Confrontación de discursos

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Fuente: Sala Beckett

La Sala Beckett, Obrador Internacional de Dramatúrgia, ha organizado una parte de su programación en torno al ciclo “Mar de miralls. Fluxos de migració a la Mediterrània” (Mar de espejos. Flujos de migración en la Mediterránea), donde presenta obras relacionadas con la actual temática migratoria y de refugiados. Dentro de este ciclo se incluye Sous la plage, una puesta en escena que combina desde el teatro documento hasta la instalación sonora, resultando un híbrido escénico interesante y no exento de ingredientes que lo distancia de un simple montaje sobre la crisis de refugiados.

La pieza ha sido llevada a cabo por Marc Villanueva, quien se encarga de la dirección escénica y dramatúrgica; el compositor Gerard Valverde, autor de un espacio sonoro cuyo peso en la obra es relevante ya que conforma gran parte de ella y actúa como un actor más; y el periodista, poeta y filólogo hispánico Mohammad Bitari, refugiado de origen sirio-palestino, que es quien ejecuta el montaje y quien le aporta la voz de la primera persona. Además, aunque no salga a escena, el trabajo de investigación y documentación ha sido elaborado por Mireia Pérez.

La performance escénica que proponen es un collage de lenguajes verbales, sonoros y audiovisuales en la que analizan los distintos discursos acerca de los movimientos de revuelta conocidos como las primaveras árabes, su conexión con la marea de refugiados y también con el discurso occidental acerca de estos dos acontecimientos y cómo se plantean ligados al terrorismo en países como Francia, del que destacan un caso concreto de abuso policial que pone al país de la libertad, la igualdad y la fraternidad al mismo nivel que los países árabes en revuelta –como puede comprobarse en las noticias estos días, por otra parte−.

Sin embargo, lo más interesante tal vez de la propuesta, más allá de la mirada crítica que ofrecen sobre el mundo contemporáneo, sea el papel testimonial que ejecuta Bitari, ya que no habla desde la voz de un refugiado como víctima que mueva a compasión, sino que reivindica su papel, pero no sólo de refugiado, sino también de periodista político implicado en los acontecimientos sirios, encarcelado, y que, por tanto, habla de su condición con el mismo criticismo que encierra toda la obra y con un conocimiento de primera mano. Él, nacido en el campo de refugiados palestinos Yarmuk, en Damasco, se enfrenta al público occidental y se atreve a remover sus conciencias no desde la lástima, sino desde la verdad dicha a bocajarro, una verdad que puede resultar incómoda para muchos, incluso desconocida para algunos, pero que, cuando sale de los labios “del otro”, parece más cierta y hasta más hiriente.

Por ello, y por todo el montaje de creación contemporánea que hay detrás, Sous la plage merece la pena ser visto y ser escuchado con atención.

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