Coltán, el regalo envenenado de Congo

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Probablemente este ordenador con el que estoy escribiendo esto contiene coltán (aleación de la que se extrae el tantalio, básico para la elaboración de productos electrónicos). El principal exportador de coltán es el Congo, que desde 1884, más o menos, fue colonia belga. Ahí empezó su infierno histórico: guerras interminables, continua violación de derechos humanos,… En fin, estas cosas que pasan en casi todos los países africanos que ya forman parte de la normalidad, y que ya, desgraciadamente, no nos hacen revolvernos de asco y congoja cuando estamos viendo en el telediario estas situaciones dramáticas.
He copiado el título del reportaje de El País Semanal porque me parece, sencillamente, perfecto. El 80 o 90% de los regalos que haremos los habitantes de la burbuja del mundo desarrollado estas navidades, contendrán en mayor o menor medida coltán, un producto, cuya extracción emplea a niños de todas las edades, además de producir un subdesarrollo impropio de un país con tanta riqueza mineral en su subsuelo. No pretendo hablar de este tema en este escrito, pero sin duda, cualquier mina al aire libre de este mineral podría ser otra “zona cero” más en este mundo, similar o la de Manhattan.

Podría explayarme con datos económicos, sociales, militares, etc. que asolan el Congo, pero no lo voy a hacer, es lo de siempre. Este reportaje me hizo parar un momento a reflexionar sobre la poca vergüenza que tenemos en los países “desarrollados”, sus habitantes. Nos quejamos continuamente del palo de trabajar, de ir a clase lo de cualquier otra memez, cuando no nos quejamos de la crisis económica o del terrorismo internacional. Ya sé que puede parecer demagogia por mi parte pero me la trae al fresco, y quien se queje de algo parecido a eso, o diga me diga que cada uno se ahoga en su vaso de agua particular, ya sabe hacia donde puede ir sacando el billete…

¿Se imaginan como nos miraría un niño de quince años de los que están picando esta mina, de los que sacan los minerales para que un niño de su edad en nuestro mundo pueda enchufar su Play Station, al preguntarle por el terrorismo internacional? Un niño que está trabajando en jornadas interminables por un miserable sueldo (cuando lo tienen), y que, por supuesto, no sabe ni lo que es un colegio. Me imagino que, pico en mano, con su camiseta raída, echaría un vistazo a su alrededor, nos volvería a mirar, y si fuera un poco castizo diría entre dientes: “¿qué cojones me estás contando?.

¿Se imaginan a su hermana de dieciséis años, a la que probablemente violaron por primera vez a los cuatro? Al preguntarle si ha notado la crisis en su casa… A ésta, si aún le quedan fuerzas para sonreír, seguramente nos dedicaría una media sonrisa con sus dientes blanquísimos y ni siquiera pensaría en nada porque no sabe lo que es la crisis.

Otro conflicto que nos queda lejos, otro que pasará casi desapercibido, curiosamente más o menos igual de cercano que el atentado del 11S geográficamente. Otro drama del que no pensaremos cuando estemos cenando con nuestras familias en nochebuena, o enviando mensajes por el móvil en fin de año una y otra vez porque las líneas están saturadas.

En fin, el coltán es el mineral que en los últimos años ha dinamitado las guerras en esta región del África central, que limita con países tan paradisíacos como Sudán, Ruanda, Uganda, Burundi… También sumidos en guerras interminables, mal llamados países en vías de desarrollo. No hay posible desarrollo porque no hay esperanza, y la esperanza es fundamental y está por encima de fondos Monetarios, de bancos mundiales, de cascos azules y de misiones de paz.

Fuentes del texto:
“El País Semanal”, 14 de diciembre de 2008 (nº1681)
Fuentes de las imágenes:
:http://www.elpais.com/fotografia/internacional/sistema/politico/envenenado/elpfotint/20081212elpepuint_14/Ies/

1 Comentario

  1. Zapata gran artículo. Me da gusto leer tus trabajos y saber un poco más de este mundo de mierda que nos ha tocado. Ya habrá momento para la reflexión de los antes escrito. Te felicito. Grande Zapata.

  2. Seguramente, un niño del Congo tampoco se imagina que hoy tú le has dedicado una parte de tu tiempo. Curiosamente (siempre andamos entre paradojas en nuestro mundo) ese tiempo que le has dedicado ha sido posible porque él lo ha hecho posible. Difícil, salir de este entuerto.

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