Concluye en Madrid la exposición fotográfica que arrojaba luz sobre el Amazonas

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La obra del fotógrafo brasileño Rodrigo Petrella consta de veintisiete imágenes que fueron expuestas recientemente en la capital española con el objetivo de dar a conocer la cultura de las comunidades indígenas del Amazonas. La clausura de la exhibición, lejos de condenar su temática al olvido, sirve para avivar el debate sobre cuál será el futuro de estas regiones desfavorecidas del planeta y cómo afrontarán futuras nociones de extinción.

“La luz de la selva del Amazonas”La luz de la selva amazónica es el título bajo el cual se presentaba en la sala Frida Kahlo de la Casa de América la exposición de Rodrigo Petrella desde finales del mes de octubre de 2012. El fotógrafo, nacido en São Paulo en el año 1972, dedicó alrededor de una década a este proyecto con el objetivo de poder compartir con el mundo la vida y maneras de ser de los aborígenes que habitan el Pulmón del Planeta. “Yo comencé este trabajo por curiosidad y después me quedé encantado con la riqueza de tantos pueblos”, aseguró durante los inicios de la exhibición.

Mujeres desnudas, rostros serios que miran fijamente a cámara, individuos que posan sonrientes, que realizan actividades cotidianas o que se encuentran incluso distraídos son los protagonistas de la colección. Algunas de las veintisiete fotografías, de las cuales la gran mayoría están en blanco y negro, logran incluso que nos demos cuenta de las similitudes culturales que mantenemos con las tribus que lamentablemente consideramos tan lejos de nuestra propia realidad. Es el caso de las dilataciones en las orejas y las espaldas y semblantes tatuados que existen cada vez más en nuestra sociedad y que, al igual que para los distintos clanes del Amazonas, constituyen una declaración de identidad, un reflejo de su integración social. “Querían que fotografiase su cultura de esta forma” dijo Petrella al referirse a una serie de tres imágenes de espaldas femeninas pintadas que albergan distintos significados según del trazo y el dibujo.

La muestra fotográfica, a pesar de concluir el pasado 26 de enero, ha servido para avivar el debate sobre el incierto porvenir de estas comunidades. El fotógrafo recalcó que los indígenas tienen su propia contemporaneidad y que, lejos de quedarse congelados en el tiempo, pertenecen a “culturas vivas que están siempre en movimiento” y por tanto son conscientes del peligro que corren. Raoni Metuktire, líder aborigen conocido mundialmente por la reivindicación de los derechos de la Amazonia, acudió a finales del año 2012 a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para pedir ayuda en acelerar el cese de la construcción de la presa de Belo Monte. Se trata de un proyecto del Gobierno brasileño que acabaría con territorio del Amazonas y sus pueblos en favor de la construcción de un embalse que estimularía el crecimiento económico de la nación. Raoni pertenece a una de estas tribus y ha implorado en varias ocasiones al respeto hacia su hogar para afianzar un buen futuro para su familia y todos los habitantes.

No obstante y a pesar de las reivindicaciones, la progresiva deforestación en dicha región pone en peligro la permanencia de los pueblos indígenas brasileños y la balanza parece estar cada vez menos a su favor. Amador Griñó, comisario de la exposición, expresó que quizás por el poder de las imágenes y de las fotografías de Petrella las mismas logren “conmover la sensibilidad de los espectadores y, además de estimular el goce estético, nos ayuden a preservar el ecosistema amazónico” sin el cual el trabajo de este fotógrafo sería imposible.

Imagen: Victoria Medina

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