Colombia: una “facha”da de Democracia

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Colombia presume de tener una de las constituciones más avanzadas y progresistas de América Latina; cuenta con una serie de instituciones que deberían velar por el ciudadano, así como también con una separación de poderes, todo esto con el fin de proyectar la imagen de cualquier democracia occidental. Sin embargo, al momento de hacer efectivas las funciones de estos poderes todo se traduce en que son instituciones ficticias que sirven de fachada para mantener el statu quo de una élite que gobierna el país desde épocas inmemoriales.
La historia de Colombia es tan convulsa y compleja que se necesitarían más de un simple análisis para conocer a fondo todo el doloroso panorama actual. Pero una mirada hacia el pasado habla de una Colombia marcada desde el inicio de la independencia de la España colonialista, es decir, desde sus inicios. A partir de esos incipientes andares independentistas empieza la lucha por el poder. Como en otros países del mundo se crean dos corrientes políticas: liberales y conservadores. Luego vendrán innumerables guerras civiles que crearán más inestabilidad al país.

Sin embargo un hecho fundamental marcará el inicio de la nueva historia (que sigue siendo la vieja) de Colombia: el asesinato del líder liberal Jorge Eliécer Gaitán. Muy querido por las masas, especialmente por los empobrecidos, muere el 1 de Abril de 1948 como consecuencia de su incansable lucha contra las injusticias cometidas por los conservadores (estos propiciaron el asesinato de muchos liberales). A partir de esa fecha sangrienta conocida como “el Bogotazo” donde murieron cerca de 3000 personas, se iniciará otra guerra civil que marcará a la ya dividida República de Colombia.

Desde esas fechas el paramilitarismo tomará una fuerza brutal. Alentados y patrocinados por los terratenientes, conservadores y más élites que dominaban (o dominan) el país se irán institucionalizando con el paso de los años llegando al paroxismo del actual gobierno de Colombia. Si bien el presidente Álvaro Uribe no creo el paramilitarismo, desde sus años de Gobernador de Antioquia este tendrá una presencia más visible e institucionalizada en todos los poderes del estado y la sociedad, llegando a gangrenar a buena parte del país. El ejemplo más reciente está en que cerca de 70 de los 268 congresistas colombianos se encuentran hoy, o presos, o investigados por sus actividades criminales derivadas de sus alianzas con el paramilitarismo. Entre ellas se cuenta el primo del actual presidente Uribe y ex presidente del Congreso que sostuvo relaciones con el máximo jefe de las AUC (Autodefensas Unidas de Colombia) y autor confeso de 336 asesinatos.

El caso más reciente de la “parapolítica” es la reapertura de la investigación contra el actual Vicepresidente de la República de Colombia Francisco Santos por nexos con los paramilitares. El mismo Mancuso reveló que Santos estaba muy interesado en crear un grupo paramilitar en Bogotá que “contaría con el auspicio y la colaboración de la Fuerza Pública”. Y para colmo de males, es muy conocido también el vínculo del presidente de Uribe con el narcotráfico. Amigo íntimo de Pablo Escobar Gaviria (el narcotraficante más conocido del mundo), ayudó a crear la infraestructura aérea para poder sacar la cocaína a USA. Así lo revela la periodista y amante de Pablo Escobar Virginia Vallejo en su libro “Amando a Pablo, odiando a Escobar. Otra evidencia de los vínculos de Uribe con el paramilitarismo y el narcotráfico lo da Sergio Camargo, autor del libro “El narcotraficante nº 82 Álvaro Uribe Vélez” quien escribe que en los años 90 figuraba en una lista elaborada por Estados Unidos, como uno de los narcotraficantes más peligros de América Latina. En la misma lista, figuraba justo tres números antes, en el 79, Pablo Escobar.

Entre tanto Colombia sigue siendo el país más peligroso para ejercer el sindicalismo. En un informe especial, AI reveló que entre 1991 y 2006 2.245 de ellos fueron asesinados, 138 desaparecieron forzadamente y 3.400 más fueron amenazados. Los responsables de estos hechos execrables son los paramilitares, el ejército y el gobierno. Ser de izquierdas suele costar amenazas, el exilio o la muerte, así lo evidencia el genocidio del partido político Unión Patriótica, donde en menos de una década fueron asesinados unos 4.000 simpatizantes, militantes y dirigentes del fallido brazo político de las FARC que truncó así el sueño de conseguir una solución política al conflicto que Colombia acarrea desde hace varias décadas.

Con este panorama no es difícil creer que el país esté en manos de unos mafiosos y asesinos. En Colombia el terrorismo de estado es la norma, la impunidad es la Justicia y la paz es un espejismo de seguridad. Bajo su política de “Seguridad Democrática” Uribe Vélez ha creado una estructura poderosa para ejercer el terror en todos aquellos que no piensan como él. Para eso ha puesto ha su servicio al DAS (servicio secreto) que actúa para espiar a opositores, estudiantes, sindicalistas, líderes campesinos, defensores de los derechos humanos, etc. Otro de los elementos más escabrosos de la famosa ley de “Seguridad Democrática” son los llamados falsos positivos que no son más que el asesinato de civiles (la mayoría jóvenes y campesinos humildes) por parte del ejército y que luego aparecen dados de baja como guerrilleros. De esta forma los soldados y oficiales del ejército reciben recompensas, incluso vacaciones.

Otro hecho dramático es el increíble desplazamiento interno de cinco millones de personas. Es uno de los éxodos más grandes de toda la humanidad, sin embargo poco o casi nada sale en los medios de comunicación de masas. La gran mayoría son campesinos, afro descendientes e indígenas que huyen de las amenazas de paramilitares a sueldo de terratenientes e industriales de los agro negocios que desean sus tierras para expandir los monocultivos. A esto hay que sumarle los gravísimos problemas por la instalación de nuevas siete bases militares so pretexto de combatir el narcotráfico y el terrorismo. Sin embargo parecen destinadas a controlar América Latina, como Israel lo hace en Oriente Próximo. De esta forma menoscaba la propia soberanía colombiana, así como supone un grave problema para los países de la zona que están embarcados en procesos de cambio.

Lo paradójico resulta que ante el actual panorama de violación de derechos humanos, desplazamientos forzados, criminalización de los movimientos sociales contrarios a esa política de despojo y atropello, el presidente Uribe Vélez goce de más del 70 % de apoyo en toda Colombia. Esto sería incomprensible si no estuvieran detrás las multinacionales y los poderosos medios de comunicación que sirven de portavoces del gobierno. Entre otras empresas españolas acusadas de graves denuncias por violar el derecho de asociación, así como de otros derechos se encuentran Gas Natural, Sanitas Internacional, Grupo Planeta, Grupo Prisa (acusado de despedir a sindicalistas cuando compraron radio Caracol), Unión Fenosa, Coca Cola, y una larguísima lista, de las cuales muchas están acusadas de colaborar directamente con el paramilitarismo. Es el caso de Chiquita Brands (la antigua United Fruit Company), acusada de “haber cedido a la extorsión de grupos paramilitares de ultraderecha para proteger sus intereses en Colombia” y mundialmente conocida por la masacre de trabajadores en Santa Marta en la cual basa García Márquez una parte de Cien Años de Soledad.

Frente a este panorama desolador parece imposible luchar contra ese gigantesco monstruo que vigila los privilegios de una minoría mientras condena a los más a la miseria, a la injusticia y a la guerra. Pero al contrario de lo que se pudiera pensar existen estudiantes, campesinos, sindicalistas, etc que luchan a sabiendas de que esto cuesta la vida, lo cual resulta más heroico. Como decía el subcomandante Marcos: “Elige un enemigo grande y esto te obligará a crecer para poder enfrentarlo. Achica tu miedo porque, si él crece, tú te harás pequeño”. Hay algo que muchos no saben y es que al entregar sus esfuerzos por la paz y justicia en Colombia, esa lucha es también por una humanidad que clama por vivir con dignidad, en un mundo que se va al carajo por culpa de unas élites rapaces.

*Texto y fotos: Fernando Chamorro Hernández
Principales fuentes del Texto (se omiten muchas por cuestión de longitud):
Público (19 Oct. 2009) – http://www.publico.es/internacional/262036/vicepresidente/colombia/investigado
El Mundo.es (4 Agos. 2007) –
http://www.elmundo.es/papel/2007/08/04/mundo/2168635.html
El País (12 Oct 2009) – http://www.elpais.com/articulo/internacional/Colombia/mira/espejo/elpepiint/20091012elpepiint_8/Tes
ACNUR –
http://www.acnur.org/crisis/colombia/desplazamiento.htm
Amnistía Internacional –
http://www.amnesty.org/es/stay-informed/publications/books/sindicalismo-en-colombia
Whashington Post – http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2007/01/25/AR2007012501202.html
Rebelion.org (varias noticias y artículos) – http://www.rebelion.org

4 Comentarios

  1. En Colombia el sindicalismo te puede costar la vida, en España los trabajadores se afilian para acomodarse y abandonan así la lucha obrera.
    Ojalá no se cometan en América Latina los mismos errores que en España donde los sindicatos van de la manita del gobierno y callan sus bocas por un puñado de gominolas.

  2. Alejo! Cualquier cosa menos compararme a Sistiaga jajaja. No es que tenga nada en contra de él, de hecho sabes que lo conocí y lo entrevisté pero no me termina de gustar del todo… y en todo caso sería él, sabiendo que mucho de lo que cuento en el artículo pasó después del 2000 lo copío de forma visionaria jajajaj. Un abrazo argentino loco!

  3. Ya ke salió el cachondeo a la luz :

    Fer Cabr**nazo con esa pedazo camara guapa que tienes …

    Coño! cambia la foto que pareces un latin king ó un Latin Lover… y no se cual de las dos bandas callejeras es más peligrosa

    XD Jajgeeg

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