Comprar una abstención en Paraguay cuesta 12 dólares

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El pasado domingo 21 de abril Paraguay nombró nuevo presidente, Horacio Cartes, en unas elecciones con 120.000 votos en blanco. De estos, resulta que un alto porcentaje son comprados por miembros de algunos partidos políticos con el fin de definir la balanza electoral a su favor.

Elecciones Paraguay. Foto cedida por googleComprar o vender votos en este país es una tradición que, aunque no nació aquí, ha ido creciendo con los años. Por unos 50.000 guaraníes, lo que viene a ser unos 12,5 dólares, se puede comprar un voto y también una abstención. Para combatir esto los observadores internacionales que intentan proteger la democracia batieron récords el pasado domingo. Durante la campaña electoral una cámara captó al senador del Partido Colorado, Silvio Ovelar, negociando un trato, conocido como “trato de caballeros”, con dos dirigentes del Partido Liberal. En las imágenes se veía como uno de los liberales le ofrecía un asentamiento de 200 personas, por lo que el senador se veía dispuesto a pagar 100.000 guaraníes, unos 25 dólares, por cada voto. Para eso Ovelar exigió que se les pintase el dedo con tinta. Esta es una costumbre que hay en muchos países de Latinoamérica como garantía de que esa persona no votará. Tras descubrirse estas imágenes, Silvio Ovelar fue suspendido dos meses.

Este es un negocio que se ha ido complicando, ahora se paga una vez se ha votado y se exigen fotos o vídeos que garanticen que se ha cumplido. Pero, además, hay diferencias entre las ciudades y las zonas rurales. En estas últimas se práctica el “corralón” que consiste en conducir a varias decenas de personas a un lugar, resguardado de políticos rivales y se esperan allí hasta que llega la votación.

El negocio es muy antiguo. Desde que se instaurara la democracia en Paraguay, hace 20 años se ha llevado a cabo esta práctica. Según el analista Alfredo Bosccia, en declaraciones publicadas por El País, la gente sale con mucho dinero en efectivo recorriendo las casas de los opositores y consiguen dos, tres y hasta cuatro cédulas de identidad. A pesar de todo, muchos han sido los observadores internacionales que han llegado desde la Unión Europea. Sin embargo, reconocen estar ante un grave problema ya que, como algunos afirman, “sólo pueden denunciar hechos, no rumores”, y están tan bien organizados que los hechos resultan complicados de esclarecer. 

En las elecciones del pasado día 21 los votos en blanco y nulos, si fueran una fuerza política, estarían en el cuarto lugar en cuanto a las preferencias. En total 121.589 votos entre blancos y nulos. Esto duplica el resultado de las elecciones de 2008. De estos lo que queda saber es que porcentaje es el que verdaderamente eligió esto por su propia voluntad.

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