Ciutadans: Un respiro intelectual y democrático

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Ha sido una buena noticia. La  aparición de Ciutadans en el Parlament catalán con la consecución de tres escaños, es bueno para todos los demócratas. La aparición de una nueva fuerza democrática es saludable. Ciutadans no quiere que le encuadren en la tradicional denominación izquierda-derecha y si en el binomio libertad-autoritarismo. Formada por intelectuales como el dramaturgo Albert Boadella, el escritor Felix de Azua, o los periodistas Arcadi Espada y Xavier Pericay, entre los más conocidos, Ciutadans es claramente una fuerza democrática antinacionalista y defensora a ultranza de la constitución española. Nació hace poco más de un año, y en apenas ese tiempo ha conseguido darse a conocer, para bien o para mal.

Aseguran que han conseguido representación en el Parlament sin ayudas de la prensa. Eso no es verdad. Quizás se avergüenzan de quiénes les han ayudado e impulsado. Yo también lo haría. Desde la mayoría de los medios se les han tratado como a un partido con representación parlamentaria, y no la tenían. Eso ya es un logro. Pero ha sido desde los medios ultraderechistas como Libertad Digital o la COPE, y otros que no sé como calificar, como el diario El Mundo, desde donde más y mejor se les ha tratado. Como digo, a mí también me daría vergüenza. No extrañan, aunque sean injustas, por tanto, las críticas recibidas por esta formación, que desde la izquierda nacionalista catalana(se incluye a gran parte de los socialistas) se les ha llegado a tildar de extrema derecha. Precisamente desde la extrema derecha no paran de recordar las tendencias socialistas democráticas, por tanto de izquierda moderada, de la mayoría de los intelectuales que la conforman.

Los resultados de las elecciones catalanas y en especial los de esta nueva formación,  tienen un trasfondo político que debería analizarse. Ciutadans ha recogido el malestar de la ciudadanía. Malestar que ha quedado reflejado además de los que han obtenido, también  en los votos nulos, en blanco y en la gran abstención. De ellos depende que en un futuro todos esos votos, que le son cercanos, vayan a parar al partido de la ciudadanía. Por otro lado, todo esto no deja de suponer un varapalo fortísimo para el Partido Socialista en Cataluña, para su candidato Montilla, y para quién le eligió a dedo, el Presidente Zapatero. Esos 90.000 votos de la fuerza antinacionalista son de todas las tendencias probablemente, pero la mayoría son procedentes, sin duda, de votantes socialistas.

En las elecciones generales, el Partido Socialista Obrero Español, no gana, arrasa. En las últimas elecciones casi 25 puntos porcentuales separararon a Rajoy de Zapatero, dejando a casi 20 puntos al candidato de CiU, Josep Antoni Duran i Lleida. Quiere decir por tanto, que hay una gran masa de ciudadanos que no va a votar en las elecciones autónomicas y locales. ¿Por qué? La respuesta es muy sencilla: el PSC no es lo mismo que el PSOE. Gran parte del electorado socialista se ha dado cuenta del viraje nacionalista del PSC, y eso es lo que ha aprovechado Ciutadans, un partido muy cercano ideológicamente en políticas sociales a los socialistas. Es en las políticas identitarias donde se diferencian, y es por ahí donde Ciutadans quiere hacerse un hueco.

La primera muestra de ello, la tuvimos en presentación de los nuevos diputados al Parlament, en la que los miembros de Ciutadans hablaron en castellano. Así lo harán durante toda la legislatura. Es un paso muy atrevido, que ni siquiera el Partido Popular de Cataluña se ha decidido a dar. Esos son los dos objetivos de la legislatura, por un lado apoyar las políticas de igualdad y de derechos, y por el otro frenar el catalanismo, casi nacionalismo de un tripartito en el que Esquerra Republicana de Catalunya tiene, quizás, demasiado protagonismo.

El éxito cosechado en las elecciones catalanas, les ha planteado el reto de presentarse en el resto de España para las próximas elecciones autonómicas y locales. Ahora ya son conocidos, tienen mucho del trabajo hecho, aunque también tienen un problema, que fuera de Cataluña, el Partido Socialista no tiene esa deriva nacionalista que le pueda dar votos. Aun así debemos desear suerte a esta nueva formación política. Desde tiempos de la Segunda República, los intelectuales no pasaban a la acción legislativa. Esperemos que los Espada, Azúa y Boadella tengan mejor suerte que los Azaña, Ortega y Lerroux. Ahora es cuando tienen y deben demostrar que son capaces de mejorar unas instituciones que realmente necesitan un aire nuevo. Un profundo y democrático respiro.

Fuente foto Ciutadans: www.abc.es
Fuente foto Albert Boadella:
www.elsemanaldigital.com

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