¿Cómo quieres que te llame?

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Durante el partido de semifinales de Copa entre el Barcelona y el Almería, me fijé en una jugada de ataque de los de José Luis Oltra. Concretamente, en uno de sus delanteros, Henok Goitom, de nacionalidad sueca pero de origen eritreo. No conseguía apreciar correctamente lo que ponía en su camiseta, pero olía a extravagancia por los cuatro costados, al igual que su compañero de equipo Modeste M’Bami, que luce orgulloso un simple “Mo” en su camiseta.

En uno de los córners a favor del Almería, vi que no estaba escrito en caracteres occidentales, lo cual me llevó a investigar sobre las procelosas historias que llevan a los jugadores a poner según qué leyendas en sus camisetas. Aquí van las más llamativas que pueblan el planeta fútbol hoy día.

Empezando por el propio Goitom, quien ha decidido poner encima de su número 23 su nombre en Tigrinya, su lengua materna, hablada en el centro de Eritrea principalmente. No a todos los aficionados del Almería les ha gustado esta decisión (creo que a los comentaristas que no cubren habitualmente al conjunto andaluz tampoco). En su favor hay que decir que es una forma de culturizar a la afición futbolera, siempre acusada de inculta y barriobajera. Nunca viene mal conocer un poco más de países olvidados como puede ser Eritrea en este caso.

En España hay una amplia libertad a la hora de ponerse el nombre en la camiseta, por lo que no resulta extraño ver casos como el de Guti, quien decidió, en sus últimas tres temporadas en el Real Madrid, saltar al campo con la leyenda “Guti.Haz”. De ahí al “Guti, haz algo” había sólo un paso, y las jocosas aficiones españolas (hasta la suya propia) no dudaron en hacer suya esta expresión. Genio y figura el hoy jugador del Besiktas, al que siempre se le pidió en España un poquito más.



Por otra parte, también está el ejemplo de aquellos jugadores que eligen ponerse una leyenda determinada sobre su dorsal y luego la gente los llama como han estado acostumbrados desde siempre. El caso más evidente está en el Barcelona, donde a Sergio Busquets poca gente en los medios de comunicación le llaman Sergio, como a él le gustaría que le llamaran, sino Busquets. El apellido de uno de los porteros más carismáticos y que menos indiferente ha dejado al barcelonismo sigue pesando mucho, hasta tal punto que ha heredado su mote (Busi)

También los hay que tienen cierta consideración por el prójimo y evitan al llegar a nuestro país que les odiemos sólo por el nombre que tienen. De este modo, Van Bronckhorst prefirió lucir “Gio” desde el primer día y olvidarse de problemas. Con la Selección holandesa siempre lució su apellido completo.

Viajando más al sur conocimos a principios de temporada la completa inmersión de las nuevas tecnologías en el mundo delfútbol. No es el ojo de halcón que tanta alergia le da a Joseph Blatter, sino el idioma sms, que el sevillista Julien Escudé utilizó para hacer más fácil si cabe la escritura de su nombre. Otro ejemplo que es motivo de bromas en cada retransmisión del Sevilla. Eso sí, en la Champions y en la Europa League juega con su nombre habitual, posiblemente por imperativo de la UEFA. Sqd pasará a la historia por ser uno de los mejores centrales del Sevilla en este inicio de siglo y también por ser el más innovador.

Viajemos ahora hasta Alemania, la tierra de los apellidos impronunciables. Ellos están acostumbrados, pero eso no quita que haya honrosas excepciones estilo Gio que quieran hacer más fácil su identificación, sobre todo para el mercado latino. Así, Jakub Blaszczykowski, talentoso interior derecho polaco del Dortmund, ha preferido jugar como Kuba antes que con ese apellido tan lustroso. De momento no le va mal ni a él ni a su equipo, líder destacado y con media Bundesliga en el bolsillo.

Si hay algún lugar donde la seriedad y el rigor lucen sobremanera sobre loscampos de fútbol es Inglaterra, la cuna de este deporte. Hasta hace pocos años, todos los jugadores tenían que lucir su apellido… Hasta que comenzaron a desembarcar jugadores brasileños. Gilberto fue uno de los pioneros a su llegada al Arsenal, y rápidamente tomaron nota los que llegaron tras él: Anderson, Jo, Robinho, etc. Fábregas, al llegar, dijo que aparcó el mote de Cesc por la tradición inglesa, aunque viendo posteriormente a jugadores como el Chucho Benítez (ex Birmingham), quizá se haya arrepentido.

Una vez normalizado el uso de los apodos, Javier Hernández quiso seguir manteniendo con vida el apodo que hizo famoso a su padre en tierras mexicanas. Javier Chícharo Hernández debe de estar orgulloso cada vez que ve a su vástago perforando las metas inglesas y escribiendo en mayúsculas bien visibles el diminutivo del apodo que le pusieron por sus ojos verdes.

Quizá sea en México donde más aceptadas estén las extravagancias respecto a lo que reza en las espaldas de los futbolistas. De hecho, la gran mayoría juega con sus apodos a cuestas, aunque siempre hay cracks que llevan esto al extremo, como Adolfo Bautista, el Bofo, el Dennis Rodman del fútbol azteca, que a sus numerosos cambios de look y a su manía de jugar en manga corta y con un solo guante, sumó el ser el primer jugador de la historia del fútbol en saltar al campo con tres cifras. El ‘100’ siempre da que hablar, aunque hoy día ya no lo lleve.

Para nosotros siempre han sido especialmente incómodos los partidos entre equipos del lejano Oriente, más en periodos de Mundiales y Copas de Asia. Desde 2002, en los que Corea eliminó a España del Mundial, siempre se ha tenido tirria a este país, en parte también por la poca variedad nominal que tenían. No es difícil encontrar varios Lee o Kim en estas selecciones, por lo que en los últimos años, han optado por utilizar sus nombres de pila, de dos sílabas, uniéndolos y formando una palabra, para “facilitar” la labor a los periodistas deportivos occidentales. No tenemos problemas para diferenciar a Park en el Manchester United, pero si vemos un partido de los Guerreros Taeguk, hay que buscar a Jisung (así, todo junto). Lee, el lateral que se hizo famoso en el PSV, hoy es conocido como Youngpyo.

La FIFA quiso terciar en estos aspectos. Tan inmovilista como de costumbre, prohibió a varios jugadores de la Selección argentina lucir en sus camisetas sus apodos, obligando a que lucieran sus apellidos. Así, el Kun fue Agüero sin más; igual que Tévez se dejó al Apache en casa. No todos cumplieron esta norma. Jonás Gutiérrez jugó con su nombre de pila sin problemas, igual que lo ha venido haciendo desde siempre Xavi, y también se coló algún que otro apodo. No hay que olvidar que Kaká no es ni el nombre ni el apellido de Ricardo Izecson dos Santos.

Como tradicional del fútbol que soy, me inclino más por la opción de utilizar el primer apellido en las camisetas, aunque eso comporte riesgos como el de que se acumulen tres García (en el Espanyol están David, Luis y Sergio), o de que la camiseta se quede pequeña, como le ha sucedido durante toda su carrera al holandés Vennegoor of Hesselink. ¿Conocéis otros casos de nombres/apodos extravagantes?

Texto: Elaboración propia

Fotografías:

http://foro.blanquivioletas.com/viewtopic.php?f=80&t=44336&start=1110

http://listado.mercadolibre.com.ec/CAMISETA-DE-CHUCHO-BENITEZ-BIRMINGHAM

http://www.laschivasrayadas.com.mx/100_bofo_pelirojo-fotos_de_chivas_guadalajara-igfpo-1435292.htm

http://www.resultados-futbol.com/foto/guti-haz_25417

http://www.bundesliga.de/de/liga/news/2008/index.php?f=0000108623.php&fla=1

http://www.ligafutbol.net/primer-gol-de-chicharito-hernandez-con-el-manchester-united/

http://miraelmundialonline.com.ar/tag/republica-de-corea/

http://cronometroderecords.blogspot.com/2009_11_01_archive.html

http://www.ambernectar.org/blog/2010/01/kit-review-20092010/

3 Comentarios

  1. El bofo no fue el primer mexicano en usar 3 cifras, en la decada de los 90 Jesus Arellano con el Monterrey usaba el 400 y como olvidar el 1+8 de Zamorano con el inter

  2. Cierto, aunque creo que fue algo puntual debido al 400 aniversario de la ciudad de Monterrey. También hubo otro jugador, Abdul Thompson, que portaba el 690 en honor a una emisora de radio

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