Inter Movistar combate el frío a base de chispazos

0
131

El Inter Movistar se despidió de 2011 con una solvente pero engañosa victoria por 3-0 ante Marfil Santa Coloma. Los de Chema Jiménez llegan al parón navideño en la tercera posición, aún a cierta distancia de ElPozo Murcia y Barcelona Alusport, pero con la sensación de ser un equipo sólido que tiene mucho que decir en la segunda vuelta de la fase regular. Por su parte, Marfil se queda a tres puntos de la zona de promoción a Segunda División.

Matías intentó llevar siempre el ritmo del partido

Con la tensión por clasificarse para la Copa de España en níveles mínimos tras el cierre de la primera vuelta, la primera jornada de la segunda motivó un partido desangelado en el pabellón Caja Madrid, con apenas media entrada y dos equipos que tampoco mostraron excesiva tensión.

Quien no entiende de desmotivaciones es Marcos Vara, portero de Marfil, que se agigantó ante los jugadores interistas para desbaratar las escasas ocasiones de gol que éstos generaron. Matamoros y Pola fueron los primeros en zafarse de los defensas colomenses, aunque ambos se encontraron con el meta, que empezaba a coger confianza en sus guantes y sus piernas.

Habían pasado más de diez minutos de juego y la propuesta de ambos equipos no pasaba de plana para desesperación de Matías, que solicitaba a sus compañeros una mayor circulación de la pelota. Tuvo que ser el argentino quien estuviera más cerca de inaugurar el marcador, con una vaselina que superó a Vara pero fue salvada en última instancia por Rubén. 

El ala sudamericano fue objeto esta semana de las alabanzas de Schumacher, que le definió como “el mejor jugador del mundo”. No obstante, Schumi aún tiene mucha calidad en sus zapatillas y lo demostró con sendas acciones de museo: primero, con un disparo que hizo temblar el larguero del conjunto visitante, y a continuación con una gran jugada en la que quebró la cintura de Vara, aunque se escoró demasiado y no pudo anotar.

Poco a poco, Inter entró en calor y resultado de ese mayor dinamismo fue el gol de Matamoros, que desequilibró la balanza con una vaselina que se llevó las alabanzas del Caja Madrid. Fue un chispazo de calidad puntual que sirvió para dejar finiquitado el partido, por más que sólo hubieran transcurrido catorce minutos desde el inicio del choque.

De ahí al descanso, la parroquia alcalaína tuvo la ocasión de ver el debut en liga de Rubén Orzáez, nuevo producto de la cantera interista, que poco a poco va dando sus frutos y mostrando a los futuros cracks de La Máquina Verde.

El partido no estaba para lujos excesivos, por lo que el joven ala-cierre se limitó a cumplir las órdenes de Chema Jiménez, mientras que Matías aprovechó para marcarse una fantástica jugada que Pola no pudo convertir en el segundo tanto local.

En la segunda parte, la fluidez del juego interista decayó varios enteros y Marfil aumentó notablemente su solidez defensiva, una mejora personalizada en la gigantesca figura de Vara, que consiguió salvar disparos envenenados de Pola, Eka o Rafael.

El principal problema de los catalanes fue su nula creatividad atacante. Luis Amado sólo tuvo que emplearse a fondo en un disparo efectuado por Geison, aunque sin mayores complicaciones para el meta internacional por España. Los de Sergio Mullor lo intentaron en los últimos minutos con portero-jugador, pero sólo sirvió para recibir dos goles más, de Rafael y Pola, cuando el partido ya agonizaba.

Fotografía: Rubén de Pedro (LNFS)

Dejar respuesta