Comer y alimentarse

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“Todos los animales se alimentan, pero solo los hombres cocinan”
(Peter Farb y Joe Armelagos, The antropology of eating).

Comer es un hecho fisiológico y cultural. Alimentarse es una necesidad de todos los seres vivos. Los animales se ven obligados a establecer rutinas de comportamiento basadas en su necesidad de alimentación, garantía de supervivencia. El ser humano distingue entre la necesidad de alimentarse como necesidad vital y el ejercicio de comer como acto que subraya su condición de ser pensante. El acto de comer está subordinado a las características de cada individuo o colectividad y los factores que intervienen en las diferentes motivaciones que llevan al individuo a comer son de diversa índole. Desde tiempo de los egipcios tenemos memoria documental del desarrollo de todo un arte culinario cuyo objeto no era otro que honrar a las clases según su estatus social y que relaciona el acto de comer con el sentimiento de plenitud. El ritual del banquete es común a todas las culturas antiguas. La comida excepcional se relacionaba en la antigüedad, y aun hoy día, con el hartazgo y la felicidad de los días de fiesta, y aunque los dietistas y nutricionistas, además del sentido común, apuntan que el exceso no es camino de perfección, comer bien siempre ha sido signo de bonanza. El hombre ha comido, desde siempre, para alimentarse, pero también para celebrar, para sentirse bien, para ser feliz.

El hombre ha tenido la necesidad de alimentarse desde que existe en la superficie de la Tierra. El acto de comer se ha ido conformando paralelamente a su consolidación como individuo social. Comer y nutrirse aparecen como dos actos inseparables, y la realidad de la ciencia Dietética es la de compatibilizar los criterios del gusto con los principios de la buena salud. Comer siguiendo patrones alejados de los rigores dietéticos, tanto por exceso como por defecto, dará lugar a patologías cuya solución habrá de pasar por las manos del dietista.

Entendido el acto necesario de la alimentación como aquel que proporciona al cuerpo alimentos, se puede afirmar que es un proceso consciente y voluntario, y en muchos casos condicionado por las condiciones económicas y sociales del entorno. Comer supone la sublimación del hecho alimentario, que se ve reforzado con componentes culturales e históricos que transforman el mero acto físico de la alimentación en un acontecimiento diario en el que se dan cita la historia y la cultura de cada individuo o colectividad. Si bien alimentarse y comer son términos análogos, aunque entre ellos existan evidentes diferencias de matiz, ambos encuentran en el concepto de Nutrición un espacio semántico común y necesario para dotarlos de sentido. Nutrición es el conjunto de procesos fisiológicos por los cuales el organismo recibe, transforma y utiliza las sustancias químicas contenidas en los alimentos. Es un proceso involuntario e inconsciente que depende de procesos corporales como la digestión, la absorción y el transporte de los nutrientes de los alimentos hasta los tejidos. El estado de salud de una persona depende de la calidad de la Nutrición de las células que constituyen sus tejidos. Es difícil actuar voluntariamente sobre los procesos de Nutrición, y por ello para mejorar el estado nutricional de un individuo es necesario incidir en la mejora de los hábitos alimenticios.

Nutrición y malnutrición

La cara opuesta de la nutrición es la malnutrición, entendida como el déficit absoluto o relativo de energía y nutrientes que produce alteraciones anatómicas y funcionales, procesos anormales de metabolismo, pérdida de peso del individuo, cambios fisiológicos, y reducción de la función de algunos de los órganos del cuerpo humano. Un individuo malnutrido es, por tanto, un individuo enfermo. Las personas malnutridas por falta de alimentos son aquellas que no disponen de los suficientes recursos para producirlos o para acceder a ellos. En el mundo actual las tasas de malnutrición, así como las de subnutrición, son altas. En la sociedad moderna, en la que el sedentarismo, la comida rápida, el déficit en el consumo de productos frescos y las nuevas patologías derivadas de la introducción de hábitos negativos para la salud, como el consumo de tabaco, hacen que estén cambiando los parámetros de consumo de alimentos, la malnutrición se presenta como un problema casi endémico, lo cual no deja de ser paradójico en un mundo cuya producción arroja excedentes cada año. A pesar de la disponibilidad de medios y recursos suficientes, la malnutrición es un hecho palpable a principios del siglo XXI

Fuente de las fotografías:
Blog Vive Joven (http://resaltajoven.blogspot.com/2009_09_20_archive.html)
Blog Salud Diaria (
http://www.saluddiaria.com/hernia-de-hiato-como-alimentarse/)

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