Con la muerte

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Con la muerteA la muerte no le temas
aunque pase por la calle,
deja que solita estalle
tras saberte sin problemas.
Ay, la muerte, cómo quemas,
sobre mi bosque frondoso;
mas saco el pecho orgulloso,
no me doblega el quebranto;
hago el cantar en su canto,
pues soy un hombre sabroso.

Cierra los ojos y duerme
pedazo del alma mía,
deja que despunte el día
que ya volverás a verme.
Nada puede ya vencerme
porque vivo yo en el canto;
cuando ya no aguantes tanto
vivir… mira el cielo necio,
que no tiene ningún precio,
pues al verlo sana el llanto. 

A la muerte no le temas
aunque pase por la calle,
deja que solita estalle
tras saberte sin problemas.
Deja atrás tantos dilemas
que la muerte no es oscura,
ni densa, ni prematura,
cuando se vive ligero;
si tu andar es pasajero
que no importe la envoltura. 

Cierra los ojos y duerme
pedazo del alma mía;
deja que despunte el día
que ya volverás a verme.
Si quizás ya no tenerme
te ocasiona cierto llanto,
mi cuerpo no es para tanto;
verás cómo me nivelo,
si solo miras al cielo,
que en el cielo está mi canto. 

*Inspirado en la primera cuarteta de ‘A la muerte no le temas’ de Nicomedes Santa Cruz.

Fuente de la imagen: Google Images

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