Científicos aseguran que la dieta Dukan aumenta el riesgo de padecer problemas de riñón

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El estudio advierte de la necesidad de controlar las dietas hiperproteicas, ya que podrían causar, entre otras patologías nefrolitiasis (cálculos renales o piedras en el riñón), debido a una disminución drástica del citrato urinario (un inhibidor de la cristalización de sales de calcio), un aumento del calcio urinario (para compensar la acidez metabólica que provoca el exceso de proteína) y a un descenso del pH de la orina.

Imagen sobre los libros de la famosa dieta Dukan
Imagen sobre los libros de la famosa dieta Dukan

La famosa dieta Dukan del francés Pierre Dukan aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades renales a largo plazo y empeoran los marcadores urinarios y morfológicos del riñón, así lo aseguran científicos de la Universidad de Granada.

La dieta Dukan, basada una alimentación con un alto contenido proteico y en la reducción de la ingesta de azúcares y grasas, es una de las más conocidas por sus inmediatos efectos en la pérdida de peso. El método consiste en adelgazar a base de mover las reservas de energía del organismo, lo que a la larga puede provocar una peligrosa sobrecarga en el organismo que genere daños en el hígado y los riñones, causar fatiga muscular, calambres o estreñimiento, entre otros problemas.

El estudio advierte de la necesidad de controlar las dietas hiperproteicas, ya que podrían causar, entre otras patologías nefrolitiasis (cálculos renales o piedras en el riñón), debido a una disminución drástica del citrato urinario (un inhibidor de la cristalización de sales de calcio), un aumento del calcio urinario (para compensar la acidez metabólica que provoca el exceso de proteína) y a un descenso del pH de la orina.

Para llevar a cabo el experimento se emplearon 20 ratas Wistar durante 12 semanas, que equivaldrían a años en humanos, estableciendo dos grupos de 10. El primero de ellos consumió una dieta hiperproteica (en la que el nivel de proteína representaba el 45% de los nutrientes ingeridos) mediante la administración de suplementos de hidrolizados proteicos comerciales, mientras que el otro grupo actuó como control y siguió una dieta normoproteica (con un aporte normal de proteínas).

Los resultados extraídos demostraron que las ratas sometidas a una dieta hiperproteica perdieron hasta un 10% de peso corporal, pero sin que se produjera una mejora paralela en el perfil de lípidos en plasma (grasa en la sangre). Además, el citrato urinario de estas ratas fue un 88% inferior, y el pH urinario, un 15% más ácido.

El peso del riñón de los animales aumentó un 22%, y se incrementaron en un 13% el área glomerular (el glomérulo es la red de capilares de filtrado de sustancias en el riñón) y un 32% el área mesangial (matriz de colágeno que sostiene a ese glomérulo). 

Ante estos resultados, Virginia Aparicio García-Molina, autora principal de este estudio afirma que es fundamental “realizar un control exhaustivo” de aquellas personas que se someten a una dieta hiperproteica, “ya que los efectos adversos que pueden tener sobre su salud a largo plazo son importantes”.

Además advierte que los efectos negativos que este tipo de dietas tienen sobre el riñón dependen también de la presencia de otros nutrientes en la dieta. “El consumo elevado de frutas y verduras hace que el riesgo de que se formen cálculos renales sea menor, algo que probablemente se deba al alto contenido de potasio y magnesio de estas, que compensan la acidez de la dieta alta en proteínas”, concluye Aparicio.

 

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