Chiapas y los zapatistas reclaman de nuevo la atención de México

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El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) ha reaparecido en las últimas semanas en la vida pública mexicana para reclamar el cumplimiento completo de los Acuerdos de San Andrés.

¿Qué es la autonomía, por Sari Dennise, FlickrElevar al rango constitucional los derechos y la cultura indígenas es el principal objetivo que se ha marcado el EZLN, en una claro aviso al nuevo gobierno federal de Enrique Peña Nieto, constituido el pasado 1 de diciembre.

“Mantendremos la distancia crítica frente a la clase mexicana que, en su conjunto, no ha hecho sino medrar a costa de las necesidades y las esperanzas  de la gente humilde y sencilla”, escribía el ‘subcomandante Marcos’ en una carta difundida por los medios mexicanos el 31 de diciembre.

En ella, el máximo dirigente zapatista anunciaba la predisposición de su grupo a lanzar una serie de medidas “de carácter civil y pacífico”, que a día de hoy no se han concretado.

Rafael Sebastián Guillén Vicente, verdadera identidad del ‘subcomandante Marcos’, publicaba esta misiva 10 días después de las manifestaciones que el EZLN organizó por todo el Estado de Chiapas, hogar del movimiento, en las que participaron en total unas 40.000 personas, según informaciones locales.

“¿Escucharon? Es el sonido de su mundo derrumbándose, es el del nuestro resurgiendo”, afirmó el portavoz zapatista quien pide a las autoridades mayor atención para las comunidades indígenas mexicanas marginadas.

Los Acuerdos de San Andrés, firmados en 1996 por el Gobierno y el EZLN, recogían el compromiso del Estado mexicano de promover el reconocimiento, como garantía constitucional, del derecho a la libre determinación de los pueblos indígenas.

Para ello, el Gobierno Federal asumía “la construcción, con los diferentes sectores de la sociedad y en un nuevo federalismo, un nuevo pacto social que modifique de raíz las relaciones sociales, políticas, económicas y culturales con los pueblos indígenas”.

Sin embargo, casi 13 años después, ni esta reforma constitucional ni otros puntos de los  Acuerdos se han cumplido.

En el año 2005, el EZLN dejó las armas para canalizar sus propuestas únicamente a través de la política. Actualmente unos 40 municipios del Estado de Chiapas están bajo su administración.

Sus actuaciones están encaminadas a lograr una mayor autonomía para las comunidades indígenas y la mejora en sus condiciones de vida.

Tan solo un día después de la carta del ‘subcomandante Marcos’, el EZLN encontró un aliado en el propio gobernador de Chiapas, Manuel Velasco, quien pidió que se cumplieran los Acuerdos de San Andrés y que se respete a la organización social indígena.

“Respetaremos su derecho a la resistencia y a la autodeterminación. Todo programa estatal de desarrollo en comunidades con presencia zapatista será cuidadoso en su proposición e implementación”, manifestó Velasco en un comunicado.

A ello hay que añadirle el hecho de que la Comisión del Congreso Permanente de la Unión aprobase un Punto de Acuerdo el pasado 27 de diciembre para solicitar al gobierno federal la restitución del diálogo con los zapatistas.

Todos estos movimientos parecen pues marchar en buena dirección y entendimiento, a la espera sin embargo de un gesto que reactive definitivamente las negociaciones en Chiapas. 

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