La agridulce disyuntiva del ciclismo español

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Desde hace algunos años, los inicios de cada temporada ciclista son complicados y sinuosos. La competición, de la que ya se ha disputado un tercio del total, pasa a un segundo plano y lo prioritario de la agenda gira en torno a todo lo relacionado con el dopaje, que parece afectar más a este deporte que a otros. La estructura competitiva, amparada por una UCI que ha ido pervirtiendo el calendario tradicional, tampoco puede mantenerse: la crisis merma los recursos y las pruebas, especialmente en España.

El Movistar es uno de los equipos más destacados en Europa

Inmerso como está el país en una profunda crisis económica, las carreteras españolas han dejado de servir de recorrido de algunas pruebas legendarias como la Setmana Catalana o la Bicicleta Vasca. Otras rondas tradicionales, como la Vuelta a Asturias o la Vuelta a Castilla y León, han visto reducido el número de días de competición. Tampoco las pruebas de un día, como las clásicas, muestran mejor salud. Si el panorama es desolador respecto al descenso en la calidad y cantidad de pruebas profesionales, el ámbito amateur y de cantera, base del futuro ciclismo, sufre aún más.

La huida de los patrocinadores, la desaparición del caudal económico proveniente de las administraciones públicas y un cierto desapego de la afición respecto al que fuera durante un tiempo segundo deporte del país, han conducido al ciclismo a esta situación. Las estrellas internacionales han abandonado competiciones antaño irrenunciables. El calendario establecido por la UCI, jerarquizado y con divisiones poco permeables, ha situado a algunas carreras españolas en una categoría poco apetitosa, mientras que otras pruebas se han visto obligadas a cambiar de ubicación en el tiempo, dejando de resultar interesantes para corredores y patrocinadores.

El resto de Europa resiste mejor esta primavera, con la disputa de sus tradicionales clásicas y primeras vueltas de una semana. Competiciones como la París-Roubaix, la Milán-San Remo o la Amstel Gold Race son una exhibición de público en las cunetas y de figuras en la carretera. No padecen los países continentales un abandono tan significativo de dinero por publicidad o esponsorización, lo que permite equipos ciclistas cada vez más potentes. Además, el deporte del pedal ya no se limita al Viejo Continente, sino que se expande a mercados como Australia, Estados Unidos, Sudamérica o el Golfo Pérsico.

La larga decadencia social e institucional del ciclismo no ha dejado de dar campeones al deporte español. Pocas veces habrá tenido España un elenco de figuras tan amplio y tan variado. A la arquetípica figura del escalador explosivo y del competidor para grandes rondas se han sumado ‘sprinters’ y corredores para clásicas y vueltas de varios días. Enumerando las figuras, esa nómina de grandes nombres actuales de la bicicleta sería de al menos dos decenas de corredores, pero los éxitos no terminan de sonar. La televisión retransmite menos ciclismo y la prensa alterna las noticias sobre competición con las desagradables informaciones sobre dopaje.

Un repaso a la primera parte del año ciclista muestra a algunos de esos grandes nombres, ya sea como ganadores o como protagonistas de importantes carreras. Abrió la temporada española, al comienzo del mes de febrero, la Challenge de Mallorca, primera de las carreras ciclistas que se disputan en el invierno europeo. Posteriormente se disputó la histórica Ruta del Sol -también conocida como Vuelta a Andalucía-, que ganó el murciano Alejandro Valverde, renacido corredor del Movistar que ha vuelto a competir después de su sanción de dos años. También tuvieron protagonismo Óscar Freire y Dani Moreno, ganadores de una etapa cada uno.

A día de hoy se han corrido dos pruebas del calendario UCI Pro Tour, categoría que agrupa al elenco de competiciones ciclistas de máximo nivel. La Volta a Cataluña, celebrada a finales del mes de marzo, vio la victoria del suizo Michael Albasini, quien estuvo acompañado en el podio por el asturiano Samuel Sánchez. Pocas semanas después, el corredor del Euskaltel Euskadi celebró su primer triunfo absoluto en la Vuelta al País Vasco, donde el campeón olímpico reafirmó su gran momento llevándose una ronda espectacular y que peleó hasta el último metro con otro de los gallos del pelotón nacional, Joaquim Purito Rodríguez, ganador de dos etapas.

Por último, el pasado fin de semana fue el turno de la Vuelta a Castilla y León, carrera que se ha concentrado en las ciudades de Salamanca, Ávila y Segovia, las dos últimas de larga tradición ciclista. El itinerario de la prueba castellano-leonesa discurrió durante unos kilómetros por la sierra norte madrileña. Javi Moreno, corredor del Movistar, se proclamó vencedor de la prueba, mientras que Luis León Sánchez, del Rabobank, se impuso en la llegada de Ávila. Dos nuevos nombres de ciclistas españoles en un gran estado de forma, dos más en una larga lista que el gran público cada vez conoce menos.

Fotografía: Team Movistar

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