Con los humos subidos

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Hace ahora poco más de dos años, el 1 de enero de 2006, estaba en vigor una de las leyes más polémicas del mandato del José Luis Rodríguez Zapatero, la ley Antitabaco. Esta ley pretendía  y pretende crear espacios libres de humo, espacios en los que conviven gente fumadora y no fumadora. Quizás uno de los más importantes sea el lugar de trabajo, o en nuestro caso, lugar de estudio.

Esta ley se ha ido cumpliendo más o menos bien, las oficinas, bares, centros escolares, etc. se han ido amoldando a la norma con relativa facilidad, parece que todos han hecho esfuerzos para respetar la prohibición…..¿TODOS…..?, sería mejor decir casi todos. No hay más que darse un paseo por la Facultad de Ciencias de la Información, para comprobar que los alumnos (y demás personal) han hecho de los pasillos y la cafetería, su irreductible Galia.

Sorprende la diferencia que hay entre esta facultad y el resto de las del campus, por ser en la que menos se respeta la ley antitabaco. María es una estudiante de 5º de la Facultad de Químicas, y nos cuenta que es muy raro ver a alguien fumando dentro del edificio. “En la cafetería, que está lejos del aulario, tampoco es habitual ver a gente con el cigarro”, explica esta universitaria. Y el caso más radical lo encontramos en la facultad de Medicina. Jesús, estudiante de un Máster dice que allí ni hace dos años se veía un cigarro por los pasillos, así que ahora, mucho menos. La polémica ha querido como siempre, saber el origen de este comportamiento. ¿Por qué es nuestra facultad un caso aparte?  No sabemos si es cuestión de autoridad,  alguien que infunda respeto y que sea capaz de decir: “Aquí no se puede fumar”

Yolanda, María y Ana son alumnas de 4º de publicidad, las dos primeras son fumadoras, la última, no. Ana, afirma estar encantada con la prohibición, sus compañeras no tanto, aunque tampoco le dan mucha importancia: “Nunca respetamos lo de no fumar. Si la gente no lo respeta nosotras tampoco lo vamos a hacer, porque además no tiene repercusión para nadie”.

Con la llegada del frío, los pasillos de la cafetería vuelven a tener el mismo aspecto de hace dos años, una gran cortina de humo, los trabajadores de la cafetería afirman que tienen que llamarle la atención a alguien cada cinco minutos. Los no fumadores se quejan de la situación, pero nunca dicen nada. “Yo estoy deseando que no se pueda fumar en ningún sitio, nunca le he dicho nada a nadie, pero ha habido veces en las que me ha molestado”, dice Ana. En eso sus amigas le dan la razón, “entendemos que puede haber gente a la que le moleste”.

Todos llegan a la misma conclusión, los no fumadores tienen derecho a quejarse porque la gente no respeta la prohibición, pero nadie hace nada por remediarlo. Los no fumadores no protestan, y los fumadores ni respetan la ley, ni preguntan antes de encenderse un cigarro si molestan. Y entre humo y humo todos salimos perdiendo.

La polémica quiere saber tu opinión, tanto si fumas como si no, y aportamos un dato curioso, nadie fuma en el edificio nuevo. ¿Por qué será?.

1 Comentario

  1. Es una vergüenza! Yo no soy fumadora y, haciendo un gran esfuerzo puedo entender que la gente fume en los pasillos y otras dependencias. Pero lo que no puedo aguantar es que fumen a mi alredador si estoy comiendo porque me estropean la comida.
    Esto en la cafetería de nuestra facultad es algo normal. No es la primera vez que me tengo que cambiar de sitio durante la comida para comer tranquila. Tal vez, la culpa también sea nuestras por no quejarnos pero creo que todos somos mayorcitos para respetar a los demás no?

  2. Estoy totalmente de acuerdo con Yols. Soy una estudiante de 5º de Periodismo no fumadora, pero como si lo fuera, pues inhalo el humo del tabaco de mis compañeros de facultad.

    Al principio de entrar la ley en vigor, parecía que la gente se la tomaba un poco en serio, al menos se molestaba en “esconderse” en el baño por la vergüenza de que los vieran “no respetando las normas” o a los demás… pero ya, les da igual.

    Ojalá vuestro artículo les diera que pensar…

  3. Invito a todos los no fumadores, asqueados del tabaco, a ejercer nuestro derecho y que cada vez que veamos a alguien fumando no nos de miedo a decirle que se vaya a la calle a fumar

  4. Yo soy fumadora, y no como dentro de la cafetería porque, en teoría no se puede, de todos modos entiendo que a la gente que no fuma le moleste, pero nunca he tenilo inconveniente en apagar un cigarro cuando alguien me lo pide. Eso sí, no puedes prohibir fumar en toda la facultad, principalmente porque, como si fuéramos apestados, tenemos que huir a la calle cuando hace un frío de pelotas, y…no. Que habiliten una zona, que tenemos una cafetería bien grande, estoy segura de que si hacen zona de fumadores la gente no acapararía los pasillos.
    Y en el edificio nuevo no se fuma, tamto, por la sencilla razón de que es nuevo y nadie ha fumado nunca ahí, a parte de que es mucho más cómodo bajarte a fumar en ese bloque, que en la laberíntica facultad.
    Somos un pueblo de tradiciones

  5. Y añado, y cuando al de al lado en clase tengo a alguen a quien le huelen los sobacos a sudor revenío…yo tb tengo derecho a respirar aire puro. O cuando me duele la cabeza y tengo a un grupo que chilla como en un concierto al lado, o cdo en clase los de delante no paran de hablar, también tengo derecho, no???

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