“Baby’s in black”, el romance de Astrid Kirchherr y el quinto Beatle

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Hamburgo. Octubre de 1960. Los tugurios del barrio de Sankt Pauli se estremecen con cinco británicos que tocan a todo volumen. Nadie los conoce, pero en unos años serán más populares que Jesucristo. En aquella formación embrionaria de los Beatles se encontraban John Lennon, Paul McCartney, George Harrison, Pete Best (luego sustituido por Ringo Starr) y el bajista Stuart Sutcliffe, que durante los meses de aventura alemana conoció a Astrid Kirchherr. Su amor fue instantáneo y vivieron un romance de película hasta la desgraciada muerte del primero, a los 21 años de edad, debido a una hemorragia cerebral.

El dibujante Arne Bellstorf (Dannenberg, Alemania, 1979) bucea en los orígenes de los Beatles y la cultura juvenil europea de los sesenta en Baby’s in black (Sins Entido), un cómic que gira en torno al “cuento de hadas” protagonizado por Sutcliffe (músico mediocre, pintor de gran talento) y Kirchherr (fotógrafa de éxito a la que también se atribuye el característico peinado del grupo de Liverpool).

La Huella Digital habla con Bellstorf acerca de su última obra, cuyo título hace referencia a la canción que Lennon y McCartney compusieron para Kirchherr tras el fallecimiento de su “alma gemela”.

Pregunta. ¿Qué pretendía plasmar en Baby’s in Black?
Respuesta. La historia trata sobre gente joven que escucha rock ‘n’ roll, por primera vez, en el comienzo de una nueva era. Las canciones que los Beatles tocaron en Hamburgo no eran suyas, no era el pop inteligente que les hizo famosos, sino puro R&B americano. Esa música encajaba perfectamente con la atmósfera de los sótanos de mala muerte en que actuaron. La puesta en escena, su presencia en el escenario, su actitud…, todo era muy distinto a lo que representaban Astrid y sus amigos.

Ella siempre fue ‘cool’, muy metida en el mundo del jazz, la literatura y el cine, una mujer influida por la mirada de los existencialistas franceses y su musa Juliette Greco. Le gustaba el lado caliente de los Beatles, pero se fijó en Stuart, el tipo más interesante e introvertido de la banda. Eso es lo que yo quería representar: dos mundos que chocan, dos personas que se enamoran. Todo parece perfecto hasta que, como en una novela existencialista, la vida demuestra su carácter absurdo e irracional.

P. ¿Qué le atrajo del romance entre Sutcliffe y Kirchherr?
R. Siempre he estado interesado en los inicios de la cultura pop y la forma en que se percibía la música antes de la llegada del capitalismo. La década de los sesenta lo cambió todo. Desde un punto de vista musical, creo que todo se inventó en esa época: los estereotipos, los clichés del rock, los formatos comerciales y no comerciales, las poses… Todo estaba allí y, desde entonces, no ha habido más que repeticiones. Veo la música como parte de una cultura determinada y, para retratar esta cultura, necesitaba a las personas. Podría haberlo hecho con personajes de ficción, pero luego encontré fotos de Astrid y leí acerca de ella. A partir de ese momento, me di cuenta de que su historia con los Beatles funcionaba a la perfección. Sus personalidades están definidas por la música que escuchan o la ropa que llevan; muestran realmente cómo era la cultura juvenil europea en esos tiempos.

P. ¿Podría describir qué clase de barrio es Sankt Pauli?
R. Era muy diferente en los años sesenta. Astrid y sus amigos fueron la primera generación de estudiantes que iban allí a bailar y escuchar música, mezclándose con la clase obrera en los bares y clubes nocturnos. Antes de eso era una zona roja y nadie de clase media o alta se atrevía a pisar sus calles. Hoy en día está lleno de turistas y gente joven que va a emborracharse por primera vez en los bares baratos. También hay un montón de prostitutas y clubes de striptease. Pero al mismo tiempo se ha convertido en un distrito atractivo para los agentes inmobiliarios y los alquileres han subido de precio, ya que está cerca del puerto y el río. ‘Aburguesamiento’ era una de las palabras más utilizadas entre las personas de Hamburgo en los últimos años.

P. Las fantasías de Kirchherr se desarrollan al ritmo de “Love me tender”, un tema de Elvis Presley. ¿Cómo se coló ese “intruso” en la banda sonora del cómic?
R. Era la única canción que Stuart cantaba en el escenario con los Beatles y luego se la dedicó a Astrid. De alguna manera, se convirtió en ‘su canción’. Cuando investigué un poco más, me di cuenta de que las letras también se adaptaban perfectamente a su historia de amor. En la versión original de Elvis parece que le oímos cantar la última estrofa desde la tumba, desde el cielo. En realidad, es la canción de una persona muerta.

P. Y hablando de música, ¿qué solía escuchar mientras dibujaba este libro?
R. Muchas cosas de los cincuenta y los sesenta: R&B, soul, bandas previas a los Beatles, grupos de chicas… Luego descubrí el material que Harrison y Lennon hicieron en solitario en los años setenta, que me encantó. Por cierto, David Bowie es uno de los músicos favoritos de Astrid.

P. ¿Considera que la historia de Sutcliffe y Kirchherr puede resultar un poco empalagosa? Es todo tan idílico…
R. ¡Es que ocurrió así! Su relación era como un cuento de hadas y eso es lo que hace que la muerte repentina de Stuart sea tan inquietante. Este es el verdadero existencialismo, los aspectos absurdos de la historia: la vida no es como en una novela o una película, donde existe una forma habitual de construir los relatos y todo tiene sentido. Quería hacer una narración posmoderna, muy a la manera de la literatura de mediados de siglo, y Astrid estaba de acuerdo. No hay héroes ni antagonistas, a excepción del propio destino. La vida de Stuart, su talento prometedor y su perfecta relación con Astrid, se cortan de repente cuando todo a su alrededor apuntaba hacia un futuro exitoso.

P. Al margen de sus entrevistas con la fotógrafa, ¿qué trabajo de documentación ha realizado para este cómic? 
R. Tenía un par de libros sobre el Hamburgo de los años cincuenta y sesenta que fueron muy importantes para captar el ambiente adecuado: referencias para las escenas de calle y lugares públicos, modo de vestir de la gente en aquel entonces… Para el guión me base en los relatos de Astrid. No leí demasiado sobre la historia de los Beatles, aunque hay una gran cantidad de libros por ahí. Sí vi las películas de Jean Cocteau y leí un poco acerca de Albert Camus y Jean-Paul Sartre, más que nada para entender el mundo de Astrid y la fiebre existencialista que había entre los estudiantes de arte de Hamburgo.

P. ¿Qué nuevos proyectos tiene sobre la mesa?
R. He hecho un montón de trabajos por encargo, ilustraciones y tiras cómicas para periódicos. Además estoy de gira con el libro, ya que las ediciones extranjeras van a salir en toda Europa durante los próximos meses. Como mínimo, me queda un año antes de olvidarme de Baby’s in black y pensar en un nuevo cómic.

+ Info Arne Bellstorf
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Imágenes cedidas por Sins Entido.

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