Con la breve bendición de San Atenógenes

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Páginas de Espuma presenta la segunda edición de Por favor, sea breve: una antología de relatos hiperbreves de cuya selección y prólogo se ha ocupado Clara Obligado.

SEA BREVE“Muy bueno”. Sin duda, esas dos palabras (esas dos únicas palabras) serían la perfecta reseña de Por favor, sea breve. Posiblemente, ese sería el mejor modo de respetar el espíritu de esta obra… más aún teniendo en cuenta que este párrafo contiene más palabras que un buen puñado de los relatos seleccionados en el libro. Sin embargo, aunque esta reseña termine siendo más larga que cualquiera de ellos, es imposible no detenerse y descubrirse ante los grandes nombres cuyos textos han sido incluidos: Juan Ramón Jiménez, Jorge Luis Borges, Dulce Chacón, Julio Cortázar, Max Aub, Ramón Gómez de la Serna, Mario Benedetti, Gabriela Mistral o Rubén Darío, entre muchos otros.

En total son 167 relatos hiperbreves, cada uno de ellos partes de un universo (pequeño, pero completo) en sí mismo; cada cual con su propio estilo, su propia técnica y su propia temática: desde lo mundano hasta lo surrealista; desde las menciones mitológicas hasta la poesía condensada en una frase; desde un pensamiento que parece surgido de la filosofía zen hasta unas pocas palabras que, de primeras, provocan indiferencia… hasta que una segunda lectura, más consciente, hace surgir la realidad oculta en ellas.

El único punto en común que existe entre todos es que ninguno ocupa más de 33 líneas. En esta edición cada pieza ha sido colocada según su número de palabras en sentido descendente. Así, el libro se inicia con el relato El Campeonato Mundial de Pajaritas, de Luis Britto García -que ocupa poco más de una hoja-, y termina con Amenazas de William Ospina: una historia de tan sólo 11 palabras. Es en las últimas creaciones donde se aprecia realmente la imaginación requerida para crear algo de calidad en este tipo de literatura, y la dificultad que implica sustituir las explicaciones (con lo acostumbrados que estamos a darlas y a recibirlas, incluso cuando no son necesarias), por una idea fundamental que, sin embargo, funciona mejor que un largo texto descriptivo.

Hay que felicitar a Clara Obligado por su trabajo de selección. Quizás no estén todos los que son (aunque en la misma editorial ha sido publicado Por favor, sea breve II) pero sí son todos los que están. Y los que están, es por merecerlo. En conclusión, esta es una obra que se presta a ser leída y releída. También es el perfecto libro comodín que regalar a alguien cuyos gustos literarios no conocemos, pues es tanta la variedad de autores y temáticas, y es tal el desafío que supone escribir un relato hiperbreve de calidad, que cualquier amante a la lectura valorará y disfrutará esta obra.

Y, por último, no puedo dejar de mencionar la anotación con la que este libro termina… posiblemente, pase desapercibida a todos aquellos lectores que, nada más terminen de leer el último relato, cierren el libro sin ojear los índices finales: “Esta segunda edición de Por favor, sea breve. Antología de relatos hiperbreves se terminó de imprimir el 18 de enero de 2013, 1717 años después de que San Atenógenes muriera en la hoguera mientras narraba un relato hiperbreve”.

Imagen: brokenbiro 

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