Destellos de genialidad hacia la segunda fase

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La selección española de balonmano se clasificó para la segunda fase del Campeonato de Europa tras vencer a Rusia (30-27) en el partido que cerraba la participación del combinado nacional en la primera ronda del torneo.

El juego de España alcanzó grandes cotas de espectacularidad

Los ataques de ambas selecciones tardaron en desperezarse. El primer parcial, en el minuto cinco, marcó un rácano 1-1 que puso en alerta al equipo español. La historia del partido jugado contra Hungría, cuya inexpugnable defensa consiguió adormecer al veloz ataque de España, podía repetirse. Esta vez la retaguardia rusa, dura muchas veces y al borde del reglamento en otras, también consiguió atascar al equipo español, que en esos momentos sólo halló un líder anotador en la figura de Raúl Entrerríos.

Le costó al conjunto de Valero Rivera encontrar su ritmo, pero los aciertos empezaron a llegar mediado el primer acto. El tiempo empleado para atacar se reducía mientras las posibilidades de anotar se multiplicaban, y si la ventaja española no fue mayor en este periodo se debió a la brillante actuación del portero ruso, Oleg Grams, que poco más pudo hacer cuando España entró en combustión durante los últimos diez minutos del acto.

Fue un rato de juego que recordó al excelente partido contra Francia, con una defensa que robaba con suma facilidad, un Joseja Hombrados ejerciendo de primer asistente en los contragolpes y un ritmo muy alto en las transiciones ofensivas. Era, en definitiva, el momento de marcar un gol tras otro, la radiografía de un equipo que se había desatado.

La primera mitad llegó a su conclusión con ventaja de seis goles para el equipo nacional (17-11). En treinta minutos, España había mostrado sus dos caras: la oxidada ante una defensa férrea y la brillante cuando apretó los dientes y pudo correr el contragolpe en el que tan cómodo se encuentra.

El segundo acto discurría plácido, en un intercambio de goles que dejaba la diferencia con márgenes holgados favorables a la escuadra española. Sin embargo, de un cómodo 21-16 se pasó a un muy incierto 22-21 a falta de catorce minutos para la conclusión del choque. Las pérdidas de balón y los errores en el ataque español contribuyeron a recortar la diferencia. Ugalde, Cañellas y Aguinagalde hicieron acto de presencia y evitaron que el partido se apretara más todavía, alejando la posibilidad de tener que lamentar una irregularidad que el equipo todavía padece en algunas fases de los encuentros.

Con el marcador final de 30-27, la selección española puede pensar en su futuro más inmediato, la segunda fase, donde compartirá el grupo II con Hungría y Francia y se medirá a Eslovenia, Islandia y Croacia, su rival el próximo domingo. Esta segunda parte, en la que se guardan los resultados obtenidos en la primera, dilucidará los cuatro equipos que pasan a semfinales.

Fotografía: Stephane Pillaud (EHF)

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