¡Cómo me gustan los hombres!

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Hace casi tres meses que empezó la liga y hace casi tres meses que a penas veo a mi novio. Se le va la vida en cada uno de los partidos y solo hay que oír los gritos de sufrimiento cuando su equipo falla un gol o el imbécil del portero (siempre que al portero de su equipo le meten un gol pasa a ser inmediatamente un imbécil) no consigue parar el balón.

Y lo mejor es escuchar el resumen que te hace sobre el partido: “Bueno, no ha estado mal; en la primera parte no han hecho nada pero luego se han animado; ya sabes, el fútbol es lo que tiene” ¿Para llegar a esas conclusiones se necesitan noventa minutos de juego?

Pero es que los hombres son así, y no me extraña que tras tanto sufrimiento, tengan que canalizar toda la testosterona que producen de alguna manera. Y qué mejor forma que la tan conocida por las mujeres: los piropos. Un poco rudos como son, los hombres tienen a veces curiosas formas para dejar prendadas a las féminas que les llaman la atención. Y es que estamos en el país por excelencia del piropeo, pero un piropeo de “mono”; sí, porque es ver por la calle un grupo de tíos vestidos con mono de trabajo (da igual que sea amarillo, naranja o azul) y pensar: “Como no me digan algo me deprimo”.

En este arte del piropo, se pone de manifiesto una cuestión de competitividad más que de otra cosa: les sirve para lucirse ante el resto del grupo de machotes y demostrar lo atrevidos que son. Y por esa razón, las mujeres tenemos que soportar frases impulsivas (porque van directamente de su sexo a la boca) como: ” ¡Guapa! Tienes dos ojos como dos sartenes, que cuando te miro se me fríen los huevos!”. ¡Hala! Testosterona para dar y tomar. Pero es que el hombre es un ser en acción. Eso significa que a veces actúan antes de evaluar todas las posibilidades, y van probando de las opciones más fáciles a las más complicadas a medida que no funcionan. Lo importante para ellos es no quedarse quietos y sentir que están haciendo algo para solucionar el problema.

Y como ejemplo de lo anterior es su conocida afición a creerse un “manitas”, o un “bricoman”, asi que échate a temblar cuando tu chico te diga: “No llames al fontanero que yo lo arreglo”. Cuando se disponga a arreglar la lavadora, empezará a hacerte preguntas de lo más inútiles como: ¿Está enchufada? Sin comentarios. O ¿En qué notas que no funciona? Pues en que no lava, ¿en qué va a ser?. Pero finalmente conseguirá recomponerla y te tocará felicitarle, porque cualquier hombre del mundo necesita que le admiren para no perder su nivel de autoestima. Será fácil complacerles, basta muchas veces con un largo “Ooooooh” de admiración que será mejor si va seguido de: “¡Qué fuerte!”, “¡Qué rápido!” (cuidado, no lo utilices en el momento equivocado…), o algo más creativo como: “¡Qué barbaridad!” porque el bárbaro inseguro que lleva dentro crecerá hasta 3 centímetros de altura por lo menos.

Y serás una chica con suerte si tu hombre te echa una mano a la primera porque lo típico es que escuches su frase preferida: Él tirado en el sofá con el mando de la televisión entre las piernas como si fuera una prolongación de su masculinidad, embobado con cualquier programa como una carrera de caracoles que: “Parece mentira lo emocionantes que son, ¿verdad cielo?” Pues sí, parece mentira, sí… Tú le pides alguna cosa, y automáticamente, sin ni siquiera haber escuchado lo que le has dicho, te suelta: “Si cari, ahora voy”. Estas cuatro palabras son sinónimo de “Igual me muevo algún día”, o “Cuando me lo vuelva a pedir chillando, ya me lo pienso”. ¡Ay! Si es que los hombres son monotarea, se concentran tanto en algo que son incapaces de desviar la mínima atención a otro lugar. Al final va a ser cierto lo que decía mi abuela: “Los hombres son más simples que el mecanismo de un botijo”.

Fuente de las imágenes:
http://www.reportajes.org/2007/05/24/%C2%BFes-facil-ser-hombre/
http://www.elrevoltijo.net/

5 Comentarios

  1. Un poco banal y frívolo el artículo, ¿no? Se conoce que has conocido pocos hombres, o equivocados, tal vez…

    Me parece lamentable que hoy en día todavía haya estas “guerras de sexos” y que tengamos que aguantar semejantes generalizaciones tontas.

  2. Completamente de acuerdo con Alberto.

    En cuanto a la foto que ilustra tu entrada… me temo que es el cliché de siempre. Antes de abrir batalla en ciertas cuestiones, las feministas deberíais terminar con ese tipo de convencionalismos que no hacen sino minar vuestro mensaje. Con esa foto estás reforzando el frame de tus “enemigos” (los hombres). Estás aceptando el marco que dice que vosotras no pensáis en sexo. Es decir, que no lo consideráis importante y por lo tanto nosotros tampoco deberíamos teneros en cuenta en ese sentido.

    Un saludo.

  3. Es una pena que hayas tenido tan mala suerte en la vida por conocer a tíos tan simples. Sigue buscando e igual tienes suerte. O abre tu mente y deja de generalizar, que es muy peligroso.

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