Clara Campoamor, todo por la mujer. Libertad que educa (I)

Como ya sucedió antes con las clases sociales desfavorecidas, la concesión del voto a las mujeres fue entorpecida por quienes creían que sólo con la suficiente preparación intelectual y social se podía ejercer este derecho con responsabilidad. En el marco de la Segunda República, sin embargo, se invirtieron los términos: la educación de las mujeres partiría del ejercicio de la libertad. Y todo gracias a la iniciativa de algunas personas valientes, entre ellas, la sufragista Clara Campoamor.

Hija de una familia sencilla y liberal empezó a trabajar desde edades muy tempranas. Desde modista a miembro del cuerpo auxiliar de telégrafos, Campoamor siempre tuvo una vida muy activa. En su época de actividad política, participó en algunos diarios, como Nuevo Heraldo, El Sol o Tiempo. Abogada y política madrileña, fue una de las tres diputadas de las cortes constituyentes de la II República. Campoamor logró el voto femenino en las primeras elecciones republicanas e impulsó también la primera ley del divorcio.

“La única manera de madurarse para el ejercicio de la libertad y de hacerla accesible a todos es caminar dentro de ella.” De esta manera citó a Humboldt Clara Campoamor, la mujer que con su tesón y unos principios ideológicos inquebrantables pronunció durante uno de los debates que hubieron de llevar a las Cortes de la Segunda República a aprobar, por muy poco, el artículo que permitió a las mujeres votar por primera vez en la historia de España.

Y es que, el 14 de abril de 1931, cuando se proclamaba el citado régimen en un clima de entusiasmo popular, nadie podía imaginar que el frenesí de todos los abanderados de la causa no iba a cristalizarse con aquel mismo fervor en la elaboración de una carta magna que recogiese los principios democráticos en los que se basó el movimiento, cuando se trataban derechos básicos, como es el derecho a elegir a los representantes del pueblo. ¿Las razones para perpetuar a la mujer como menor de edad a los ojos de la democracia? Que la mujer no estaba preparada para ejercer un derecho que requería instrucción y que concederle el voto sería como regalarle el voto a la Iglesia. Por decirlo de otra forma, algunas facciones liberales y de la izquierda preferían asegurar la república antes que establecer de una vez por todas un régimen político justo en el que se establecieran en una constitución los principios de igualdad que inspiraron el cambio de régimen.

En lo relativo al papel de la mujer, resulta paradójico que en el anteproyecto constitucional frustrado de la dictadura del general Primo de Rivera estuviese contemplado, aunque con bastantes restricciones, el derecho al sufragio femenino, y que en cambio, en la República, los mismos que la defendían, se opusieran de entrada a conceder este derecho. Pero iremos por partes.

La lucha de Campoamor

En mayo de 1931 se reforman algunos artículos de la Ley Electoral de 1907, vigente por aquel entonces, para permitir el voto de todos los hombres mayores de 23 años, y para conceder a la mujer el derecho a ser elegida, pero no electora, ya que la cuestión del voto se reserva para las Cortes Constituyentes. Esto ya es un primer gran paso, ya que permite la entrada de mujeres en el Parlamento y con ello la irrupción de la figura de Clara Campoamor en el debate sobre este tema. Hablar de sufragio femenino en España es hablar de Clara Campoamor. Es la parlamentaria del partido radical la que, oponiéndose a su propio partido, junto al apoyo de los socialistas, defendió con vehemencia la necesidad de dotar a la mujer del derecho a voto, por encima del pragmatismo de quienes creían que “…reconocerlo (el derecho electoral a la mujer) ahora mismo, sin meditación, con una igualdad absoluta, sería imprudencia que podría perjudicar a la República”, como afirmó el representante de Acción Republicana, Pedro Rico, durante una de las sesiones parlamentarias. Recordemos que, aunque no responda a criterios ideológicos, los grupos contrarios a la República votaron a favor de la concesión del voto a la mujer, y es que la idea de que el voto de las mujeres favorecería a la derecha estaba muy generalizada.

Quizás la oposición más significativa la encontró en Victoria Kent, representante en las Cortes del Partido Radical Socialista; dos mujeres enfrentadas, no ideológicamente: “Lo dice una mujer que, en el momento crítico de decirlo, renuncia a un ideal” en palabras de ésta, sino por la manera de llevar a cabo dicho ideal, en la conveniencia o no de dotar a la mujer, a través de la Constitución, de un derecho “peligroso”, que según Kent era “necesario aplazar”.

El aplazamiento de esta cuestión fue la fórmula sugerida por los partidos de izquierda para justificar su negativa a conceder el derecho al sufragio en la Constitución. El voto de la mujer sería reconocido en una ley electoral posterior a la constitución, fórmula muy criticada por Clara Campoamor, que creía que el derecho no estaría garantizado en caso de que no beneficiase a los defensores de la República. No estaba dispuesta a admitir la idea de un derecho de “quita y pon”: “si habéis afirmado ayer la igualdad de derechos, lo que pretendéis ahora es una igualdad condicional, con lo que no hay tal igualdad”.

El proceso parlamentario para alcanzar el sufragio femenino no fue fácil. Había sido nombrada una comisión de constitución formada por los distintos grupos parlamentarios para elaborar un anteproyecto que luego sería debatido en las Cortes. Clara Campoamor forma parte de dicha comisión por petición propia, a lo que su partido no se opone. Es un gran primer paso para asegurar la defensa de los derechos de la mujer en el anteproyecto, en el que Campoamor participó de forma muy activa. Su primera batalla en la Comisión surgió a raíz del artículo 23, que rezaba:

“No podrá ser fundamento de privilegio jurídico: el nacimiento, la clase social, la riqueza, las ideas políticas y las creencias religiosas. Se reconocerá en principio la igualdad de derechos de los sexos”

Es la expresión “en principio” del segundo párrafo a lo que Clara Campoamor se opone, y sugiere su supresión, y la inclusión en el primer párrafo del sexo, para que éste no sea causa de privilegio jurídico, asegurándose así un artículo constitucional que garantizase la igualdad de derechos entre el hombre y la mujer. Fue ésta su primera batalla librada y perdida, puesto que otros artículos relacionados con los derechos de la mujer (como la paternidad y el divorcio), y sobre todo, el derecho al voto femenino fueron aprobados sin mayor dificultad.

La comisión entregó el proyecto a la Cámara el 18 de agosto y empezó a discutirse el 27 de agosto.

El primer discurso

El 1 de septiembre de 1931 tiene lugar la primera intervención de una mujer en el Parlamento, y nos es otra que Clara Campoamor, quien en nombre de la Comisión, responde a algunos ataques de algunos de los puntos del anteproyecto, que había sido tachado de “frío”. En una intervención, como todas las suyas, apasionada, Clara Campoamor defiende punto por punto los temas relacionados con los derechos de la mujer, empezando por el divorcio, la defensa de la paternidad de los hijos naturales y terminando por el derecho al sufragio.” Dejad que la mujer se manifieste como es, para conocerla y para juzgarla” fueron las palabras con las que respondió a la acusación de que las mujeres no estaban preparadas para votar por sí mismas. Es importante este primer discurso, ya que apela por primera vez al patriotismo para defender el voto, afirmando que sería un orgullo para España ser el primer país latino en aprobar el voto femenino. (Por delante incluso de Francia, donde las mujeres no pudieron ejercer su derecho a voto hasta el año 1944).

Es este primer discurso el que da pie a una importante campaña, llevada a cabo principalmente por la revista “Mundo Femenino” y por la Asociación Nacional de Mujeres Españolas, para sensibilizar a la opinión pública. Pronto comenzarán los enfrentamientos.

Fuente de las imágenes:
http://mujeresdeleyenda.blogspot.com/2011/03/clara-campoamor.html
Fuente del texto:
Clara Campoamor, la sufragista española. Concha Fagoaga y Paloma Saavedra
La búsqueda de artículos de varios periódicos de la época

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