Cien… ¿Son muchos?

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Un tema sumamente trascendental al que, a menudo, como a todas las cosas que manejamos con asiduidad, se le resta la importancia que tiene, es el Currículum Vitae.

Generalmente, todo el mundo considera que sabe qué es y cómo se hace un currículum; es cierto que, a grosso modo, se trata de un documento en el que deben plasmarse los datos personales, la formación y la experiencia laboral, pero es necesario saber en qué apartado pondríamos el trabajo sin contrato, unas prácticas nacionales o en el extranjero, un curso de un organismo autonómico, local o provincial, un master o un posgrado, la formación adquirida en entidades públicas y/o privadas, los idiomas, nuestro conocimiento de informática, entre otros temas. Son estas cuestiones las que, verdaderamente, suscitan dudas ya que a medida que vayamos equipando nuestro bagaje formativo y laboral, los tres apartados básicos pueden resultar insuficientes y tendremos que crear otros nuevos, siempre con la premisa de que la información aportada debe ser concisa, clara e interesante para quien la lee por primera vez. No hay que olvidar que el CV es nuestro llamador particular ante las empresas, es decir, será él y no nosotros quien sufra la primera valoración de cuyo resultado dependerá que nos citen o no para una entrevista de trabajo. En consecuencia, debemos cuidar en extremo tanto la información contenida en ese papel como la forma en que ésta sea redactada.

Dado que hay documentación, más que suficiente, para la redacción de un Currículum Vitae, además de todo tipo de consejos tanto en manuales, guías como en internet, me limitaré a dar algunas pautas cuya valoración considero positiva:

  • Cuando se posea una formación (curso, master…) y surja la duda sobre si es reglada o no, la clave está en observar dos criterios: por una parte, en la entidad que lo expide y, por otra, en comprobar si es un título o tiene cualquier otra denominación distinta a ésta (diploma, certificado…). Para que una formación sea reglada, y, por tanto, no se incluya en el apartado de formación complementaria, debe ser un título expedido por el Ministerio de Cultura y Educación. (Título de Graduado Escolar; Título de Licenciado en…; Título de Técnico Especialista en…;)
  • Con respecto a los idiomas y la informática, podremos crear un apartado para ambos o bien uno para cada uno, si consideramos que merecen esa relevancia; indicaremos los idiomas en cuestión que conocemos así como el nivel de conocimiento hablado y escrito. Sobre la informática expresaremos nuestro grado de conocimiento (básico/usuario, medio, alto, excelente) y los programas que manejamos. Si los conocimientos que tenemos son simplemente nociones, podemos incluirlos en otros datos.
  • Debe ser un documento que anime a leerlo (el reclutador/seleccionador tiene que ver cientos de CVs, por tanto, cuanto más le facilitemos la tarea, más opciones tendremos de ser llamados a entrevista; por ello, hay que cuidar la presentación con el tipo y tamaño de letra, los colores y los recursos ortográficos. Por el mismo motivo, la extensión no debería exceder de dos folios, salvo que sea estrictamente necesario. Lo importante es que, de un vistazo, pueda leer los datos más relevantes.
  • Si realizamos alguna actividad laboral pero “sin contrato”, o unas prácticas nacionales o en el extranjero, o una colaboración de tipo profesional o cualquier otra actividad que no venga acreditada por una contratación laboral, podemos decidir entre dos opciones:
    • Insertarlo en experiencia laboral indicando, junto al puesto profesional, que se trata de prácticas, colaboración, voluntariado, o no acreditable para el caso “sin contrato”, (ej.: camarero (Prácticas)).
    • Crear un apartado nuevo, con un nombre que identifique el contenido, tal como: “otra experiencia laboral”, “voluntariado, prácticas…”, “experiencia pre-laboral”, entre otras posibilidades.
  • Si aún nos quedaran datos interesantes que entendemos no “encajan” en ninguno de los anteriores apartados, crearemos uno denominado, por ejemplo, “otros datos” o “datos de interés”.

Por último, debemos valorar toda la información que encontremos sobre la redacción de un currículum vitae con el fin de escoger aquella que consideremos más adecuada para cumplir su función: informar y despertar el interés de la empresa por conocer al candidato; es, en ese momento, cuando el CV nos está abriendo las puertas del mercado laboral y es cuando debemos estar preparados para afrontar el segundo paso: la entrevista de trabajo.

Fuentes del texto:
Inés Leal Rodríguez
Fuentes de las imágenes:
http://www.curriculumvitaemodelo.wordpress.com

1 Comentario

  1. Muy interesante la verdad! es cierto que no tenemos ni idea de hacer un curriculum y pensamos que mientras lo pongamos todo mucho mejor!
    Gracias por la parte de seleccionar y ser ordenados, a mí me ha servido. Buen artículo!

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