Comida orgánica; no más saludable por ello

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Hoy en día, la creencia de que los alimentos orgánicos son mejores nutricionalmente que el resto de alimentos convencionales está muy extendida entre los consumidores. Sin embargo, muchos estudios demuestran que no tiene por qué ser así, y que, aunque la elección última es del comprador, no hay que dejarse llevar por la etiqueta “BIO”.

HuertoSin aditivos químicos y sin ningún tipo de sustancia sintética, así es como se presentan al consumidor todos aquellos productos alimenticios calificados como “productos orgánicos”. Se les califica como tales por su producción ecológica y cuidadosa con el medio ambiente. A su vez, son tratados durante su cultivo sin productos químicos y sin ningún tipo de técnica aceleradora para acortar la hora de su cosecha. Todo natural.

De esta manera, al consumidor medio le surgen una serie de preguntas en cuanto a si es más nutritivo y si debería o no comprar estos productos a pesar de que su precio sea más elevado, consecuencia directa de que el proceso de producción sea más natural y no contamine el medio ambiente. ¿Pero realmente es más saludable y beneficiosa?

Es muy importante en este caso escuchar las voces de los expertos que aseguran que la palabra orgánico o que la denominación “BIO” no tiene por qué conllevar ni mucho menos una mayor calidad en los nutrientes que contenga. De hecho, la Standford University  en un estudio publicado por la revista Annals Of Internal Medicine afirma que apenas hay diferencia entre ambos tipos de alimentos, en cuanto a vitaminas, proteínas y grasas se refiere. Es decir, afirman que los alimentos “BIO” no son menos peligrosos para nuestra salud, ni nos nutren más, ni nos aportan menos calorías.

El mayor contra que existe contra los alimentos no orgánicos son los pesticidas. Estos productos dotados de un alto contenido químico tienen como función eliminar por completo aquellos elementos que obstaculicen el crecimiento y el rápido desarrollo de los alimentos que son rociados. De cualquier modo, los alimentos no orgánicos se encuentran entre unos parámetros de seguridad absoluta y las bacterias anidan tanto en estos como en los alimentos orgánicos.

La Organización No Gubernamental de Defensa del Consumidor, conocida como EWG (Enviromental Working Group) ha creado una lista muy completa sobre aquellos alimentos que contienen una mayor o menos cantidad de estos compuestos químicos. De tal modo que productos como la cebolla, el maíz o la piña apenas contienen restos de pesticidas. Por el contrario las manzanas, las fresas o las espinacas conforman los primeros puestos de alimentos que más contaminación presentan.

 Fotografía: Ángel Rodríguez

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