Cine, mujeres y Palestina

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El pasado 29 de noviembre, Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino, tuvo lugar el II Encuentro de realizadoras palestinas y españolas en la Academia de las Ciencias y las Artes Cinematográficas de Madrid. Coincidiendo con la celebración estos mismos días de la II Muestra de Cine Palestino, las autoras participantes se reunieron para compartir y comparar sus experiencias en el mundo del celuloide.

II Encuentro de realizadoras palestinas y españolas

En esta ocasión se contó con la presencia de Chus Guitiérrez, actriz, productora y directora española; Rwan el Damen, que trabaja en Qatar como directora y productora en la cadena Al Jazzera; Liana Badr, actual directora del Departamento de Cine y Televisión del Ministerio de Cultura de la Autoridad Nacional Palestina desde Ramallah; y Maryse Gargour, cineasta palestina afincada en París.

La primera intervención corrió a cargo de Chus Gutiérrez, que, como vicepresidenta de CIMA (Asociación de mujeres cineastas y de medios audiovisuales), apuntó el dato de que sólo un siete por ciento de la dirección cinematográfica española esté ocupada por mujeres. “El cine es poder y eso tiene mucho que ver con la poca cantidad de mujeres que cuentan historias en España”, afirmó Gutiérrez, que también tuvo palabras de crítica para los medios de comunicación: “Es curioso cómo tratan a las mujeres directoras; muchas veces no se les da una personalidad clara, se juega a la indeterminación, no se nos define. A los hombres se les apoya de un modo más claro y decidido”.

Rawan el Damen hizo uso de la palabra para relatar su experiencia como directora en el mundo árabe, donde su profesión es vista como algo “inaceptable, inadmisible y extraño”. De hecho, al comenzar como realizadora llevaba el pelo corto y todos daban por hecho que era un hombre; nadie podía imaginar que tras la cámara se pudiese esconder una mujer. La cineasta enlazó a continuación con la terrible situación que vive el pueblo palestino: “Hago cine porque es una forma de recuperar nuestra tierra robada, una manera de crear conciencia y de hacer una resistencia real. Es una forma de que estos ocho millones de personas tengan una tierra”.

Por su parte, Liana Badr habló de la opresión que sufre el pueblo palestino y de cómo se refleja en la sociedad: “No se nos permite tener un progreso normal, como ocurre en un Estado libre”. También aportó un dato sorprendente: frente al mencionado siete por ciento de directoras españolas, en Palestina esta cifra asciende al cincuenta por ciento. Esto se debe a la aparición de una nueva generación de mujeres jóvenes que quieren expresar sus ideas y al hecho de que la opresión y censura que existe en la literatura no llega igual al mundo cine, que está mejor aceptado por verse como algo más superficial y menos peligroso en el ámbito sagrado.

Maryse Gargour, que vive en Francia, expone un tipo de censura distinta: al mundo no le gusta el tema de Palestina y la directora ha encontrado problemas al tratarlo. De hecho, no se le ha permitido proyectar su última película en salas comerciales. Por ello cree en la importancia de los festivales internacionales de cine, que ofrecen la oportunidad de difundir estos temas bloqueados y animar a la participación de los espectadores.

Tras una rueda de preguntas, el encuentro llegó a su fin mucho más tarde de lo previsto. Se pudieron disfrutar cuatro puntos de vista muy distintos de importantes directoras de cine, que expusieron de una manera muy cercana sus experiencias personales y animaron a superar todas esas dificultades que, desgraciadamente, siguen tan presentes en el mundo actual.

+ Info II Muestra de cine palestino:
Página web oficial.

+ Info Rawan el Damen:
Página web.

+ Info Liana Badr:
Página web.

+ Info Maryse Gargour:
Página web.

 

Fotografías: Miguel Ángel Sainero

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