Ciudadano Ramírez. 1ª Parte

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“Esto es una porquería y este tipo es un sinvergüenza y un inmoral”. La porquería el último descubrimiento de Pedro J. Ramírez. El tipo que no tiene vergüenza ni moralidad, el director de El Mundo. Son declaraciones del Presidente de la Junta de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra. Ibarra negaba una noticia aparecida en el diario El Mundo sobre Rafael Vera, el 11-M y su propio despacho.  La portada era la siguiente: “Vera anticipó al PSOE que el 13-M habría detenciones de islamistas”. A lo que contestaba indignado el señor Ibarra: “Es una estupidez el que alguien se lo crea. Estamos en un país donde unos tienen la sartén cogida por el mango y otros tenemos la posibilidad de tragar, unos pueden bañarse en piscinas de agua clara y otros tenemos que bañarnos en la mierda constantemente. Pedro J se baña en su piscina en agua cristalina y yo me tengo que bañar en la mierda que este señor quiere lanzarme”. Es sólo un ejemplo de otros muchos. Es el periodismo más bajo y pobre que se recuerda. Viene a confirmar el estado de degeneración en el que se encuentra este oficio.

Pedro J es sin duda alguna el ejemplo más claro de lo que hicieron otros periodistas y empresarios a lo largo de la historia del periodismo. .Ahí tenemos a Hearst, Pullitzer o el actual Rupert Murdoch, que a través del sensacionalismo más barato consiguieron que sus periódicos tuvieran un rotundo éxito de audiencia y de difusión. Pero aquí en España también ha tenido precedentes. Me refiero al que fue quizás uno de los mejores empresarios españoles del siglo XX, el contrabadista Juan March. En aquellos años de la república y después de la guerra civil, March jugó un papel fundamental. Fue diputado, estuvo en la cárcel por idear el golpe de Estado del General Sanjurjo, para acabar por financiar el Golpe de Estado que llevaría a Franco a la península en 1936 y que dio comienzo a la Guerra Civil y a 40 años de dictadura. La mejor forma de resumir cómo era éste empresario es la siguiente frase del ministro socialista de entonces, y líder de la facción moderada del PSOE, Indalecio Prieto, que dijo de él que “encendía una vela a Dios y otra al diablo”. Parece que Pedro J no tomó ejemplo, en las páginas de sus periódicos sólo le enciende la vela al diablo.

El famoso lema sensacionalista utilizado a finales del siglo XIX y principios del XX “No dejes que la realidad te estropee una buena noticia” es el principal sustento de la información publicada por los diarios que ha dirigido este intrépido empresario. Primero en Diario 16 y luego en El Mundo. Pero cuando todavía no tenía poder ni mandaba en los medios ya se le veían intenciones, ya entonces demostraba de lo que era capaz. En su etapa como corresponsal del diario Abc en Estados Unidos, publicó , antes de que aquel famoso sábado santo de 1977 Adolfo Suárez legalizara el Partido Comunista en España, un artículo donde decía que un país como Estados Unidos no reconocería una democracia occidental en la que se legalizara un partido de tal índole. Lo que para muchos supuso el comienzo de la libertad para Pedro J suponía una amenaza en toda regla. Y es que Pedro J no ha cambiado. Muchos lectores se llevan las manos a la cabeza ahora, que ven que ese periodista que tenían idolatrado, mete la pata una y otra vez buscando conspiraciones que demuestren la participación de la banda terrorista ETA en los atentados del 11 de marzo en Madrid.

A principios de los 80, Pedro José Ramírez se hizo con las riendas de un nuevo periódico, Diario16. Hasta entonces este diario se veía ensombrecido por el diario El País. Ambos buscaban el mismo espectro de lectores. El País salió primero y Diario 16 no consiguió despegar. Hasta que llego Pedro J. Titulares más grandes, noticias más espectaculares y sobretodo un par de colaboradores que darían el espaldarazo al diario: Federico Jiménez Losantos y Francisco Umbral. Por poner un ejemplo y para demostrar que nada ha cambiado en las mentes de todos estos periodistas e intelectuales, Diario 16 publicó el 25 de Enero de 1981 el manifiesto conocido como el de “los 2300”. Un manifiesto sobre el uso del catalán. En contra de su uso, por supuesto. Lo firmaban entre otros Federico Jiménez Losantos y Amando de Miguel. Por aquel entonces Federico era profesor de Lengua Española en Cataluña. Poco después sufrió un lamentable atentado por Terra Lliure. Lo criticaron todos los periódicos como es lógico. A los pocos días Losantos  y Pedro J publicaban en Diario 16 un artículo acusando a El País y responsabilizando del atentado al Grupo Prisa. A lo que contestó el diario de Polanco de la siguiente manera: “La acusación es tan infame y tan estúpida que parece pergeñada por verdaderos aprendices de terrorismo verbal”. Fue el primer lanzamiento demagógico y oportunista de Pedro J. Acusaba a El País de defender el vasquismo y el catalanismo como opciones progresistas, tan solo por motivos expansionistas.

A todo esto llegó el Golpe de Estado, el 23 de Febrero de 1981. Toda la prensa en general ayudó a la caída de Adolfo Suárez. El País, siempre cercano a las posturas de centro izquierda lideraba esa oposición, aunque siempre desde la moderación, la discreción y la compostura. Todo lo contrario que  Diario 16. Se votaba en el Congreso la elección de Leopoldo Calvo Sotelo como Presidente del Gobierno. El diputado Manuel Nuñez Encabo era nombrado por el presidente del Congreso para ejercer su  votación, cuando entró el Coronel Tejero diciendo: “Quieto todo el mundo”. En ese momento todas las maquinarias de los periódicos empezaron a trabajar para sacar ediciones especiales. Diario 16 y El País fueron los que sacaron antes sus ediciones, el diario que entonces dirigía Cebrián sacó hasta ocho ediciones, y los que antes se declararon a favor de la constitución. Pero claro, hay una trampa. Cuenta Juan Luís Cebrián que durante toda la tarde y toda la noche ambas direcciones, Pedro J y él, se intercambiaban los editoriales por fax para responder de la misma manera al golpe.  El País sacó su primera edición especial antes de que el Rey Don Juan Carlos hablara en TV, con el titular “El País con la constitución”. Cuenta el entonces director de El País, que llamó a Pedro J para saber cual era su postura y para sacar un editorial conjunto, a lo que contestó el director de Diario 16: “Vamos a esperar a ver qué pasa, a ver cuáles son los acontecimientos”.

Lo cuenta así Soledad Gallego Díaz en un especial del periódico sobre el 23-F publicado en 2006: “Juan Luís Cebrián telefoneó al director de Diario 16, Pedro Jota, para preguntar qué pensaba hacer. No iba  a hacer nada. Cebrián le explicó que El País iba a sacar en poco tiempo una edición simbólica y le pidió que Diario 16 hiciera lo mismo. Ramírez replicó que su diario no tenía los mismos medios que El país. “Lo que tienes es miedo” le espetó Cebrián. Ramírez no se comprometió a sacar una edición especial de Diario 16” . Después lo que todos sabemos, el Rey defendió la constitución, y todos los periódicos salieron al día siguiente con total normalidad. El País en su segunda edición publicaba: “El Golpe de Estado: en vías de fracaso”. Cuatro días después los directores de ambos periódicos marchaban juntos en la manifestación en contra del Golpe. Pero Pedro J ya había dejado su huella de nuevo. No quiso pronunciarse hasta que el Rey no dijo la última palabra. Más que nada por si tenía que seguir escribiendo y manejando un periódico con los militares al frente del país. Una vez más un interesado. Pocos meses después cuando se celebraba el juicio a los golpistas, Pedro J fue el único periodista al que le quitaron la acreditación. Había vuelto a hacer de las suyas. El 30 de abril de 1981 Diario 16 publicó escandalosas filtraciones y declaraciones de varios encausados, entre ellos Tejero.

Aquellos primeros años de la década de los 80 fueron los más sangrientos de la banda terrorista ETA. El gobierno Suárez, el de Calvo Sotelo y el de Felipe González después, se vieron superados y sobrepasados por el problema, y cada años acabába con más de 80 muertos. El clima ardía y ya se empezaba a hablar de la guerra sucia contra ETA. En Octubre de 1983 Diario 16 publicó un editorial, original y sagazmente titulado: “Hay que destruir a ETA”. Editorial que viene sugerida por el secuestro del capitán de Farmacia Martín Barrios. Pedro J se declara partidario de soltar la máxima violencia estatal de los cuerpos armados del país, incluido el ejército, contra la violencia etarra. Se pedía que la violencia represora fuera del tamaño de une guerra, porque entonces en “el norte había una guerra”. Y ahora este mismo personaje se niega a hablar de “proceso de paz” porque no hay guerra, y los dos bandos nos son iguales, dice. Esto lo dijo Diario 16 el 30 de Octubre de 1983. Tres días más tarde en el tradicional artículo de Pedro J -¿No sé si han fijado si algún otro director escribe en su propio periódico?. Este dice mucho ya del personaje en cuestión- se podía leer lo siguiente: “Yo estoy a favor de la guerra sucia contra ETA, pero no estoy dispuesto a admitir que existe”. Un tipo muy listo este Pedro J.

A partir de la segunda legislatura de Felipe González, la prensa empezó a echarse encima del gobierno. Si han leído bien habrán podido llegar a la conclusión de que Pedro J estaba a favor de sacar los tanques a la calle para acabar con el terrorismo  llegando a decir: “ La muerte de ETA es nuestra vida. No hay derechos humanos a la hora de cazar al tigre. Al tigre se le busca, se le acecha, se le acosa, se le coge y, si hace falta, se le mata. Podrán caer cincuenta etarras en combate y las manos de España continuarán limpias de sangre humana. A los policías que disparen contra ellos se les recibirá como a valientes”. Era el pan de cada día hasta que Pedro J le dio por publicar todo lo contrario. Fue a partir de 1987 con un equipo dirigido por Melchor Miralles cuando Pedro J empezó a destapar la guerra sucia contra ETA. La misma de la que se había declarado favorable tan sólo hacía unos años. ¿A qué se debe este cambio? No lo sabemos, pero Pedro J es así. Cualquier cosa por vender periódicos.

Esta idea tan irresponsable desde el punto de vista informativo, y por supuesto moral, la confirmamos al año siguiente, en 1988. El 14 de diciembre de aquel año se celebraba en España la Huelga general más importante que haya habido contra un Gobierno democrático. Los sindicatos al completo se rebelaron contra la política económica de Felipe González. Comisiones Obreras y otros sindicatos minoritarios ya habían querido hacer otras contra las privatizaciones del Gobierno socialista, pero entonces el sindicato hermano del PSOE, la Unión General de Trabajadores nunca había optado por una política de oposición y confrontación contra González. El giro del sindicato, debido a las malas relaciones y el rencor de Nicolás Redondo respecto al Presidente del Gobierno, hicieron que la UGT apoyara la Huelga, y por consiguiente ésta cobrara una dimensión sin precedentes en la historia de España. Fue el 14 de diciembre de 1988. ¿Qué hizo Pedro J ese día? Adivínenlo. Entrevistar a los máximos dirigentes de la banda terrorista ETA. A esos que había que matar como sea y a esos mismos que él había denominados “tigres”. Ese día les dio voz en las páginas cada vez más amarillas de Diario 16. Más que una entrevista era un diálogo entre ambos, Pedro J y ETA. Cinco páginas y en portada. Una portada que aparecía con el siguiente titular: “Una victoria militar es inviable para ambas partes”. Era el titular más importante de lo que había dicho los etarras, que de manera lógica habían supervisado la entrevista punto por punto. ETA se desahoga a fondo, que si su país está ocupado, que están siendo oprimidos con constituciones con leyes orgánicas, que es lícito alzarse en armas, etc. No era un diario oficioso de la banda, era Diario 16. Luego nuestro querido periodista compara el problema vasco con el palestino, -años más tarde declararía que Euskadi tenía el derecho a la independencia-. En esas cinco interminables páginas Pedro J había dado la oportunidad de que todos los españoles conociéramos las razones por las cuáles la banda terrorista había matado entonces a unas 700 personas. ¡Qué amable este Ramírez!

En 1989 Pedro J fue cesado como Director del diario. Entonces ya empezaba a ver conspiraciones de la rosa socialista por doquier. Según él había sido Felipe González el encargado de urdir una trama para echarle del periódico. Lo denunció. En cualquier caso no le debió importar mucho porque en apenas seis meses iba a fundar un nuevo periódico El Mundo. Con el nacimiento de este nuevo periódico, muy arraigado en los jóvenes, Pedro J siguió practicando un periodismo rastrero e hipócrita.  Un periodismo que alguno ha denominado como “de coincidencias”, pero que se presenta como el adalid del periodismo de investigación y de denuncia. En estos años, Pedro J como ya hicieron Hearst en Estados Unidos o Rupert Murdoch en Australia consiguió cambiar el gobierno de la nación destapando multitud de casos de corrupción, algunos de ellos de manera meritoria, otros de manera deleznable. Según veremos en la próxima entrega de Ciudadano Ramírez (II parte:los años noventa), alguno de los periodistas que co-participaron junto a Pedro J en la conspiración contra Felipe González, afirmaron que era la única manera de echarle.

Nuevo periódico, pero mismas ideas y lo que es peor mismos métodos. Todo lo que hemos visto en esta década de los 80, lo volveremos a ver en la década siguiente: contactos con delincuentes confesos, excesos a la hora de criticar supuestas inmoralidades que luego se han demostrado que no lo eran y la utilización de algo que no es información como tal, para atacar a un gobierno, el socialista, que no era de su gusto.

 

Fuentes del texto:
Una historia de El Pais y el Grupo Prisa, María Cruz Seoane y Susana Sueiro
Dictadura franquista y democracia, Javier Tusell
Felipe González: el hombre y el político, Alfonso S. Palomares
El tercer hombre: PJ la pesadilla de F.G, Esther Esteban
Fuentes de las fotografías:
www.spainview.com
www.uc3m.com
www.fundacionaladran.com
www.elmundo.es

1 Comentario

  1. La verdad es que discrepo bastante con el maravilloso comentario, lleno de argumentación y buen criterio, de Pollino. Para empezar porque es un artículo que resume a la perfección ya no la trayectoria profesional de uno de los personajes más famosos del periodismo actual, sino porque también lo combina con la historia más reciente de nuestro país.
    Seguramente dentro de este texto haya datos, acontecimientos o hechos que sean completamente desconocidos para el gran público. Tal vez si salieran más a la luz, este personaje no estaría tan valorado.
    No creo que en la actualidad puedas encontrar, Pollino, artículos tan documentados como éste. Además, está narrado de una forma tal que no puedes parar de leerlo hasta el final. En definitiva, David que enhorabuena.
    Espero ansiosa “Ciudadano Ramírez 3ªparte”.

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