Comedia e ingenio en “Billy el embustero”

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Cartel de la película

Ejemplo destacado del ‘free cinema’ británico, Billy el embustero (1963) es una ácida critica social que narra las desventuras de un joven aspirante a guionista. Dirigida por el talentoso John Schlesinger, la cinta ha soportado con entereza el paso del tiempo, tal y como se pudo comprobar en la proyección realizada el lunes 23 de enero en la Facultad de Ciencias de la Información de la UCM.

El argumento gira en torno a la vida de Billy Fisher –Tom Courtenay-, un joven que trabaja en una funeraria y cuyo sueño consiste en escribir guiones. Billy está descontento con su existencia y suple una realidad anodina gracias a su impresionante imaginación, que no hace más que meterle en líos con su jefe, su familia y sus novias. Sólo encontrará a una persona que le entienda y le aprecie tal y como es: Liz –Julie Christie-.

El film de Schlesinger se encuadra en la corriente del ‘free cinema’ británico, estilo comprendido entre las décadas de los 50 y los 60 del siglo XX que retrataba historias a partir de lo cotidiano. El cineasta refleja la generación de la posguerra, donde la influencia de unos padres que lucharon en el frente colisiona abruptamente con el nacimiento de una nueva época más libre y multicolor: los años 60.

La película adapta la obra teatral homónima de Keith Waterhouse, que, a través de una mirada muy crítica, expone cómo las personas acaban teniendo unas vidas muy parecidas y en las que todo son costumbres y rutina. Pero hay seres humanos diferentes, como Billy, que necesitan vías de escape para suplir todas aquellas sensaciones que no pueden vivir o disfrutar. La imaginación del protagonista se torna en expresión de rebeldía, y pronto empezará a fantasear con escenas en las que ametralla a todos los que se encuentren cerca de él.

Catalogada como una comedia, Billy el embustero es un drama en toda regla. La rebeldía de Fisher fracasa y, a pesar de huir de todo aquello que considera encadenante, la vida real se impone y comprende debe adaptarse.

Las claves que hacen especial este film, además de una historia actual y atemporal, residen en el montaje del mismo, ya que realidad y ficción conviven en múltiples ocasiones y acercan al espectador a ese mundo imaginario del protagonista. No obstante, se trata de una película realista, que se limita a contar unos hechos sin darles tratamiento de denuncia sobre lo infelices que nos pueden hacer los mecanismos en los que se basa el sistema. Un film que no deja indiferente.

  Fotografías cedidas por Vic Films Productions Ltd.

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