“Charlie Hebdo”, la repulsa al ataque y otras consecuencias

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Fuente, Banksy.

El reciente ataque a la libertad de expresión ha conmocionado al mundo. Lo sucedido con el semanario francés Charlie Hebdo en París provoca todo tipo de reacciones en la sociedad, que se levanta de múltiples maneras para hacer uso de la palabra y de la inventiva en sus reivindicaciones.

Charlie Hebdo es conocido en toda Europa por sus caricaturas de Mahoma y su inconfundible estilo de denunciar la intolerancia religiosa, publicaciones por las que había recibido diversas amenazas. Hoy, el ataque a la sede del semanario satírico francés es noticia a toda plana en la prensa española, un suceso que consterna al mundo entero y promueve la reacción en apoyo a la revista y a la libertad de expresión. Destacan dibujantes y personalidades del mundo del periodismo, quienes no han tardado en solidarizarse con sus compañeros de profesión en cientos de trabajos. La Federación de Asociaciones de Periodistas también ha manifestado su repulsa convocando a los miembros de sus organizaciones federadas a un minuto de silencio, que se llevó a cabo a las 12,00 horas de este jueves 8 de enero. La muestra de rechazo de la profesión contra el atentado a la libertad de expresión es unánime. Así mismo, destaca como protagonista la sensibilidad de quienes sienten que se arrebata un derecho como éste, vulnerado en tiempos de codicia y poder.  

Desde que se produjera el ataque que arrebató la vida a 12 personas, las redes sociales mantienen un conflicto que se aleja de lo sucedido durante la jornada de ayer. Tristemente, mientras la libertad de expresión está de luto, la violencia se relanza cada vez con más fuerza. Prueba de ello son las reacciones contra el Islam e, intentando contrarrestar las mismas, la repulsa a la Islamofobia. 

“Aunque aún no se conocen todos los datos de lo ocurrido, estamos preocupados porque el nivel de islamofobia en Europa pueda aumentar tras el atentado de Francia”, ha advertido Michaël Privot, director de la Red Europea Contra el Racismo (ENAR, por sus siglas en inglés) en declaraciones al diario El País. Mantiene, por otra parte, que usuarios y usuarias de las redes sociales parecen estar pendientes cada vez que se produce un acto terrorista de corte yihadista, haciendo proliferar contenidos anti musulmanes en Internet tras los sucesos.

En el lado convencional, los diarios parecen no estar a la altura del tratamiento informativo para quienes son más críticos con la prensa. Tras la publicación del suceso destacó la portada de La Razón, sorprendiendo a las y los lectores que condenaron al diario a su más absoluto destierro hace ya muchos años. Independientemente de la línea editorial, lo cierto es que no corren buenos tiempos para ejercer la profesión y, sin embargo, es más necesaria que nunca. Las y los profesionales de la información asisten a una persecución que, en tiempos de democracia, resulta imperdonable.

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