Ciudadano Ramirez. 2ª Parte

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Felipe González ganó tres elecciones por mayoría absoluta y volvió a ganar la cuarta cuando todo indicaba que iba a perder. Hubo que elevar la crítica hasta extremos que a veces afectaron al propio Estado. González bloqueaba algo vital en una democracia: la alternancia. Si llega a ganar las elecciones de 1996, con la bonanza económica no hubiera quien le echase del poder hasta el 2004. La capacidad de comunicación, la fuerza política, la habilidad extraordinaria que tuvo siempre González, hizo darse cuenta a muchas personas, yo entre ellas, que era preciso que concluyera su etapa.

Como los ataques a González, muy fuertes en 1992 y que se agudizaron antes de las elecciones de 1993, no terminaron con él, unos reflexionando, como me ocurrió a mí, y otros por pura intuición, vimos que era necesario elevar el listón de la crítica. Entonces se buscó ese mundo de las irregularidades, de la corrupción… No había otra manera de quebrantar a Felipe González. Fue una etapa realmente terrible y no fue arbitraria. Existían poderosas razones para esa guerra fría. La cultura de la crispación existió porque no había otra manera de vencer a Felipe González.” Son declaraciones de Luis María Ansón a la revista Tiempo en una entrevista concedida a Santiago Belloch.

Aznar estaba ya en el poder. Ansón acababa de denunciar la conspiración periodística contra el ex presidente del Gobierno. Un grupo de periodistas habían conseguido lo que querían. Entre ellos estaba ciudadano Ramírez, por supuesto. Entre ambos había una sensible diferencia, el hoy ex director de La Razón no era partidario de utilizar el GAL para atacar a la figura del Presidente, sin embargo para el todavía director de El Mundo era una condición indispensable. De hecho la única.

Elecciones del 93
Los antecedentes más inmediatos de esa conspiración que como bien relata Ansón empieza a partir de que Felipe González ganara las elecciones de 1993, coincide años atras con el nacimiento de un nuevo periódico . Concretamente el 23 de octubre de 1989. Junto a Pedro J Ramírez, que sería en nuevo director, fundaron el diario El Mundo del Siglo XXI, Alfonso de Salas, Balbino Fraga y Juan González. Desde un principio se proclama como un diario de tendencia liberal. Desde sus inicios y siguiendo con la trayectoria de su director este periódico se iba a convertir en el adalid del periodismo de investigación y de denuncia. Desde el mismo día del nacimiento del periódico Ramírez empezó a combatir al Felipismo por “salud democrática”. Como la crítica constructiva, razonable y racional no valió para ganar las elecciones del 93 que toda la derecha mediática ansiaba, tuvo que empezar desde cero de nuevo. Justo desde el mismo momento en que Felipe González comenzaba su cuarta legislatura al frente del Gobierno de España. En su libro David contra Goliat: jaque mate al felipismo, Pedro J recoge un artículo que publicó el mismo día de las elecciones el 6 de julio de 1993. titulado “O Felipismo, o progresismo”. En él ya se figuraba lo que podía pasar aquella noche. A pesar de que todas las encuestas daban la victoria al PP, el director de El Mundo no las tenía todas consigo. Por eso aquel día decía esto: “Precisamente porque comparto su diagnóstico de que España necesita un proyecto de progreso, deseo que Felipe González obtenga el menor número de votos en el escrutinio de esta noche”. Lamentablemente obtuvo más de los que Pedro J esperaba.

Este era el análisis que hacía Pedro J tras saberse el resultado de las elecciones. “Nunca la hubieran obtenido{la victoria electoral}. Desde un principio tuve claro que lo que salía de ese frustrante y bastante injusto desenlace era un gobierno legítimo, pero inviable desde el punto de vista de la eficacia política. Y ello por tres razones: su base sociológica se asentaba sobre la España rural de menor cultura y mayor edad, de espaldas a los segmentos más dinámicos de la población activa; porque siempre dependería de Convergencia y Unió y en tercer lugar porque eran ya tantos los cadáveres, que al cabo de más de una década de corrupción y abusos se habían ido amontonando en el armario, que a nada que las instituciones democráticas las sacaran a pasear, la legislatura se iba a convertir en una permanente caseta de tiro al blanco”. No tiene desperdicio. Achaca la derrota a que los votantes del PSOE son incultos. Dice que el resultado de las elecciones es injusto. Acusa al Gobierno de depender de los nacionalismos catalanes-no haría lo mismo en 1996 cuando Aznar hablaba catalán en la intimidad- y por último asegura que la legislatura se iba a convertir en una “caseta de tiro al blanco”.

Dicho y hecho. Esto lo escribió apenas días después de que España le hubiera dado otra oportunidad a Felipe González con más de 1 millón de votos de diferencia sobre el Partido Popular. Y es que hay algunos que no saben perder, siempre buscan conspiraciones donde no las hay. No respetan lo que el pueblo opina. Lo pudimos comprobar de nuevo en las elecciones de 14 de marzo de 2004. No fue España la que eligió a Zapatero, fue una serie de casualidad de mochilas, cintas y furgonetas, al parecer.

La Corrupción
Pero sigamos analizando el comportamiento de nuestro ciudadano Ramírez en aquella legislatura de 1993 a 1996. La cosa prometía, teniendo en cuenta el arranque de la misma. Durante ese periodo cinco escándalos de corrupción sacudieron al gobierno y al PSOE, todos ellos destapados por el diario El Mundo: Filesa, Roldán, Ibercorp, Fondos reservados y el GAL. “Cinco lisas y redondas piedras, cinco vergüenzas nacionales”. Alguno de ellos bien trabajado e investigado y todos los españoles lo agradecimos, esta vez sí, por “salud democrática”. Como el caso Ibercorp y Mariano Rubio. Así de satisfecho se mostraba Pedro J en Abril de 1994: “Ciento y pico millones de dinero negro de Mariano Rubio provocó una auténtica conmoción en la vida española. Para el periódico fue el espaldarazo definitivo de su credibilidad. Para González y Solchaga, una catástrofe sin paliativos.{…} Los últimos días están siendo días de miel y rosas para los periodistas de El Mundo. Llueven las palmaditas en la espalda y los gestos de reconocimiento por nuestra decisiva contribución al esclarecimiento de la verdad”.

No ocurre lo mismo con los otros. Veamos algunas de las irregularidades. En el caso Luis Roldán por ejemplo. “Si tú nos aportas informaciones veraces que vienen a demostrar que tú no eres una manzana podrida en un cesto de manzanas agrias, de acuerdo. Te daremos cobertura, pero sólo hasta ahí.” Le dijo Pedro J a Luis Roldán en otra de las exclusivas del periódico. El Mundo había conseguido hablar con uno de los prófugos de la justicia más buscados. ¿Cómo había conseguido el director de El Mundo encontrar a Roldán si a la policía le había sido imposible? La importante operación policial no había dado su fruto, pero dos periodistas de El Mundo, Antonio Rubio y Manuel Cerdán lo habían hecho. Tal y como lo ven. En vez de colaborar con el Gobierno y decirle donde se encuentra uno de los mayores ladrones del país, primero publican una entrevista con el delincuente, baten de paso su número de ventas, y luego se hacen de rogar ante un Ministerio del Interior que andaba bastante despistado. Una vez más Pedro J supeditando el fin económico de su empresa a la producción periodística y el bien de los españoles. ¡Qué le vamos a hacer, es un gran empresario! Obtiene beneficios de forma ilícita, pero eso a él le da igual.

Doble conspiración
Mientras iba destapando estos casos de corrupción, iba dándole forma a la conspiración. Lo hizo desde dos ámbitos distintos: desde el político y desde el periodístico. Todo sucedió durante el caluroso verano de 1994. El primer golpe se asestó el 22 de julio de 1994. Eran cerca de las 9.30 de la noche en la madrileña calle Marqués de Riscal. José María Aznar y su esposa se bajan de un coche con dos guardaespaldas y entran en un portal. Poco tiempo después, Julio Anguita que viene andando, entra en el mismo sitio. Se habían citado en la casa de Juan Manuel Ruiz de Prada, donde vivían entonces Pedro J y Agatha. Una cena de amigos, dijeron. Claro, el director del periódico líder de la derecha mediática dispuesto al “todo vale” para derrocar a un gobierno, había tenido la magnífica idea de juntar al líder de la derecha y al líder de la izquierda, ambos en la oposición. A priori el entendimiento parecía difícil entre ambos, pero para hilar y guiarles estaba Pedro J. Los dos tenían el mismo discurso, los dos hablaban de “oxigenar al Estado”. Pronto Anguita se apresuró a decir: “Si el contenido de los pactos es bueno para la gente, se pacta, si es bueno para el pueblo y la democracia, se pacta. {…}Lo importante es lo que se pacta, no con quién se pacta”. La idea que se respiraba en la cena era de “hay que acabar con Felipe González para regenerar el sistema”. Los dos líderes estaban preocupados porque el encuentro se supiera y tuviera trascendencia pública. “Nosotros no llegaremos a acuerdos con vosotros, si acaso a coincidencias coyunturales”. Tanto Aznar y Anguita se fueron satisfechos de la reunión y de la cena. Al final de la misma Pedro J les regaló a ambos Historia de la decadencia y ruina del Imperio Romano, de Gibbon, y dijo en tono irónico: “Ya veis, algo tan sólido y aparentemente imbatible como el Imperio Romano hubo un momento en que cayó. ¿Cómo no va a caer el César González?”. Ese día se gestó la famosa pinza. Desde la corriente crítica de Izquierda Unida, dirigida por Nicolas Sartorius, no se entendía como su líder que estaba acusando de una política de derechas al PSOE por pactar con CiU, se aliaba ahora con la derecha más recalcitrante. Aunque, quizás las palabras que mejor resumen lo sucedido son las del siempre coherente dirigente nacionalista Josep Antoni Duran i Lleida, que calificó de nefasto “un pacto a la griega entre el PP e IU con el único objetivo de derrotar y destruir al Gobierno Socialista”. ¿En qué se notó la pinza? Anguita acordó “coyunturalmente” no apoyar a los candidatos del PSOE en las autonomías, aunque eso diera paso a un gobierno del PP y en el Congreso de los diputados coordinaron multitud de propuestas parlamentarias en contra del Gobierno. Fue el inicio del fin de Izquierda Unida. Y el principio de una amistad entre Ramírez y Aznar, que se empezarían a ver asiduamente para jugar al padel.

Por si esto fuera poco, Pedro J inició otro frente de batalla, el periodístico. El 13 de Agosto de 1994. nace en Marbella, la Asociación de Escritores y Periodistas Independientes (AEPI), que nacía en pie de guerra contra el PSOE y el grupo PRISA. Entre los 20 fundadores se encontraban: Pedro J Ramírez, Luis María Ansón, Pablo Sebastián, José Luis Martín Prieto, Jesús Cacho, Francisco Umbral, Antonio Gala, Camilo José Cela, José Luis Balbín, Antonio Burgos, José María García, Antonio Herrero, Federico Jiménez Losantos,Manuel Martin Ferrand, Luis del Olmo, Raúl del Pozo, y el profesor de nuestra facultad Teodoro González Ballesteros. Se definían como una asociación “independiente” en defensa de la libertad de expresión, y en su declaración de intenciones denunciaban “el daño a la libertad de expresión que causan el gobierno y los grupos de presión afines”. Afortunadamente alguno de ellos salvó su honor profesional al abandonar el grupo. Al darse cuenta a tiempo de las intenciones que se tenían, se salió inmediatamente. Es el caso de Luis del Olmo. A esta asociación se la conoció como “el sindicato del crimen”. Para algunos se quedaba corto en esa definición. Sólo tenían un único objetivo: regenerar la democracia, y para ello había que “cargarse” a Felipe González. La palabra “cargarse” es la que utilizó el portavoz del sindicato, Pablo Sebastián. Como hemos visto al principio el sindicato del crimen tenía dos objetivos: el primero, cargarse a Felipe, y el segundo al Grupo Prisa, y para eso tenían que incrementar audiencia y lectores cada uno de ellos en sus respectivos medios. La mejor manera de recoger la estrategia que llevaron a cabo en aquellos años la caracteriza así Federico Jiménez Losantos: “Lo único que me pedían es que fuera breve, claro y todo lo duro que pudiera porque que era el momento de ganar audiencia. Venía de la escuela de Pedro J, que era exactamente la misma, es decir, leña al mono hasta que hable inglés, porque es la única manera de vender periódicos”.

El GAL y Garzón
Pero mientras montaba estos dos frentes, Pedro J seguía a lo suyo. Como vimos en Ciudadano Ramírez 1ª parte, Pedro se había mostrado a favor de la guerra sucia contra ETA. Y como vimos también ya en 1987 había comenzado las investigaciones para sacar esa guerra sucia a la luz. Pues bien 1994 y 1995 serían los años clave para la “investigación”. El martes 27 de diciembre el diario El Mundo publicaba con la firma de Melchor Miralles “Memorias de Amedo y Dominguez”. El diario había tenido acceso a todas las declaraciones judiciales de los ex policías y las había publicado. Así, de repente, como quién no quiere la cosa después de casi diez años los dos policías querían colaborar con la justicia. “Yo puedo contribuir a ventilar el país” y “no queremos pasar a la historia tapando la corrupción” fueron dos de las frases que aparecían en esos reportajes. Como digo habían tardado diez largos años en destapar la guerra sucia contra ETA. Se deciden a colaborar una vez que había perdido la esperanza del indulto. Así van cayendo uno detrás de otro de los miembros de la cúpula de interior, Ricardo García Damborenea, Rafael Vera y José Barrionuevo. Según el testimonio de Amedo en sus memorias, el director de El Mundo,
Pedro J. Ramírez colabora activamente entrevistándose con él para garantizarle la generosidad de un futuro gobierno del PP. ¿Quién es Pedro J para prometer generosidad? Realmente no fue él, el que se la prometió, fue el que luego sería Vicepresidente del Gobierno, Franciso Álvarez Cascos, eso sí, Pedro J terciando en el asunto. Bueno sigamos descubriendo la trama, porque había comenzado un par de años antes.

Baltasar Garzón, el juez estrella, se citó con Amedo en el 93. Hablaron de muchas cosas durante una hora o tres, según las fuentes. En aquella conversación hubo un punto de inflexión. Garzón después de haber estado interrogando al policía con nombres, fechas etc,…llega a la conclusión de que ya retomaría el tema más adelante. ¿Comportamiento extraño, verdad?. A la semana saltó en la prensa que el juez iba de número dos por Madrid en la lista del PSOE. Él esperaba un ministerio lógicamente, pero González no se lo dio. Aguantó un año en la política antes de volver a la Audiencia Nacional. En cuanto volvió, decidió retomar el caso GAL. Pedro J le había echado en cara que se pasase a la política, y éste había hablado del periodista como un intoxicador. Daba igual, nada podía detenerles. Retomaron las relaciones como si nada hubiera ocurrido. Como si nada se hubieran dicho. A todo esto hay que añadir las ganas de Amedo y Domínguez de hablar. Lo hicieron primero ante la justicia, Garzón, y luego ante la opinión pública, El Mundo. El juez y el periodista se reunieron varias veces. Primero en lugares públicos, luego en casa del juez. Tenían intereses propios que desencadenaban en uno común: cargarse a Felipe González. El 16 de diciembre los policías declararon ante el juez. Esta vez no hubo que filtrar nada, porque las 38 cintas con sus declaraciones ya estaban en el periódico El Mundo. Verían la luz 10 días después, el 26 de diciembre. El mayor descubrimiento de este periódico, no había sido tal. Tuvieron la exclusiva de la noticia porque un juez lo decidió. Un juez que todavía le duraba el resquemor con Felipe González y Juan Alberto Belloch, entonces Ministro del Interior, puesto al que aspiraba Garzón.

O Pedro J, o Periodismo
Esto es lo que da de sí Pedro J Ramírez. Relaciones de amor odio con jueces, entrevistas con policías corruptos, relaciones con delincuentes prófugos de la justicia, organizador de cenas entre los líderes de la oposición. Fue el auténtico capitán de la conspiración contra un Presidente del Gobierno. Yo me pregunto desde la ética profesional, ¿debe hacer un periodista todo este tipo de cosas?. El fin justifica los medios, debe pensar Pedro J que se muestra impasible a la hora de obtener la información para luego bajo una aparente seriedad y rigor profesional mostrar la prensa más amarilla y sensacionalista que nos podamos imaginar. Es la hora de elegir: O Pedro J, o Periodismo.

Fuentes fotografías
Libro Pedro J.
www.esferalibros.com
Garzon.
www.es.news.yahoo.com
Pedro J y Aznar.
trascendentalia.blogspot.com
Anguita y Aznar.
www.elmundo.es

Fuentes del texto:
El tercer hombre: PJ la pesadilla de F.G, Esther Esteban
David contra Goliat. Jaque mate al felipismo. Pedro J. Ramírez
Amarga Victoria. Crónica oculta de la histórica victoria de Aznar sobre González. Pedro J. Ramírez
Una historia de El Pais y el Grupo Prisa, María Cruz Seoane y Susana Sueiro
Dictadura franquista y democracia, Javier Tusell
Felipe González: el hombre y el político, Alfonso S. Palomares
La década socialista. El ocaso de Felipe González. Javier Tusell y Justino Sinova

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