Concluye la última Cumbre Mundial de las Artes y la Cultura en Chile

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El jueves se clausuró la sexta Cumbre Mundial de las Artes y la Cultura organizada por IFACCA en Santiago de Chile. Durante tres jornadas, numerosos representantes de organizaciones, ministros y académicos de más de treinta países debatieron sobre los principales desafíos del sector cultural actual y los cambios en el desarrollo social y económico.

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Magdalena Moreno

El evento, inaugurado el lunes en el Centro Cultural Estación Mapocho –donde se desarrollaría el grueso de las actividades-, contó con una nutrida asistencia y sirvió de punto de encuentro y diálogo entre diferentes voces invitadas para compartir en este espacio de reflexión las inquietudes que atañen al futuro de la cultura como pilar indispensable del ser humano. El encargado de iniciar formalmente el programa fue Roberto Ampuero, ministro del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes de Chile, acompañado de Alan Davey, presidente de IFACCA (Internation Federation of Arts Councils and Culture Agencies). La directora ejecutiva de la federación, Sarah Gardner, se encargó de dar la bienvenida el martes a primera hora, acompañada de Arturo Navarro, director del citado centro, y Magdalena Moreno, la directora de programación de esta cumbre que es organizada conjuntamente con el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes de Chile (CNCA) y alcanza su sexta edición después de pasar por Canadá, Singapur, Inglaterra, Sudáfrica y Australia desde su arranque en 2000.

El programa de este congreso, que supone un hito en América Latina por ser la primera vez que se celebra en estas latitudes, combinó ponencias, conversatorios y sesiones paralelas y se basó en tres ejes temáticos. En primer lugar se ahondó en los cambios sociales vividos en la última década que han afectado profundamente a la agenda del desarrollo cultural: la crisis, los flujos migratorios, el avance tecnológico o la educación son algunos de los factores que han conformado el actual rol de la cultura como vehículo de transferencia de conocimiento. En segundo lugar se evaluó de qué modo están asentándose los espacios creativos como catalizadores de contrastes y potenciales diseminados por la geografía mundial: los diversos modelos condicionarán el rol que jugará la cultura en los diferentes contextos sociopolíticos dentro de cada sociedad concreta. Por último, se profundizó en las diferentes miradas que proyectan el futuro de la cultura como patrimonio inmaterial común de la humanidad. Además de constituir una excelente oportunidad para compartir ideas, la agenda de esta Cumbre se vio completada con diversas actividades insertas en un programa cultural que permitió a los participantes conocer mejor Santiago y disfrutar de su oferta turística: funciones de teatro, rutas urbanas (Lastarria, barrio Italia) y espectáculos: Concrete and Bone Session, de Branch Nebula o exhibiciones de bailes típicos sudamericanos como la cueca.

Entre las mejores ponencias destaca la de Sonia Montecino, vicerrectora de Extensión y Comunicaciones de la Universidad de Chile, cuya propuesta situaba a Chile dentro de un contexto global como un “paréntesis entre la cordillera y el mar”, una “sociedad particular” entre cuyos rasgos económicos y educativos destacan el aún no erradicado analfabetismo cultural, el racismo, la violencia indígena y “el mall como símbolo de prosperidad”. También fue particularmente interesante la comparecencia de José María Lassalle, secretario de Estado de Cultura de España, que definió al continente europeo como “incapaz de determinar cuál será su papel de la cultura en el siglo XXI” y señaló, además, que se está viviendo una “cosificación de la cultura” que impone la necesidad de “determinar qué es cultura aceptable y qué no”. Preguntado por Enrique Vargas, subdirector de Cultura para la Secretaría General del Espacio Iberoamericano (SEGIB), sobre si debería Europa considerar a América Latina como ejemplo de comunidad que logró desarrollarse en un contexto de crisis muy marcado y que a pesar de todo supo consolidarse como foco de plataformas de innovación e intercambio, Lassalle afirmó: “Europa tiene que bajarse del pedestal de alta cultura que ha querido monopolizar desde la Ilustración (…); estamos aprendiendo a deglutir e interiorizar los fracasos” producto de la crisis que ahora nos azota a nosotros. Señaló también el micromecenazgo (crowdfunding) como un elemento poderoso que puede contribuir al desarrollo cultural dentro de un contexto de modernidad líquida.

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Panel de la Cumbre celebrado en el Centro Gabriela Mistral: Jack Stanley, Carmen Romero, Rei Maeda y Faith Liddell (izda.-dcha). Moderadora: Alejandra Wood, directora del Centro.

Además del Centro Cultural Estación Mapocho, participaron en esta cumbre otros espacios santiaguinos como la Biblioteca Nacional, el Museo de la Memoria o el Centro Cultural Gabriela Mistral. Este último acogió las ponencias de sobremesa de la tercera jornada, cuyos invitados debatieron sobre los nuevos formatos de intercambios culturales y su relación con los contextos locales. Fueron destacadas las intervenciones de Faith Liddell, que desveló las ambiciones del panorama de festivales culturales en Escocia, y Carmen Romero, directora de Santiago a Mil, el festival internacional de teatro que desembarcó a principios de mes en Santiago y se despedirá mañana de los amantes de la dramaturgia. Posteriormente se debatió acerca de la importancia de las redes entre estructuras locales, nacionales y supranacionales para fomentar el desarrollo estratégico de un asociacionismo y hermanamiento entre gestores culturales que permita sobrevivir a la globalización que fagocita los localismos. Este panel, que contó con la presencia de Anupama Sekhar, en representación de la Fundación Asia-Europa (ASEF), y Tarisi Vunidilo, secretaria general de Pacific Islands Museums Association (PIMA), fue moderado por el mexicano Juan Meliá, presidente del Comité Intergubernamental de Iberescena.

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Los ministros de Cultura de Chile y Malta se intercambian obsequios hacia el final de la última jornada de la Cumbre.

Dentro de la última jornada fue reseñable el conversatorio de ministros vinculados a la cultura, Roberto Ampuero y su homólogo lituano Ŝarünas Birutis, que desde diversos enfoques señalaron los retos y reflexiones inherentes al siempre cambiante escenario cultural en un marco internacional. Ampuero señaló además la satisfacción que le producía el hecho de que un país como Chile, “fuertemente multicultural y receptor histórico y reciente de inmigrantes”, hubiese sido el escenario de esta Cumbre. “Un país sin cultura es un país pobre, no importa lo que diga el PIB”, añadió; “aunque avancemos en nuevos desafíos no instalaremos nuevos modelos de desarrollo si no convertimos la cultura en el cimiento de nuestras sociedades”. La recapitulación final de ideas y conclusiones corrió a cargo de Enrique Vargas y como colofón se cerró el espacio con la mirada puesta en 2016, año previsto para la celebración de la siguiente Cumbre: será en la capital maltesa, La Valeta. Apoyado por una proyección que retrató a base de flashes un país acogedor y comprometido con la cultura, el ministro de esta cartera de la república mediterránea presentó su país a los asistentes y reiteró sus deseos de volver a encontrarse con los asistentes en la próxima edición.

Fotografías: Rocío Martínez
Foto principal: Roberto Ampuero

1 Comentario

  1. Preciosa manera de hacernos derpertar y reconocer que hemos de aunar esfuerzos para mejorar la dinámica entre los pueblos.
    Europa tiene que bajarse de su pedestal, desde luego y aprender de
    otros continentes todo lo positivo para su avance en todos sentidos.
    Magnífica la idea de volver a encontrarse.

    Charo.

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