Como un caballo desbocado

0
71
Fuente: Lotus F1 Team
Fuente: Lotus F1 Team

Gran triunfo de Fernando Alonso ante su público en una carrera en la que los neumáticos resultaron determinantes. Brillante segunda puesto para Kimi Räikkoönen con tan sólo tres entradas a boxes. Sebastian Vettel, estuvo en la pelea pero terminó cuarto. Felipe Massa completó el podio.

Cuando un piloto de Fórmula Uno y su equipo se plantean realizar una carrera perfecta, debe parecerse mucho a lo que Ferrari y Fernando Alonso escenificaron sobre la pista del Circuito de Montmeló. No fue una gran carrera porque el español hiciese una buena salida, de vital importancia tras su quinta plaza en la parrilla. Ni porque fuese capaz de adelantar las veces necesarias a quien se le cruzara en su camino, incluidos Lewis Hamilton y Kimi Räikkönen en la tercera curva del Gran Premio, en el que dicen que es uno de los peores escenarios del campeonato para hacerlo. Tampoco por volar, vuelta tras vuelta, y demostrar durante toda la prueba ser el más rápido con las ruedas maltrechas o recién salido de boxes.

Resultó ser una carrera espectacular porque en ella pudimos ver cada una de esas facetas. Porque necesitó fervientemente dominar en todos los aspectos para sacar ventaja a sus rivales y poder optar a la victoria. Y porque la escudería italiana completó la hazaña, con una estrategia acertada desde el muro y bien ejecutada en los garajes. Hasta Felipe Massa se puso el traje de Magic cuando a éste ya no le hacía falta y se sacó de la chistera un carrerón que culminaría con los dos cavallinos rampantes sobre el cajón.

El Gran Premio de España comenzó, como suele ser habitual, con la mirada puesta en el semáforo. Sin embargo, cuando apenas iban transcurridas unas vueltas la atención se dirigió peligrosamente a los neumáticos. Había quien tenía la consigna de correr desde un principio; y otros que formarían parte de una especie de cacería por remontar posiciones y mantenerse en la carretera. Hamilton era de los primeros, y el segundo lugar que ocupaba en la línea de salida fue el momento en que más adelantado le vimos. A su Mercedes, como al de Niko Rosberg, le quemaban los zapatos. Entre tanto, Vettel, Räikkönen y Alonso, iniciaron sus hostilidades desde el principio mismo. El fantástico doble adelantamiento de Fernando Alonso a Hamilton y al finlandés, levantó de sus asientos a una afición entregada que seguiría disfrutando durante toda la carrera.

Pero los problemas de graining no serían cosa únicamente de Hamilton; uno a uno, fueron superándole sus rivales hasta quedar fuera de los puntos. Sebastian Vettel también sufrió lo suyo y, pese a que siempre estuvo en la pelea, nunca llegó a luchar por la victoria. Además, su decisión de entrar a sustituirlos siempre más tarde que los pilotos que tenía por delante, le lastró de manera definitiva. El que conocía el valor de sus gomas y las cuidó como si su vida fuese en ello fue Kimi Räikkönen, que no sólo gozó de un buen ritmo de carrera sino que lo hizo ahorrándose una parada en boxes. Era el único modo de compensar la velocidad endiablada del monoplaza rojo.

El bicampeón español, que alcanzó la primera posición tras 15 vueltas perfectas, dedicó todos sus esfuerzos entonces a que la victoria no se le escapara, y pudo disfrutar en cada giro de lo que estaba cosechando ante su público. Las gradas teñidas del rojo de Ferrari y el azul asturiano rugieron en cada adelantamiento de su ídolo, después de cada cambio de neumáticos, en cada paso por vuelta. Tras la victoria, Alonso se coloca tercero en la clasificación de un campeonato que lidera Vettel, con 89 puntos, y que amenaza Räikkönen con 85. Cuando a una escuadra impecable se le suma la magia del mejor piloto de la década este es el resultado. La próxima cita será en Mónaco el próximo 26 de mayo. 

Dejar respuesta