Condición de Mujer

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Tienen derecho a votar y a tener propiedades, su participación en la vida política del país ha aumentado en las últimas décadas aunque su representación en el parlamento sigue siendo escasa; han conseguido ejercer profesiones dominadas por los hombres durantes muchos años no sin estar exentas de sufrir situaciones de discriminación y, sin embargo, la mayoría de ellas no pueden acceder a la educación porque su condición de mujer y pobre  las esclaviza para el resto de sus vidas.
Desde edades muy tempranas  son privadas de su infancia para dedicarse a las labores del campo o a la prostitución con el fin de solventar la insostenible deuda, conocida como  dote, que los padres han de pagar a las familias de los futuros maridos; tradición que constituye una de las causas desencadenantes de un círculo de analfabetización y pobreza endémica.

Cuando una mujer contrae matrimonio en la India, se espera de ella  que se amolde a los padres de su esposo y que se ocupe de las tareas del hogar. Si la reciente esposa no cumple con lo tradicionalmente establecido, entre lo que se incluye la capacidad de engendrar un descendiente varón, las consecuencias pueden llegar a ser nefastas llegando a la sufrir descomunales  atrocidades como la “quema de novias “brutal práctica donde el marido rocía a su cónyuge con líquido inflamable y la prende fuego.

En este país asiático, las mujeres constituyen el pilar básico  de la economía familiar, cargan con las responsabilidades domésticas y la subsistencia de los hijos, que por norma general suelen ser numerosos debido a que sus maridos se niegan a utilizar métodos anticonceptivos,  además  de desempeñar el arduo trabajo de la tierra y ser las transmisoras de la cultura y los valores.

La  rígida estratificación social  divide a la población en castas  y subcastas teniendo cada una de ellas su propia estructura social con sus particulares comportamientos, creencias y conductas.

Una las poblaciones  que sufre el peso de la discriminación hasta ser considerados “seres impuros” son los  dálit o intocables quienes constituyen una comunidad marginada condenada históricamente a realizar trabajos serviles y humillantes. Actualmente la Constitución del país ha abolido este sistema pero en la práctica el cambio es muy lento y para las mujeres aún más.

Las agresiones sexuales que las mujeres de esta casta sufren por parte de los brahamanes o raiputs son continuas y encubiertas por los funcionarios públicos que obvian estos hechos delictivos y archivan las denuncias incurriendo en la proliferación de este delito por parte de las castas superiores.

En octubre de 2006 el Parlamento indio emitió una ley,  que se suma a la legislación vigente, a través de la cual se  aumenta la protección de los derechos de las mujeres que sufren violencia doméstica. La reciente legislación prohíbe los abusos económicos,  físicos y sexuales, incluyendo la violación por parte del marido, además de velar por la estabilidad  psicológica de las mujeres y la defensa de los derechos humanos.

A pesar de abrirse un camino a la esperanza, muchas son las mujeres que día a día viven situaciones escalofriantes que les impide confiar en la supuesta protección legal. Se estima que una  de cada 70 violaciones es denunciada y que sólo el 20% de los acusados es encarcelado.

Me solidarizo con las mujeres de la India porque yo también soy mujer y, hago un llamamiento a todas las mujeres del mundo para que no cese nuestra lucha en  la igualdad de género y la defensa de los derechos humanos y podamos acabar de una vez por todas con mentes criminales que agraden, humillan, maltratan, violan y queman a sus compañeras de vida, cualquiera de nosotras podría haber sido una de ellas.

Fuentes del texto:
All Indian Democratic Women´s Association
www.aidwa.org
http://www.es.amnesty.org/
www.revistapueblos.org/
“India”VV.AA. Lonely planet, Barcelona,2007
Fuentes de la imágenes:
www.google.es/

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