espacio para la relación de la gente, y distribuir el tráfico por la M30 y la M40.

¿Por qué proponía lo del gobierno de concentración?
Porque en este caso, como en otros muchos, la Comunidad de Madrid no da su brazo a torcer. Proponía eso porque estos días está hablando mucho Esperanza Aguirre de un gobierno de concentración en el ámbito nacional y, entre otras cosas, para denunciar que una vez más, el no entenderse Comunidad y Ayuntamiento, perjudica a los intereses de la ciudad de Madrid. El señor Gallardón y la señora Aguirre se pueden llevar todo lo mal que quieran: si se quieren saludar que se saluden y si no se quieren ir de cañas que no se vayan. Ahora, lo que no me parece normal es, porque ellos no se entiendan, no se pueda llevar adelante una operación como la de Recoletos-Prado. Esto es lo que no es tolerable.

Y siguiendo con la presidenta de la Comunidad, ¿qué le parecieron las declaraciones que recogió un micrófono encendido en las que Aguirre reconocía que se habían quitado de en medio a un “hijoputa” para darles un puesto a ustedes, a Izquierda Unida? ¿Qué sintió cuando lo escuchó?
A mí eso me produce más zozobra desde el punto de vista político que desde el punto de vista de la frase en sí; en la política y en todos los ámbitos de la vida, todos no hablamos igual cuando estamos ante un micrófono o cuando no. Esa frase [refiriéndose al “hijoputa”] puede decirla cualquiera y yo la escucho a diario y la pronuncio también.

Pero más allá de la frase…
El problema no es la frase, el problema es lo que significa. Y lo que significa es lo que estábamos hablando: que el mal entendimiento de la presidenta de la Comunidad de Madrid con algún miembro de su partido pueda dar lugar a situaciones así.
Las opiniones o las frases personales que dice un dirigente político son las suyas, el problema es cómo repercute eso en la vida de la gente.

¿Le da miedo UPyD, el partido de Rosa Díez, de cara a la elecciones municipales de 2011?
No me da miedo, me da desánimo. Como decía antes, vivimos en un modelo económico que requiere un modelo social y ese modelo social desvertebrado y fragmentado es el terreno abonado propicio para que surjan fuerzas políticas en procesos, salvando todas las distancias, muy italianizantes.

¿Berlusconizantes?
Sí, discursos muy sencillos que encierran mucha carga de demagogia. Y, claro, cuando uno se tropieza con este tipo de discursos en los que lo único que se dice, en un país llamado España y que tiene como idioma oficial el castellano, es que todos los españoles tenemos los mismos derechos y que hablamos el castellano, pues empieza uno a confundirse un poco. Y eso genera desánimo. Todos somos españoles, pero aparte de eso explíqueme usted qué política fiscal quiere, qué quiere sobre el Estado, explíqueme usted su Estado de las Autonomías, el gasto social… En definitiva, qué política tiene. No que es española y habla castellano.

Y regresando a la política de la ciudad de Madrid, hace unos días hubo una polémica en torno al interés de convertir la Casa de la Carnicería de la Plaza Mayor en un hotel o en un Parador Nacional. ¿Qué opina Izquierda Unida de convertir ese lugar emblemático de Madrid en un enclave turístico?
Nosotros estamos en contra. Pensamos que en Madrid se han hecho muchos hoteles. El ‘reto olímpico’ así lo obligaba. Creo que la Plaza Mayor tiene que ser un lugar de encuentro. No creo que fuera una herejía que hubiera un hotel o un Parador, no lo planteo en esos términos, pero nos gustaría más que fuera un equipamiento de carácter sociocultural: una biblioteca, un centro de día, un centro cultural multiusos…

Habla usted de los hoteles y su relación con el ‘reto olímpico’. El alcalde comentó hace poco que “a la tercera irá la vencida” a propósito de una futura candidatura de Madrid a los Juegos Olímpicos de 2020 o 2024. ¿Cree usted que merece la pena un tercer intento?
A la tercera irá la vencida si los que votan lo entienden. Si no votan, pues no va la vencida. Creo que el problema está en qué sucede con países como Sudáfrica; si se presenta, sería muy arriesgado presentar una candidatura nosotros.
En cualquier caso yo lo que le pido al alcalde es que la decisión se tome cuando pasen las elecciones municipales, y si se lanza [la candidatura], hay que lanzarla por consenso de todas las fuerzas políticas. Una candidatura sin consenso es una candidatura que sale tocada desde el principio.

Y ya por último me gustaría hacerle un breve cuestionario en el que quiero que me defina con una frase a los siguientes personajes.

Fidel Castro: Un revolucionario, como todos, contradictorio.
Baltasar Garzón: Un hombre valiente que está en peligro, no físico, pero está en peligro.
Gerardo Díaz Ferrán: Un hombre consecuente con su clase.
Federico Jiménez Losantos: ¡Fue del PCE! Creo que tiene el valor de decir lo que piensa y no comparto absolutamente nada con él.
Cayo Lara: Un valor en sí mismo.
Juan Carlos I: Una pieza clave quizá no deseada por la izquierda.
José Luis Rodríguez Zapatero: Hay tengo una duda: no sé si es un ingenuo o un osado.
José María Aznar: Restos del pasado, francamente.
Y por último, Ángel Pérez: Un político por las circunstancias.

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